miércoles, 4 de abril de 2012

El baile del muñeco- Juan monsalve Pino


EL BAILE DEL MUÑECO
Lavinia Fiori
Juan Monsalve

PRIMERA PARTE
EL TEATRO DE LA MEMORIA
Una gran visión ahí arriba
Kuan. I King
Cuando trabajo muy cerca de la escénica, tengo la impresión de actualizar la memoria
Grotowsky
SUEÑO DEL TEATRO DE LA MEMORIA
Estábamos en un salón, realizando un ensayo de teatro. El espacio era amplio, con graderías levantadas sobre el escenario y un gran ventanal a la derecha.
Realizaba una prueba de actores mientras algunos observaban. Ensayábamos un personaje infrahumano, un demonio con lanuda piel de animal y máscara informe. El actor debía tomar una posición inclinada hacia el piso, con los ojos clavados en él y sus ángulos de visión jamás debían rebasar el horizonte.
Con la máscara sobre la frente se inclinaba simulando una bestia y de esta manera desarrollaba los movimientos.
Yo me veía desde el auditorio. ¡Entonces apareció mas allá de la ventana una imagen suspendida en el Cielo...!
Alrededor de una piedra cubicular, Lapis, parados y sentados, Santos Sabios y Angeles del Cielo guardan el secreto del Teatro de la Memoria.
Como en algunas pinturas del Renacimiento, en medio del Azul del Cielo, los mensajeros de esta memoria miran hacia la Tierra.
Así como Giulio Camillo guardó los secretos del Teatro Hermético de la Memoria ( 1 ), este teatro guarda la Memoria de los Mundos y trasmite sus sagrados fundamentos.
PUERTA
"Templo de los ancestros misteriosamente cerrado. Sacrificio incompleto" ( 2 )
Las puertas de piedra de las montañas están dirigidas al sol. Son las Puertas del Sol. El umbral, formado por dos columnas guarda el misterio.
La imagen de una Torre-Puerta-Arco-piernas que sostienen el principio dual de las Diosas de la Naturaleza, crean el Umbral tras el cual se despliega el Velo, Maya, Apariencia, revelando su misterio.
Allí donde están los rituales del Manantial ( 3 ) remonta su curso el Teatro de las Fuentes. La Boca-Vagina de la Maloca nos regresa al útero y nos descubre su naturaleza.
La Puerta separa el Ser de la Representación.
MANOS
"Manos limpias, purificadas para completar el sacrificio" ( 4 )
La purificación de las manos en las sagradas aguas del manantial.
Las manos son los ojos del cuerpo. Sus jeroglíficos, los Mudras son los símbolos del cuerpo. La purificación de las manos abre la visión del cuerpo.
FAROL
En la noche se ve un farol iluminando las Puertas del Cielo. Su luz es blanca, señal de liberación del estado intermedio en el Libro Tibetano de los Muertos.
El Farol tiene seis caras, es cubicular e iluminado por dentro, como la Piedra del Cielo y pende de una caña sostenida por Yu, mensajero del Cielo.
Yu, coronado de flores, luce una túnica blanca.
COMETA
Sobre el Azul del Cielo, una Cometa.
Es exagonal y en la infinita bóveda se ve cual ingrávida Piedra del Cielo, reptando con su cola anudada de trapos.
Ella es como la escalera llena de dificultades por donde asciende el ser...
...innumerables son las Imágenes del Teatro de la Memoria. Las cosmogonías han revelado las bases de este antiguo arte. Hoy día son necesarias para curar la Peste del Olvido en que se hallan sumidas casi todas las facultades del ser.
LA IDEA DEL TEATRO
La idea permanece oculta como tal.
La representación es la imagen

Hegel
...la no-representación es, pues, la representación originaria
Derrida
La Idea del Teatro tiene como escencia el ser de la Representación. Y ella tiene como objetivo el ser que observa el espectador, el ser de la Contemplación. Es "clausura de la representación clásica pero reconstitución de un espacio cerrado de la representación originaria, de la archimanifestación de la fuerza o de la vida" ( 5 ).
El ser de la Representación es por naturaleza el ser de la Acción, el actuante, el hacedor, el demiurgo.
"Todas las acciones son forjadas por las cualidades de la naturaleza únicamente. El yo, engañado por el egoísmo dice: ¿Yo soy el hacedor?" ( 6 )
Pero es la Voluntad Superior la que mueve las cosas. "La lluvia procede del sacrificio; el sacrificio surge de la acción. Has de saber que la acción surge de Brahma y Brahma proviene del imperecedero" ( 7 )
Nadie hay quien pueda escapar a la acción. La acción es mejor que la inacción y conduce al conocimiento a traves de la renuncia de sus frutos. Lo que muestra el teatro es precisamente la inutilidad de la acción, afirmaba Artaud.
"Nada hago, ha de pensar el armonizado" dice el Gita ( 8 ).
El hombre debe cumplir el destino de su acción para la liberación de su ser. La acción es Karma ( 9 ), trágica memoria liberada por el Dharma ( 10 ).
"Las cosas del mundo nacen del ser, el ser nace del no-ser.
...
Por eso el sabio... realiza su obra sin actuar" ( 11 )
El ser original de la representación es reflexión que en la conciencia hacen los actos, los rituales, las artes y el teatro. La acción le pertenece como sustancia del ser mismo, objeto de su arte, la urdimbre de los actos.
La Idea del Teatro, según Homero ( 12 ) nace en la Caverna donde las Hilanderas tejen los Actos, como una de las sustancias primordiales del ser y de la vida.
La Representación es común al arte y a la religión, así como a todo ser original de las cosas de este mundo. Ella se origina en el reflejo que en la conciencia, en el hipotálamo, hacen los actos. La dialéctica entre ser y conciencia ha sido objeto de las religiones y las filosofías de Occidente y Oriente. La Representación es vía de conocimiento del Ser. Ella ha generado lenguajes, ha sido madre de los rituales y matriz de las artes.
La naturaleza ilusoria de la Representación se pone de manifiesto en La Puerta, el Velo, Maya ( 13 ), que oculta el verdadero Ser.

El Ser y La Representación se oponen, por ello hablamos de un teatro que, trascendiendo la Representación llegue al Ser, de allí su utilidad como instrumento de
liberación.

Algún día volveremos a contemplar a Dios "cara a cara", "no ya como imagen o representación" ( 14 ).

"El espíritu deviene para sí bajo la figura de la representación", "El espíritu mismo es una representación" ( 15 ). La Representación es Imagen y la Imaginación pertenece a la Luz de la Memoria.

"Mnemósyne, decían los griegos, es la madre de las musas" ( 16 ). La memoria se imprime en la mente como un sello, como un símbolo, a través de imágenes. "La imaginación es la intermediaria entre la percepción y el pensamiento". "Es la parte hacedora de imágenes del alma la que realiza el trabajo de los procesos más elevados del pensamiento" ( 17 ).

"El alma, antes de entrar en el cuerpo, conocía y recordaba todas las cosas, mas desde su infusión en el cuerpo han quedado turbados su conocimiento y su memoria" ( 18 ). La verdadera imaginación no son los reflejos de la realidad en la conciencia, sino por el contrario, la imaginación es analogía, luz e imagen del mundo.

"Todas las formas corresponden a ideas, pues no hay idea que no tenga su forma propia y particular.
La luz primordial, vehículo de todas las ideas, es la madre de todas las formas y las trasmite de emanación en emanación.." ( 19 )
Hoy día estamos saturados de imágenes. Pero ellas sólo son el reflejo, el retorno que hace el espejo de la realidad. El sueño ocasionalmente produce otras imágenes del mundo. Esto fue lo que recordaron los surrealistas, ignorando que la analogía poética es, también por naturaleza, analogía mística. La imaginación es Luz e imagen que penetra la apariencia del mundo.
La Naturaleza es Representación como principio femenino, dual, de allí que el teatro sea el doble de la vida, sombra de ella, representación del ser de las cosas.
Ser y Representación se oponen como Luz y Sombra, por ello se habla en los orígenes, del Teatro de las Sombras.
Ya Platón analogaba el Ser con la Luz y el Hombre con las Sombras. En la imagen de la Caverna, las sombras proyectadas exhiben su conciencia.
Así pues, podemos concebir la Idea del Teatro independiente de sus orígenes históricos, desde el punto de vista ontológico, como arquetipo de sus raíces antropológicas, étnicas.
La Idea del teatro ha sido deformada dentro de la sociedad de consumo por los usureros y comerciantes del arte para su lucro, vanidad y poder, convirtiéndola en una mascarada, en un ritual social donde se perpetúan las diferencias y se amparan las iniquidades.
Pero la Idea del Teatro como un verdadero arte de la Memoria sobrevive a estos oscuros tiempos guardando su verdadero sentido y sirviendo de instrumento liberador de la conciencia y de los actos.
EL TEATRO DE LAS SOMBRAS
La verdadera Luz ilumina en las tinieblas
San Juan
..,esos sacerdotes, como especie de trabajadores de las tinieblas
A. Artaud
Los poderes curativos, catárticos, del teatro considerado como medicina natural de reconstrucción del mundo social e individual, pertenecen a los "procedimientos mágicos de los procesos de renacimiento" ( 20 ). La muerte y el horror simulados despiertan la piedad y eliminan el mal. La Catarsis y el Trance son distintos fenómenos de una misma realidad: la Catarsis es la exhumación a través del Trance o del tránsito, o paso de un estado a otro, a través de procedimientos empáticos.
El actor al dejar su yo y tomar el yo del personaje atraviesa un momento en donde puede perder su "identidad". La patología de la histeria, según Freud, corresponde al desdoblamiento o multiplicación del yo hasta la pérdida de él, chocando con las entidades individuales de la sociedad. La ruptura del "Tonal" y la liberación del "Nagual" ( 21 ) corresponden a la transformación del yo particular del actor al Yo universal o arquetípico del personaje. El teatro muestra así, la ilusión del yo personal y la necesidad de comunicación con el Yo universal.
Los rituales de origen además de preservadores y celebrativos, son trasformativos de la realidad, lo que la antropología ha llamado" ritos de paso" o "ritos liminales" ( 22 ).
El Teatro de las Sombras está en los ritos de curación shamánicos y mágicos de diversas culturas. El concepto de "enfermedad" pertenece en la simbología al de "Sombra" o "Sombra Ancestral", o al de "Máscara" ( 23 ), en tanto oculta y mueve los males físicos y metafísicos.
La enfermedad social, la enfermedad pública es como una espesa sombra que cubre las multitudes y descompone los individuos. Antiguos rituales conservan el poder curativo que posee la magia natural.
Los causantes de las enfermedades son los espíritus del mal. El oficiante, sháman o curaca, desciende enmascarado a través de las sombras, hasta el lugar donde los espíritus del mal tienen cautivo al paciente y así se dispone a entablar una lucha para liberar el espíritu cautivo y expiar el mal ( 24 ).
La antigua Geomancia contiene los secretos para abrir las puertas de las sombras, sólo que los positivistas han convertido tales ciencias en charlatanería y superstición.
Las ciencias de los iniciados en curación se han trasmitido de forma esotérica, de modo que hoy día se conservan en la memoria de antiguos rituales.
Las sombras proyectadas en las paredes de las cavernas fueron el primer teatro que los hombres hicieron de sí mismos, su primera representación. Los movimientos de sus siluetas fijaron la atención sobre la forma humana y el contenido de su ser: esa oscuridad interior donde aparecen las imágenes del Teatro de las Sombras.
"Durante la velada, deben apagarse las velas de cera pura que se usan en las veladas, la oscuridad sirve de fondo a las imágenes que uno esta viendo. No es necesario cerrar los ojos, basta con ver hacia el fondo infinito de la oscuridad. Allí aparecen los Seres Principales sentados alrededor de la mesa sobre la que existen todas las cosas del mundo. La mesa muestra el reloj, el águila y el tlacuache" ( 25 ).
Figurando sus emanaciones como "alma", como "doble", despertaron la luz de su entendimiento y vieron con horror a que abismos habían sido arrojados.
Sobre las apariciones de inmortales imágenes de dioses, héroes y demonios, se crearon las mitologías y florecieron las artes. En las sombras proyectadas, los videntes podían leer el pasado e indagar la naturaleza de sus males causantes de las enfermedades y así prevenirlos.
Hoy día, las sombras colectivas, poseídas por los males sociales requieren renovar sus rituales para ser libradas de sus enfermedades.
Los rituales de origen fueron creados como procesos trasformativos de las sombras en forma de danza, música y pantomima litúrgica donde las máscaras y otras parafernalias adquirieron el poder mágico y metafísico de estigmatizar las enfermedades.
La máscara aparece como un jeroglífico estático y metafísico del poder del gesto que atrapa lo desconocido liberando el espíritu cautivo.
El poder mágico de las Sombras revela las imágenes que nos habitan. El aparece como la primera representación del ser, la primera y oscura imagen que se tiene de sí mismo. Por ello los filósofos comprendieron que el principio de toda ciencia es el conocimiento de sí mismo.
La sombra es una especie de espejo interior que exhibe lo oculto y sin duda fue la inspiradora de los afamados Teatros de Sombras de Asia, donde a la luz del fuego, se mueven los personajes como marionetas de Dios.
La idea de "muñeco" está presente en las filosofías del teatro oriental como la idea de la Voluntad Divina. Las sombras de los muñecos pasan evanescentes, como la realidad. El hombre-muñeco es apenas sombra de la Luz Eterna.
El conocimiento de sí mismo comienza con el discernimiento de la luz en la oscuridad, del entendimiento en la sombra.
El Teatro de las Sombras es un teatro del inconsciente, y sus imágenes aparecen desde la profunda memoria y a él concurren los dramas del cosmos.
La sombra, como velo-máscara, oculta los enigmas de la existencia. Los ocultistas del renacimiento auscultaron las sombras y fueron maestros de ellas en las artes y en el teatro. En "El Secreto de las Sombras", Giordano Bruno afirma que las imágenes de las estrellas son "las sombras de las ideas", sombras de la realidad que están más próximas a la realidad que las sombras físicas del mundo inferior "( 26 ).
Así la sombra aparece como el nido que hizo carne la Luz, la tierra, la arcilla, el polvo en las manos de Dios.
En las Malocas de los indígenas del Amazonas el espacio ritual está permanentemente a la sombra, conservando su cualidad "fría", allí se descubren los seres mitológicos. Esto, sin duda tiene ecos en la raíz de la memoria de las cavernas donde la ritualidad tuvo su origen, trasmitiéndose a esta clase de arquitectura cosmogónica.
La primera representación del hombre es su sombra, imagen de sí, doble oculto donde se esconden los jeroglíficos del ser.
El conocimiento y dominio de las enfermedades y el mal pasa por el camino de las sombras y él está en la memoria de las culturas shamánicas del mundo como "el viaje a los infiernos" ( 27 ).
EL ARTE DE LA MEMORIA
El teatro es, pues, visión del mundo y de la naturaleza de las cosas tal como se ve desde las alturas, desde las mismas estrellas, y aun desde las fuentes supracelestes de la visión, que se hallan allende las estrellas.
F. Yates.
La Idea del Teatro, vulgarizada en los desarrollos sociales, se vio obligada a protegerse en la filosofía oculta e inspiró las verdaderas tradiciones que guardaron el sentido antiguo y así grandes maestros del renacimiento las utilizaron para la creación de sus teatros utópicos -como el Teatro Hermético de la Memoria de Giulio Camillo-, y de sus teatros clásicos, como El Globo de Shakespeare. Todos ellos inspirados en los conocimientos ocultistas de la época.
Estos maestros entendieron que "las intenciones simples y espirituales se escapan fácilmente de la memoria a no ser que las vinculemos a similitudes corporales" ( 28 ), "de tal suerte que el espectador pueda al instante percibir con sus ojos todo lo que de otro modo quedaría oculto en las profundidades de la mente humana. Y es por causa de su aspecto corpóreo por lo que lo llama teatro" ( 29 ).
G. Camillo imaginó un teatro, como en este siglo lo imaginó Artaud, donde se ha invertido la función del espectador: él ya no es agente pasivo, sino que se encuentra en el centro del "espectáculo" y desde allí observa las imágenes que se desplazan a su alrededor.
Esta física tiende, desde el Renacimiento, a contradecir el geocentrismo, ya que el centro está en cualquier lugar y la circunferencia en ninguno. La visión se construye a partir del sujeto. Camillo ideó un teatro del universo a través de símbolos, se podía comprender el drama cósmico. Este no era un teatro usual, ni está registrado en las historias oficiales del teatro, sino que era un teatro de iniciados, donde se recopilaba la antigua sabiduría proveniente de Egipto, Medio Oriente y Grecia, que había sido desterrada por los escolásticos en el medioevo.
Lo importante de este ejemplo radica en que la Idea del Teatro es protohistórica, liberando así los "amplísimos lugares del Teatro del entero mundo" ( 30 ) y haciendo del Arte Hermético de la Memoria "el instrumento para la formación del Mago." Hoy día podemos imaginar el Teatro de la Memoria como un Océano donde "las aguas de la sabiduría existen antes de la materia prima"( 31 ), ensanchando de esta manera los límites de los teatros exotéricos y dando bases a la investigación sobre las fuentes del teatro, las conecciones entre teatro y rito, lenguaje y liturgia, palabra y gesto, etc.
LA CIENCIA POÉTICA
Estoy convencido de que el más alto acto de la Razón, en cuanto que ella abarca todas las ideas, es un acto estético, y de que la verdad y el bien sólo en la belleza están hermanados.
Hölderlin
El devenir histórico separó las ciencias y las artes entre sí y entre ellas.
A la ciencia correspondió la búsqueda de la verdad y al arte la búsqueda de la belleza, separándolas de su común origen y desarrollando especializaciones hasta la esquizofrenia.
En el antiguo Egipto, el arte y la ciencia son un sólo Arcano, asociado con la luz del Sol y el entendimiento. El representa el principio de creación (arte) por medio del conocimiento aplicado (ciencia).
En la Italia del siglo XVIII, Vico recuperó el antiguo conocimiento en su "Ciencia Nueva", donde afirma que la primera ciencia fue poética y que el Logos es Fábula ( 32 ).
La lógica de los mitos debe ser examinada rigurosamente por nuevas propuestas científicas que rompan las barreras de los lenguajes y de los géneros y se retorne a la ciencia poética. La esquizofrenia contemporánea debe ser exorcizada a través de una general catársis de la lengua y del mundo. La palabra debe recobrar su antiguo poder de nombrar las cosas.
El teatro moderno, desde el s.XIX, ha recibido  la influencia de las ciencias burguesas produciendo el naturalismo y el realismo. Sólo grandes maestros del Romanticismo como Hölderlin, Buchner, Schiller o Goethe escaparon a la decadencia alimentándose de la antigua memoria griega.
Las rebeliones contra el naturalismo y el realismo, que empezaron con la Patafísica o la Ciencia de las Excepciones ideada por Jarry a finales del pasado siglo, se extendieron con los surrealistas, los dadaístas y todos los artistas irreverentes de los años veinte.
Artaud propuso dejar el sentido sicológico y banal en que decayó el teatro para volver los ojos a sus fuentes metafísicas y religiosas.
Y así la ciencia poética -maestra de la humanidad- según Hölderlin, sobrevivirá a todas las demás ciencias y artes. Ella debe recuperar hoy su antiguo lugar. El pragmatismo materialista de esta época cederá ante el espíritu poético entendido como la verdadera ciencia de las multitudes.
El arte de la Memoria conserva su teatro como un lugar donde el hombre puede acordarse de su destino y agradecer su vida.
Desde Artaud, el teatro se ha propuesto de una manera conciente la investigación antropológica de las culturas escénicas. Hoy día es preciso rebasar los marcos sicológicos e históricos del drama y leer en las culturas las similitudes étnicas. El actor y su oficio pueden encontrar un valioso instrumento en la Antropologia Poética para comprender su estado actual.
La crítica de los teatros contemporáneos está hecha de múltiples maneras. Un análisis recurrente es el de Brook en "El Espacio Vacío" que se refiere al teatro Mortal en oposición al teatro Sagrado, "el que vuelve visible lo invisible".
La pérdida de la memoria está narrada en un pasaje de nuestra literatura en la obra de G. Márquez, "Cien Años de Soledad", como la Peste del Olvido, donde los personajes han olvidado el nombre de las cosas y por lo tanto su sentido.
La Memoria, en la historia del teatro, ha cumplido un papel protagónico: ser la base de la trasmisión de tradiciones orientales, maestras de las artes. Para ellas, no han sido ni la Improvisación ni el Laboratorio el lugar donde el actor recupera su memoria, sino que los arcanos del cuerpo se han cultivado como remotas ciencias.

El mudra "Shiva", por ejemplo, cuyo índice señala el Cielo, es memoria del dios creador Brahma. Signo que nos recuerda el San Juan Bautista de Leonardo Da Vinci, que indica de la misma manera el Cielo.
El teatro occidental conserva vestigios de estas memorias en grandes autores como Sófocles, Shakespeare o Goethe.
El lenguaje de las manos de la época isabelina, consignado en antiguos dibujos, se asemeja al lenguaje de los mudras orientales, sólo que en estado embrionario.
Las investigaciones sobre el teatro oriental se han dirigido principalmente a los lenguajes corporales, llamados "no-verbales", en uin intento de recuperar, recordar una física, "esa física primitiva de la cual el espíritu no se ha apartado jamás" de la que habló Artaud.
En el origen del lenguaje, cuando la palabra aparece como voz, como grito, como canto ( 33 ), la memoria sella en el texto oral y escrito, su sentido, su grafía, correlativa a la imagen y al sonido.
"El arte de la memoria, que es un arte invisible" ( 34 ) ha recorrido la historia guardando secretamente sus sentidos. La pérdida de la memoria también ha sido la pérdida del cuerpo, su fuente, su nido.
La vida intelectiva, la descerebración del Padre Ubú, hizo de la razón la tiranía del cuerpo, gordo, inflado como un tiro al blanco.
Hoy no tenemos una imagen del cuerpo porque no tenemos cuerpo, las cosmogonías han abandonado los cuerpos que a su vez han sido ocupados por los muertos, por los fantasmas.
A finales del siglo XIX, Stanivslasky recuperó una antigua memoria: la Memoria de las Emociones. Sin duda lo hizo en un intento pionero de recuperar el cuerpo ante la crisis del teatro retórico. La memoria de las Emociones despierta en el actor una corporeidad precisa, alterando su repiración, sus músculos y sus nervios.
Las teorías de Stanislavsky pertenecen a los descubrimientos sicológicos de la época como crítica a las crecientes costumbres burguesas. El trabajo sobre las emociones permite al actor tomar vivo su arte. Recordemos que en la India, las emociones son el fundamento del arte, su sabor, su "Rasa" ( 35 ).
Stanislavsky intuyó profundas verdades: no se detuvo en la memoria del campo emocional inmediato, sino que fue más allá. El actor debe colocarse en el "Umbral del lnconciente," donde las fuerzas de la memoria no le pertenecen. Stanislavsky busca la Fe y La Verdad del actor a través de un principio ético: éste debe ser sincero conisigo mismo.
Brecht, por su parte, aporta la memoria histórica con su teatro Epico, criticando el decadente melodrama burgués. Su teatro histórico y materialista debe ser mirado como testimonio de la barbarie de esta época.
Su "Distanciamiento" fija en la memoria el asunto social, la opresión y la explotación a que han sido sometidas las sociedades. La memoria en Brecht es histórica, dentro de un sentimiento profundamente humano que le imprime el poeta. Es una memoria social útil para la liberación de las masas.
Por otra parte, Artaud habló que "el actor debe ver al hombre como un Doble, como el "Ka" de los embalsamadores egipcios, como un espectro perpetuo que irradia poderes afectivos" y "como todos los espectros, ese doble tiene una larga memoria. La del corazón es duradera y ciertamente, el actor piensa con él: aquí predomina el corazón" ( 36 ). El "Gran Simpático", como lo llaman los cabalistas o "el Agente que trasmite el Fluido Universal" de los magos.
Como centro de los mundos, en el corazón se guarda la mala y la buena memoria del hombre. "El mal tiene en el corazón su sede particular: el corazón, esta particularidad natural, es su morada", por eso "el corazón debe ser purificado, formado" ( 37 ).
El actor debe conocer y dominar sus emociones. Debe estar con su entendimiento, más allá de ellas, suprimiendo el deseo, origen de muchos males.
Actualmente Grotowsky habla de una Memoria del Cuerpo entendida como un amplio registro de la realidad, más allá de la historia personal del actor, como memoria heredada, biológica.
En consonancia con las teorías de la memoria genética, el ADN, se propone la búsqueda de una herencia, de una memoria de la especie humana que va más allá de la historia, emparentándose en sus raíces con la memoria de los animales, la primera Memoria Reptil.
El Arte de la Memoria conserva vestigios de la Fisognómica, el parecido animal con las caras humanas, en autores como Porta en el s. XVI en Europa, que sin duda fueron conocidos por los iniciados de la época y que tenía raíces en la maga Circe de la Odisea ( 38 ).
Hoy día no es extraño encontrar vivas en oriente, las tradiciones de la memoria de los animales como inspiradores de las artes. Muchas tradiciones rituales, dancísticas y teatrales están inspiradas en la memoria de los animales, en su conocimiento.
Un caso ejemplar es el del Sankirtana, al noreste de la India, donde los movimientos y significados de la danza han sido extraídos de la antigua ciencia de la Serpiente, trasmitida secretamente por los gurús de generación en generación.
También en las culturas de origen de América se encuentra la memoria del espíritu asociada al Nagual, representado en un Animal de Poder: el Tigre, la Anaconda, el Cuervo, etc.
Las ciencias naturales de la memoria moderna se multiplican en muchas direcciones abriendo campos insospechados al conocimiento aplicado.
Los trabajos antropozoomórficos liberan al actor de la sicología social y le descubren otro cuerpo, otro ser..
La memoria del Árbol ha sido ejemplar dentro de la tradición del teatro Noh, donde es su símbolo escénico. Grotowsky ha dicho "La expresión verdadera es la del árbol", es decir, que nada expresa, está allí, presente, manifiesta".
El Arte de la Memoria es vasto como los mundos que contiene y su Teatro amplio como el océano de las profundidades.
NOTAS
( 1 ) "Teatro Hermético de la Memoria": pág. 157. F. Yates. Idem. (regresar a 1)
( 2 ) "Sacrificio incompleto": pág 577. I Ching. Idem. (regresar a 2)
( 3 ) "rituales del Manantial": o ritos de la fuente, como ritos liminales de origen, parto, etc. Se recomienda la lectura del libro "El Proceso Ritual" de Víctor Turner. Taurus, Madrid-España 88. (regresar a 3)
( 4 ) "...para completar el sacrificio": I Ching. Idem. (regresar a 4)
( 5 ) "...archi-manifestación de la fuerza o de la vida": pág 325. J. Derrida. "La Escritura y la Diferencia". Idem. (regresar a 5)
( 6 ) "Yo soy el hacedor": pág 32. Baghavad Gita, Ed. Kier. Buenos Aires-Argentina 79. (regresar a 6)
( 7 ) Idem. Pág. 31. (regresar a 7)
( 8 ) Idem. Pág. 41. (regresar a 8)
( 9 ) Idem. Pág. 31. (regresar a 9)
( 10 ) Idem. Pág. 19. (regresar a 10)
( 11 ) "...realiza su obra sin actuar": págs 9 y 21: "El libro del Tao". Ed. Alfaguara. Madrid-Espana 83. (regresar a 11)
( 12 ) "La Idea del Teatro, según Homero...": pág. 168. F. Yates. "El Arte de la Memoria". Idem. (regresar a 12)
( 13 ) "Maya": pág. 35. Gita. Idem (regresar a 13)
( 14 ) "...no ya como imagen o representación": págs 37 y 38: "El libro del consuelo Divino" de Eckhart. Aguilar. Buenos Aires-Argentina 63. (regresar a 14)
( 15 ) "El Espíritu mismo es una representación": págs 114 y 161. Hegel "El Concepto de la Religión". FCE. Madrid-España 81. (regresar a 15)
( 16 ) "...es la madre de las musas": pág 7. F. Yates. Idem. (regresar a 16)
( 17 ) Idem.Pág.48. (regresar a 17)
( 18 ) Idem. Pág. 78. (regresar a 18)
( 19 ) "...de emanación en amanación": pág 61. "Dogma y Ritual de la Alta Magia" E. Levi. Ed. Kabir. Mexico D. F. Sin fecha. (regresar a 19)
( 20 ) "...procesos de renacimiento": pág 26y siguientes. "Formaciones del Inconciente" C. G. Jung. Ed. Paidós. Barcelona-España 81. (regresar a 20)
( 21 ) "Tonal y Nagual": ver la extensa obra de C. Castañeda: "Las Enseñanzas de Don Juan" y las siguientes. FCE. Mexico- D.F. (regresar a 21)
( 22 ) "...o ritos liminales". Turner. Idem. (regresar a 22)
( 23 )  Idem. (regresar a 23)
( 24 ) Idem. (regresar a 24)
( 25 ) "...el águila y el tlacuache": pág 118. "María Sabina, la sabia de los Hongos". A. Estrada. Ed. Siglo XXI. México D.F. 68. (regresar a 25)
( 26 ) "...las sombras físicas del mundo inferior": pág 252. F. Yates. Idem. (regresar a 26)
( 27 ) "...el viaje a los infiernos": pág 247 y siguientes. "El Chamanismo y las Técnicas Arcaicas del Extasis" M. Eliade. Idem. (regresar a 27)
( 28 ) "...a no ser que las vinculemos a similitudes corporales": págs 105 y 106. F. Yates. Idem. (regresar a 28)
( 29 ) "...por lo que lo llama teatro": pág. 160. Idem. (regresar a 29)
( 30 ) Idem. Pág 201. (regresar a 30)
( 31 ) Idem. Pág 188. (regresar a 31)
( 32 ) "...el Logos es Fábula": pág 47. Tomo II J. B. Vico. Idem.  (regresar a 32)
( 33 ) Idem. Pág. 164. Tomo I. (regresar a 33)
( 34 )"El arte de la memoria, que es un arte invisible...": pág 103. F. Yates. Idem. (regresar a 34)
( 35 ) "Rasa": "sabor", "jugo". en sánscrito. Relativo al arte, según su estética, contenida en el Natyashastra, es la "emoción", el sabor del arte. (regresar a 35)
( 36 ) "...aquí predomina el corazón": pág 178. A. Artaud. Idem. (regresar a 36)
( 37 ) "el corazón debe ser purificado, formado...": pág 156. Hegel. Idem. (regresar a 37)
( 38 ) "...que tenía raíces en la maga Circe en la Odisea": pág 240. F. Yates. Idem. (regresar a 38)

EL THEYYAM Y EL KATHAKALI
DEL RITO AL TEATRO
"NATALIDAD"
Kali, la diosa, blande su espada sobre la tierra y corta cabezas de niños en castigo de las madres negras.
Yemayá anuncia nacimientos y del mar sale un coro de sirenas llevando en sus vientres diminutas perlas.
Deméter planta en la tierra la semilla del trigo y su hija espera la gota del rocío que abra en espiga su condena.
Uchita danza con su falda de palmeras y prende el fuego de la hoguera al son de sus ardientes caderas.
Y Annapurna levanta su cabeza y menea la luna para que el Padre Sol la alumbre de sapiencia.
Juan Monsalve
LA FIESTA DE LAS DIOSAS MADRES
Llegamos al templo al atardecer, guiados por el continuo sonar de los tambores "Chanda". Todos los miembros de la comunidad estaban en el interior del recinto sagrado y rodeaban al actor que, ataviado con una lujosa falda, el rostro maquillado y un gran tocado sobre su cabeza, estaba poseído por una Diosa Madre, Shakti.
La Diosa realizaba su danza ritual frente a una de las puertas del templo donde reposa su Imagen y cantaba palabras sagradas a las cuales respondía el sacerdote desde el interior. Entonces, recibió de manos del sacerdote, los granos de arroz y la ceniza que habían sido ofrendados y bendecidos ante la imagen sagrada. La Diosa se dirigió a los miembros de la comunidad y a cambio de su bendición, de unos granos de arroz consagrado y de la aplicación de la ceniza en el Chacra de la frente, recibió en pago unas rupias. A cada uno de  los devotos y a todos en general, daba consejo y bendición.
Durante dos noches y sus días, en aquel templo de Cannannore, un poblado al Sur de la India, las Diosas Madres de la Mitología Dravidiana bajaron de los Himalayas que son su Morada y aparecieron ante sus devotos, a través de la posesión de los oficiantes, para conmemorar con la comunidad la cosecha del arroz y bendecirla, propiciando el buen curso de la vida.
Cuando una comunidad se reúne alrededor de un ritual, el tiempo y el espacio se transforman. El Pasado más antiguo retorna al presente, el Cosmos invade el templo, los creadores, los Ancestros poseen a los hombres y se repiten los sucesos que dieron vida y forma al mundo.
Así comulgan con el origen que los hizo hermanos y reafirman los lazos que los unen. Recuerdan. Reviven los sucesos que, en el principio de los días, determinaron sus maneras de comportarse.
Durante el ritual se re-crean dichos sucesos. El Principio invade el tiempo y el espacio cotidiano y aparece, año tras año, ante los ojos de los hombres. Su visión reafirma su inmanencia y valida las formas que preservan la comunidad.
El ritual es fuente de un saber en el que los hombres han confrontado su experiencia desde tiempos remotos y ofrece visiones que revelan el sentido y significado profundo de la vida, más allá de la experiencia cotidiana, más allá de la historia. Es la misteriosa visión del Principio al cual no han podido llegar las demostraciones fácticas de la razón hecha Ciencia.
El teatro sagrado, que se desprendió de antiguos rituales y que pervive en muchas tradiciones del mundo —el Kathakali de la India, el Noh del Japón, el Topeng de Bali—, conserva un sentido esencial para la comunidad: Re-presentar los dramas que orientan y justifican la existencia y el devenir en este mundo.
"Todo, en esa manera poética y activa de considerar la expresión en escena, nos lleva a abandonar el significado humano, actual y psicológico del teatro, y reencontrar el significado religioso y místico que nuestro teatro ha perdido completamente" ( 1 ).
Si bien, las reveladoras anotaciones acerca del teatro balinés o del Ritual del Peyote de los Tarahumara dejadas por Artaud, no fueron tenidas en cuenta por las ciencias sociales, que estaban muy ocupadas en establecer si lo que decían los mitos era verdad histórica o a qué necesidades humanas respondían con sus invenciones, el desarrollo de la Antropología abre hoy nuevas posibilidades:
"En mi opinión, en todo el ámbito de las ciencias sociales comienza a aceptarse de forma general el hecho de que las creencias y prácticas religiosas son algo más que reflexiones o expresiones "grotescas" de las relaciones económicas, políticas y sociales: antes bien, se las empieza a considerar como claves decisivas para comprender cómo piensa y siente la gente acerca de estas relaciones, así como sobre el entorno natural y social en el que actúan" ( 2 ).
Si el teatro ocurre en el ritual y participa de ese significado de lo sagrado expresado por Turner, las palabras de Artaud adquieren sentido y justifican la existencia de la Antropología Teatral definida por E. Barba como aquella rama que "estudia el comportamiento fisiológico y sociocultural del hombre en una situación de representación" ( 3 ) y, que además, "puede ser el puente de enlace entre las distintas tradiciones teatrales" ( 4 ).
Las investigaciones antropológicas sobre rituales han ofrecido elementos que enriquecen el quehacer teatral de nuestros días desde diversos aspectos.
MITO Y DRAMATURGIA
El mito ofrece al teatro los argumentos, los dramas que han removido a los hombres desde siempre y que, quién sabe por qué razón, los ciudadanos de hoy quieren ignorar.
Los mitos, esos primeros relatos revelados por las visiones de los sabios, son la materia prima de donde el ritual toma su forma y contenido, así como son la materia prima de donde se desprende la gran variedad de cuentos, fábulas, leyendas, poemas y cantos que se han trasmitido interminablemente en las culturas del mundo. El mito es también la fuente de donde el mago toma las palabras mágicas que le permiten curar, consagrar y propiciar el bien para su comunidad.
"En el principio era el verbo", de una u otra manera, la Palabra Primera es principio creador en muchas culturas. El recuerdo de esa palabra está en los mitos y ellos han sido la primera fuente de conocimiento con la que el hombre ha confrontado su experiencia.
En el mito está esa Primera Cosmovisión de la verdad y la Sabiduria de los tiempos de la Creación y, por muchos siglos, ha sido el fundamento de la organización de los hombres. Hoy en día, en las ciudades —esos espacios que el hombre ha construído lejos de la Madre Naturaleza— los mitos de origen aparecen obsoletos, anacrónicos y ya no es necesario su recuerdo.
Cuando en Occidente, las Ciencias de la Materia se separaron de las Ciencias del Espíritu, cuando la Física se separó de la Metafísica, los mitos pasaron al olvido o se conservaron fragmentados en relatos y leyendas.
En otras culturas, la Ciencia del Mago parte del conocimiento del espíritu y sus misterios sin necesidad de demostrarlos, sino más bien, de re-conocerlos.
"Podemos decir, por consiguiente, que ante una tradición auténtica la cuestión de progreso no se plantea. Las verdaderas tradiciones no progresan, ya que representan el punto más avanzado de toda verdad. Y el único progreso realizable consiste en conservar la forma y la fuerza de dichas tradiciones" ( 5 ).
Retornar a la memoria, esa memoria que traspasa generaciones y generaciones de historia escrita e historia hablada, es re-conocer que el paso del hombre por la tierra tiene un sentido profundo plasmado desde su origen.
De dicho sentido se ha ocupado el teatro del mundo: Las Tragedias griegas, el teatro de Shakespeare y de Calderón de la Barca, Goethe, Zeami y Bharata, son muestras ejemplares que conservan hoy en día toda su validez.
EL ARTE DEL ACTOR
El hombre de las culturas tradicionales no se reconoce como real sino en la medida en que deja de ser él mismo
Eliade
J. Grotowski planteó la necesidad de retornar al "Teatro de las fuentes". Afirmando que el actor guarda en su memoria —esa memoria que traspasa la historia— la substancia de múltiples personajes, planteó que el proceso de aprendizaje consiste en quitar obstáculos para que aflore, por sí mismo, el personaje. El actor penetra la inmensidad de su memoria hasta llegar al originario reptil antidiluviano y descubre allí el principio generador de sus personajes.
"Nosotros tenemos dentro un cuerpo extremadamente antiguo que podemos llamar reptil. Si usted observa el desarrollo del embrión humano puede llegar a imaginar la apariencia de un reptil en una de sus fases preliminares" ( 6 ).
Durante sus investigaciones, Grotowski encontró la referencia al reptil en una postura básica del cuerpo humano utilizada por diversas culturas en rituales y teatros:
"Una posición extremadamente antigua conectada con lo que algunos tibetanos llaman el aspecto "reptil". En la cultura Afro-caribe esta posición está ligada más precisamente con la serpiente de tierra, y en la cultura hindú con el Tantra, usted tiene esta serpiente dormida en la base de la columna (...) Nosotros también tenemos esta tradición en Europa, como por ejemplo, en el caso de la imagen de la serpiente que va desde la base de la columna hacia el corazón, sin hablar de las dos serpientes que aparecen en el emblema de los médicos" ( 7 ).
En los mitos de origen de la selva amazónica, la Anaconda Ancestral es la nave en la que viajaron los primeros hombres. Hombre-Tigre, Hombre-Mono, Hombre-Coibrí, Hombre-Boa ascendieron desde las Grandes Aguas del Este por el surco que dejaron las Ramas del Árbol-Cosmos en su caída y cada uno desembarcó en el punto de tierra en donde sembraron a sus hijos y construyeron sus malocas. Allí, duerme bajo tierra, alrededor del fuego eterno la Anaconda y cualquier rnovimiento suyo provoca un temblor de tierra.
La memoria de ese viaje, de ese nacimiento, se guarda y se trasmite en los mitos, se re-vive en los rituales. El actor viste un traje especial, se coloca una máscara cuyos rasgos han sido revelados por los mismos personajes a través de las visiones del chamán durante su viaje al mundo de los "Nacimientos" y deviene en personaje. Su cuerpo, su voz, sus actos son otros y nadie duda de la veracidad de dicha transformación. la Maloca-Templo-Utero en donde se cocina la vida, se transforma en el Cosmos y cada punto del espacio adquiere una nueva significación.
Esta transformación es tan verdadera cuanto peligrosa, por eso durante el ritual se procede con extrerna cautela y respeto para que la vida pueda regresar al aquí y ahora sin que ningún miembro de la comunidad quede atrapado en esa otra dimensión.
Los principios que hacen posible dicha transformación se fundamentan en una particular concepción del mundo y del hombre que ofrece al actor, al shamán, a la comunidad entera, un camino, una manera para actuar durante el ritual.
El actor se coloca la máscara del Pez-Mujer y sube a la playa y baila con el Hombre-Tigre. Le canta sus nombres en un idioma antiguo. Se unen así el Río-Hembra y la Selva-Macho, lo Femenino y lo Masculino, lo Cocido y lo Crudo, la Horticultura y la Cacería y la vida toma forma.
Todo esto es posibie porque la "Idea de Eternidad" ( 8 ) está presente. Sólo así el cuerpo, el espacio y el tiempo se mueven con facilidad adelante, atrás, abajo, se va, se regresa. El Hombre-Pez baila con la Pez-Mujer mientras navegan en la Anaconda Ancestral.
Así pues, el rito no es solamente fuente para la dramaturgia del teatro, sino que, además, ofrece concepciones del tiempo, el espacio y del hombre que fundamentan el arte del actor.
La relación entre actor y personaje ha sido tema de reflexión constante para los teóricos del teatro. De hecho el teatro es posible gracias a una transformación del actor, quien, por unos momentos, se convierte en personaje. La discusión está en la cualidad de esta transformación: Si para algunos el actor nunca debe dejar de ser consciente de sí y conservar su capacidad crítica, para otros, el actor debe devenir en personaje.
Para éstos últimos, re-presentar signfica re-crear y por lo tanto el proceso de preparación del actor se dirige a perrnitir que el personaje sea en él Actor-Cántaro.
Muchas tendencias del teatro de vanguardia en Occidente acuden a principios y técnicas de actuación que provienen de concepciones sobre la naturaleza del hombre y de las cosas que están en la base del ritual.
Cuando, en el ritual del Theyyam, las Diosas Madres  poseen a los actores, el proceso de transformación es total.
Por un lado, el actor está transformado en su apariencia exterior por los enormes tocados que lo convierten en gigante, los complejos maquillajes que llenan de fuego su rostro, las adornadas faldas que le dan la elegancia propia de las Diosas. Por otro lado, la presencia en su interior, en su flujo vital, de una substancia que no pertenece al ser humano sino a la Divinidad, transforma radicalmente su comportamiento, su conciencia, sus movimientos —que ahora corresponden al carácter exterior de su cuerpo transformado—, su conocimiento, incluso su rol social, pues en el ritual del Theyyam, los actores son individuos que pertenecen a una de las castas más bajas. La poderosa energía de la Diosa brota por las manos y los ojos del actor infundiendo el respeto y temor que se merece.
Aquel que, por fuera del ritual, es un hombre común, se convierte en Uma, Parvati, Ucchita, Durga, Annapurna, las más nobles y las más altas Madres de la tierra. La esencia de la Diosa posee la persona de aquel hombre, y a través de él bendice, aconseja y amonesta a los miembros de la comunidad, especialmente a sus dirigentes, a los poderosos de las castas más altas. ¿Cómo podrían ellos agachar su frente, caer de rodillas frente a un hombre que consideran "inferior", si no vieran en él a la Diosa Madre que ellos han invocado?
Es tan profunda la transformación del actor en el ritual del Theyyam, que su cuerpo adquiere la fuerza y la destreza necesarias para manejar los enormes tocados de las Diosas en medio de una danza enérgica basada en giros concéntricos que llevan al trance. El actor llega a este estado a través de una serie de movimientos, cantos y oraciones rituales y es transportado por el galope de los tambores y acoge el espíritu de la Diosa. Serán necesarios otros cantos, oraciones y movimientos para que, poco a poco y en medio del cuidado de sus asistentes, el actor retorne a sí mismo y le sea devuelta su conciencia.
La presencia de la Diosa es tan real que ésta incide directamente en la vida cotidiana, dirimiendo pleitos y discusiones. Uchita, Diosa de la Fertilidad, ataviada con una falda de fibras vegetales y un gran sombrero de paja, baila sobre las cenizas aún calientes del Fuego Sagrado que ha llameado durante toda la noche y se sienta, luego, ante una de las puertas del templo a escuchar las peticiones de las mujeres que la rodean y cariñosamente, le hablan al oído. Uchita, siempre alegre, les dá consejo y bendición y recibe en pago telas blancas de algodón, que cada una de ellas le coloca sobre el ala de su gran sombrero. En ningún momento se siente la presencia masculina del actor que impediría a las mujeres expresar sus más profundos secretos.
La cualidad de la transformación del actor en personaje cambia de un ritual a otro, de una cultura a otra y depende de varios factores que van desde el carácter del ritual en sí mismo (si es de iniciación, de pasaje, de posesión, de intercambio social) y en correspondencia a las concepciones de cada cultura, hasta los elementos que en él intervienen (utilización de substancias alucinógenas, borrachera, danza de trance, danza mántrica, etc.).
Si consideramos el caso del "Baile de Muñeco" de las tribus indígenas de la Amazonía colombiana, veremos que la cualidad de la transformación es distinta a la del Theyyam y corresponde a una cosmovisión y un saber propios de estas culturas: En el Baile del Muñeco, los espíritus de los "Nacimientos" o "Ancestros" hacen su aparición en la maloca a través de los cuerpos de los actores, dirigidos por el "Cantor", ataviados con faldas de fibras vegetales y corteza, máscaras, maquillaje en pies y manos y una gran variedad de elementos ornamentales con pleno significado ritual, como plumas, huesos, semillas, sonajeros, bastones, etc. Aunque los espíritus de los "Nacimientos" poseen a los actores, a través de una serie de procedimientos rituales realizados por el shamán y el cantor, éstos inciden de otra manera en la vida ordinaria. Recuerdan y reordenan, con su presencia y con su canto, los vínculos que, desde el origen, guardan los hombres con los demás seres y elementos de la naturaleza.
Cualquiera que sea la cualidad de la transformación del actor en personaje, esta es igualmente verdadera y sobre esta veracidad se fundamenta el ritual
LAS FUENTES DEL KATHAKALI
Las grandes tradiciones del teatro y el arte en general, se han generado en contexto ritual ocupando otros espacios de la vida social y se han cultivado a sí mismas, llegando a conformar tradiciones rigurosas y complejas, hasta ser consideradas "‘clásicas".
En la India, se puede ver este fenómeno en el surgimiento de varios tipos de teatro-danza clásicos. En Kerala, cuna del ritual del Theyyam, nació y se desarrolló el Kathakali, una de las más sólidas tradiciones teatrales del mundo, y podemos ver en ella sus estrechos vínculos con el Theyyam.
Entre 1630 y 1640, el Rajá de la provincia de Vettathunadu, inspirado en otra tradición teatral que ya tenía un siglo de antigüedad, el Ramanattam, impulsó el desarrollo del Kathakali entre sus guerreros, los Nayars, combinando elementos de diversas fuentes:
— Del Ramanattam conservó la dramaturgia extraída de las epopeyas el "Ramayana" y el "Mahabharata", narradas en el idioma propio del estado de Kerala, el Malyalam, combinándole ciertas palabras en Sánscrito. Esto hizo que el teatro, que anteriormente con la tradición de los Dramas Sánscritos era exclusivo de las castas sacerdotales más altas, se popularizara y se acercara a toda la población en general.
— Del Kalari —el arte marcial que servía de entrenamiento a los guerreros y que utilizaba toda la sabiduría de la medicina Ayurvédica de masajes— tomó las técnicas de preparación y entrenamiento de los actores. Se transformó así un arte de guerra en arte de danza, creando un estilo propio de utilización del cuerpo y del movimiento acorde con las exigencias y características de los vestuarios y tocados.
— Del Theyyam, tomó la música, mezclando los tambores Chanda, con los Maddalam que eran exclusivos de los sacerdotes. Además en la iconografía del Theyyam se inspiraron los vestuarios, los colores y muchos de sus personajes.
— Estos elementos populares —las técnicas de entrenamiento, el idioma, la música, los vestuarios, la iconografía, etc— se combinaron con elementos del teatro y la danza clásicos, como por ejemplo las teorías y técnicas de manejo y expresión de las emociones a través de los gestos del rostro ("Bhavas") y el manejo del lenguaje de las manos ("Mudras"), contenidos en el "NatyaShastra", la antigua Poética india.
De esta forma, el Kathakali desarrolló una estructura muy compleja en donde se narran los episodios míticos del "Ramayana" y el "Mahabharata" a través de varios canales: el texto, que es narrado por el cantor, es expresado escénicamente por las acciones del actor en donde confluyen el lenguaje codificado de los Mudras, la expresión de los Bhavas, los movimientos y la danza, conformando lo que en el Natya Shastra se llama "Abhinaya", el arte del actor. Este, a su vez, se combina con los vestuarios, la música y los textos dando como resultado el "Rasa" o "Sabor" para el espectador.
A pesar de toda esta estilización de las formas, que exigen un largo y riguroso proceso de aprendizaje por parte del actor, el cantor y el músico, el Kathakali conserva las características que heredó del ritual:
"Cualquiera puede ver la conexión entre el Kathakali y el Theyyarn, particularmente en la iconografía y la concepción del mundo... El Theyyam provee al Kathakali una particular cosmovisión, un tipo de vestuarios y un sentido del trance y la posesión..." ( 10 ).
Además, el Kathakali conserva una característica esencial del ritual y que se refiere a su sentido comunitario. Tocamos aquí otro aspecto de las relaciones entre el rito y el teatro.
TEATRO Y SOCIEDAD
"En un espectáculo como el del teatro balinés hay algo que no tiene ninguna relación con el entretenimiento, esa idea de una diversión artificiosa e inútil, de pasatiempo nocturno que caracteriza a nuestro teatro. Las obras balinesas se forman en el centro mismo de la materia, en el centro de la vida, en el centro de la realidad. Hay en ellas algo de la cualidad ceremonial de un rito religioso, pues extirpan del espíritu del espectador toda idea de simulación, de imitación irrisoria de la realidad. Esa gesticulación intrincada y minuciosa tiene un objetivo inmediato, que persigue con medios eficaces. Los pensamientos a que apunta, los estados espirituales que procura crear, las soluciones místicas que propone son animados, mostrados, alcanzados sin retrasos ni circunloquios. Todo parece un exorcisrno destinado a hacer AFLUIR nuestros demonios" ( 11 ).
Cuando asistimos a una velada de Kathakali en un pequeño poblado del Sur de la India, comprendimos que el teatro ha jugado un papel distinto al de "mercancía" que le ha impuesto la industria del entretenimiento en las grandes ciudades de Occidente.
Una familia de la casta más alta había organizado la velada, contratando a los actores —a cambio de un buen pago—, acondicionando el escenario y el camerino con esteras y hojas de palma en el patio de la casa, preparando alimentos y bebidas para los artistas y los invitados importantes, etc. Afuera, en la calle, todos los habitantes del pueblo se disponían a entrar, sin tener que pagar por ello, a presenciar el espectáculo y tomaban té y pasabocas en los numerosos puestos de venta que se habían instalado en las aceras, como en un Bazar.
Todos podían entrar y se iban sentando sobre el piso de tierra frente al escenario, desde donde contemplaban el espectáculo que se prolongó toda la noche, levantándose de vez en cuando para tomar algo, descansar, etc.
El teatro, en este pequeño poblado de la India es entretenimiento, pero es algo más que ello. Ningún espectador acude en busca de algo nunca visto porque el Kathakali ha conservado intactas su dramaturgia y sus formas por siglos. Los mismos personajes aparecen una y otra vez sin que haya cambiado algún detalle del vestuario, de sus gestos, de sus cualidades y defectos. Cada elemento que interviene en cada episodio se ha conservado y ha sido trasmitido a través de las generaciones de músicos, cantores y actores con muy pocas variaciones. El espectador conoce los argumentos de cada episodio, los cantos, los mudras y sin embargo, contempla las aventuras de sus héroes Rama y Sita, de sus dioses Krisna y Shiva, de sus demonios Ravana y Bali, con el mismo entusiasmo de la primera vez.
El público participa animosamente, aprueba las buenas acciones de los héroes, se atemoriza ante la aparición de los demonios, ríe ante las picardías de Krisna, aplaude con la vitalidad propia de los habitantes de la India. El espectador goza profundamente la presentación de Kathakali y al mismo tiempo renueva la visión de los sucesos mitológicos que le dieron vida y forma a su comunidad.
En este sentido, el teatro conserva una función que es propia del ritual. Además del entretenimiento, logra un "resultado" (Schechner), en este caso, se trataría de traer el pasado mítico, el tiempo simbólico, al presente, renovar su memoria y su validez social. Hay además otro aspecto interesante que se refiere a las relaciones entre el actor y el espectador. R. Schechner ha analizado esta relación en el contexto del ritual y en el del teatro de las sociedades industriales:
"El ritual es un evento del que dependen los participantes, mientras que el teatro es un evento que depende de los participantes" ( 12 ). Y afirma que la relación entre actor y espectador en el ritual se fundamenta en el acuerdo, la aprobación por parte del espectador de lo que hace el actor. El espectador cree en la transformación del actor y es cómplice de su actuación. El espectador del teatro de las sociedades industriales, que ha pagado por entrar a ver el espectáculo, no partcipa de la transformación del actor, más bien, observa. No cree, más bien, aprecia e interpone ente él y el actor una barrera crítica, pretendiendo que sea la habilidad del actor la que la derrumbe y pueda así tocarle y despertar sus emociones.
Por otra parte, la comunidad entera participa de los múltiples significados implícitos en los elementos del ritual, los comprende porque conoce sus lenguajes; además conoce a los actores en otras situaciones fuera del ritual. S. Awasthi ( 13 ) afirma que una de las principales motivaciones del espectador de Kathakali es apreciar la habilidad, la destreza del actor —a quien conoce porque es miembro de su comunidad— en la representación de tal o cual personaje.
"Aquí, en el teatro folclórico, frecuentemente, la persona que actúa como un dios será un agricultor al otro día, que nosotros conocemos, y por lo tanto, como espectadores tendemos, en cierto sentido, a estar más envueltos en su transformación y ésta es más real, puesto que un agricultor real, convirtiéndose en un dios, será un dios real" ( 14 ).
Afirma Schechner que este sentido de pertenencia comunitario es una necesidad del teatro de vanguardia de las sociedades industrializadas y por ello se han incrementado las investigaciones de los teatros tradicionales de distintas culturas en el mundo.
Esta necesidad es apremiante para el teatro latinoamericano y nuestro en particular, pues la investigación sobre tradiciones que fueron cercenadas, despreciadas y proscritas podría tender los hilos para recuperar elementos que están ocultos en nuestra memoria y que ofrecerían vías alternativas para el desarrollo de un lenguaje propio, con los dramas, personajes, voces y cuerpos de nuestros Abuelos. De nuestros Abuelos del Asia, del Africa, de América y de Europa.
NOTAS
( 1 ) Artaud: 78: 50 (regresar a 1)
( 2 ) Turner: 88: 18 (regresar a 2)
( 3 ) Barba: 83: 75 (regresar a 3)
( 4 ) Barba: 88 (regresar a 4)
( 5 ) Artaud: 85: 90 (regresar a 5)
( 6 ) Grotowski: 87:35 (regresar a 6)
( 7 ) Grotowski: 87:35 (regresar a 7)
( 8 ) Valery en Benjamín: 313 (regresar a 8)
( 9 ) Scheckner: 82: 61 (regresar a 9)
( 10 ) Scheckner: 82: 62 (regresar a 10)
( 11 ) Artaud: 78: 67 (regresar a 11)
( 12 ) Schechner: (85:) (regresar a 12)
( 13 ) S. Awasthi 89 (regresar a 13)
( 14 ) Schechner: 82: 664 (regresar a 14)
SEGUNDA PARTE
TRAMAS DE MADRE SELVA
No tiene dos puntas la flecha
Ezra Pound
EN CASA DE LOS ABUELOS
Sabíamos que eramos nosotros quienes hablábamos
A. Artaud
La innmensa extensión que desde el pie de la cordillera se abre a las sabanas del Llano, anuncia sin límites la selva.
La nave avanza, o mejor regresa. Como el Simurg, ese pájaro de Borges que volando hacia atrás, vuelve a su lugar de origen.
El "Teatro de las Fuentes" de Grotowsky es un nuevo proyecto sobre una vieja memoria. El está en muchos lugares del mundo. Está escrito en la selva.
El avión sobrevuela un mar de árboles y despierta un sueño primigenio, no sin ese viejo temor de regresar a "La Casa de los Abuelos", al lugar de donde salimos hace milenios.
La selva, misteriosa e impenetrable guarda en el follaje de los árboles sus secretos de madre primera. Sus horizontes se pierden a lo lejos. El avión atraviesa el cielo, temblando y rugiendo, como una pequeña cáscara sostenida por el viento.
Miles de pensamientos, como las ramas que se ocultan entre el follaje de los árboles, llegan hasta mí como un libro abierto.
Después de hacer escala en Villavicencio y Mitú, llegamos a la Pedrera. Esperamos en la orilla del Caqueta, al Capitán Abelardo Yucuna.
Veo pasar el río, sentado en el prado, mientras algunos pescadores tienden y anudan sus redes. Entonces siento a mis espaldas un viento extraño. Es el Capitán que viene...
Hablamos sobre el viaje, arreglamos cosas. Vamos a almorzar. Hace calor, bochorno.
En la tarde, despues de un baño, nos encontramos en el puerto. Por un momento, el río me invita a contemplarlo y escucho a lo lejos el tronar de los rápidos.
Es un río árbol, un río tierra, espejo del otro lado de la selva. El río medita sobre sí mismo, piensa ser árbol y la selva quieta, sueña ser río.
El martes en la tarde viajamos de la Pedrera a Puerto Córdoba, a la casa de Felipe Santiago, profesor de la comunidad, casado con la hija del capitán Abelardo, Celina Yukuna.
Remontando el Caquetá, llegamos al rápido, donde atravesamos un trecho a pie, mientras el capitán sube el bote descargado
Al atardecer, los brillos del sol se reflejan en el río y se mecen al vaivén de las olas que deja el motor. El cielo despejado se llena de estrellas que poco a poco se ven titilando en la oscuridad de las aguas. La inmensidad de la selva me sobrecoge.
En la noche, Felipe nos cuenta del trabajo indígena, del conflicto con los colonos y los blancos, de la tierra que apenas hace un año regresó a sus manos.
En la mañana, desayunamos casabe y caldo de pescado. Celina nos regala una estufa de barro. ¡Increible! Su forma cónica, invertida como una X. Es una estufa manual de barro de indios brasileros y sus proporciones son exactas a las manos y al tamaño medio de una olla. Estufa nómada hecha de barro negro.
A media mañana, como habíamos acordado con Felipe, vamos a la Escuela conde contamos "La Tortuga, el Aguila y la Zorra" y "El León y el Ratón" de Esopo.
Los niños se muestran complacidos y a su vez cuentan historias de animales. Las Fábulas de Esopo aparecen como arcanos que se repiten en la memoria. En la India conocimos" El Panchatantra", del cual se afirma que es anterior a Esopo. El contiene similares fábulas y aquí en el Amazonas nos encontramos con las mismas historias de animales. Resulta sorprendente la similitud de las historias. El caso de "La Tortuga, el Aguila y la Zorra" está contado en la fábula de "La Charapa, el Gavilán y la Gente" donde la Gente cumple el papel de la zorra. Esto me hace pensar en el conocimiento animista y shamánico trasmitido por generaciones, donde la ciencia de los animales es la maestra de los hombres.
BRUJO CIEGO
"Brujo ciego" fue un poderoso shamán que curaba desde niño. Vivió solamente dieciocho años, al cabo de los cuales murió de sarampión. El sarampión, como otras enfermedades blancas, puede exterminar rápidamente una tribu.
Fue enterrado en una pequeña isla del río. Y por desobedecer su mandato: "Continuar la alianza con su planta de Yajé" que había dejado en herencia sembrada junto a su maloca, aparecieron temibles tigres en las región, guardianes del espíritu de Brujo Ciego que ahuyentaron la gente.
Entonces la isla se fue socavando por torrenciales aguas que el brujo desde arriba enviaba. La tumba de Brujo Ciego desapareció por cólera mágica y la isla fue arrasada por la creciente.
La Vieja, la hechicera que cuenta todo ésto y que ya había pronosticado los acontecimientos, echó cenizas sobre el enfurecido río, como lo había ordenado Brujo Ciego y poco a poco la calma regresó.
Nadie pudo aliarse con esa planta, nadie pudo rescatarla, se perdió. Su ánima se perdió con Brujo Ciego, en el agua. El río se la llevó quién sabe donde.
Brujo Ciego era gran brujo, "así es como se sabe que el poder de los grandes brujos está en peligro de desaparecer". Así cuenta Felipe Santiago.
En Puerto Córdoba vive Chapuni, el abuelo de Celina. Ya es viejo y no hay quién haya recibido su conocimiento. Recientemente viene preparando unos muchachos ante la necesidad imperante de no perder el hilo de la memoria de la tribu.
Entre Brujo Ciego y la Vieja hubo una guerra del tiempo. Vieja recibir maldición de Brujo Ciego: "No morir jamás". Ese fue un duelo eterno, el del dolor de vivir petrificada en el tiempo.
Su cuerpo vivió como doscientos años y murió recientemente. La mamá de Felipe Santiago, de los Miraña del Caquetá, alcanzó a conocerla.
Pero su corazón sigue latiendo en la tumba, entre la tierra.
"Corazón de Piedra" dicen, maldición.
En la piedra se acaba y en la piedra se empieza, según el círculo del hechizo. Felipe nos cuenta de la Piedra Hombre, que está allí subiendo el río, piedra viva de origen, "Se le ve".
Pienso en las Estatuas Vivientes de Egipto citadas por Yates. Piedras vivas. "La piedra es sinónimo de conocimiento" dice Eckhart. Recuerdo los Seres de las Piedras del "Viaje al País de los Tarahumara" y que "...existen piedras dotadas de vida, igual que las plantas o los animales lo están", "podemos decir que hay piedras que viven;" como también refiere en "Heliogábalo", Artaud. La Piedra, según el Diccionario de los Símbolos mantiene una estrecha relación con el alma. Pienso en los Cautivos de las Rocas en la "Divina Comedia" de Dante.
Felipe nos relata de Piedra Campana que anuncia la muerte o el infortunio, allá arriba, en un chorro del alto Apaporis. "Las maldiciones a menudo están encarnadas en piedras". "Son por otro lado muy a menudo piedras parlantes instrumentos de un oráculo o un mensaje.".
La llamada Piedra Filosofal, en occidente, piedra ontológica, Lapis, Lápida, Piedra del Cielo, cubículo que esconde el secreto de la cuadratura del círculo, del misterio del espíritu ( 1 ).
PAYÉ SABE COSAS...
Payé sabe cosas, sabe el destino de los pequeños, sabe quién es quién, usté sirve pa’ brujo, usté sirve pa’ cantor, usté sirve pa’ guerrero. El dice cómo hacer y da consejo a las personas. El ve. El guarda secreto de Yuruparí.
Hablamos de El Muñeco, el baile que nos interesa:
El Muñeco, nació hace mucho tiempo- dice Felipe-, en el Principio. Antiguo Payé iba navegando con su tribu río abajo, en busqueda del "corazón del agua" cuando escuchó un canto que lo llamaba, allá en Playa Muñeco. Allí se originó. Allí tuvo visión: Vió los Muñecos, vió los pescados bailando, vió las máscaras de los animales, vió la máscara del Tori.
Boa le dijo: "Aquí tiene, aprenda y enseñe".
Payé se fijó en las pintas, en sus colores, en el vestido, en la saya, en los bastones y en las guayas.
Vió cómo bailaban, con qué pasos. Vió cómo cantaban y qué decían sus palabras. Vió cómo se juntaban las hembras y los machos. Vió cómo Tori se levantaba y perseguía a las muchachas.
Tori es macho, no hembra y preside esta danza. Vió cómo entraban a la maloca los personajes: los Pescados, los Micos Maiceros, las Abejas, los Tigres y las Mariposas.
GENTE ESTRELLA
A las ocho de la mañana nos embarcamos en el deslizador de Puerto Córdoba con Esperanza, una enfermera; y el Capitán Abelardo con su hija.
Remontando el Caquetá dejamos atrás Isla Córdoba e Isla Mirití y cortamos por un brazuelo hasta el río Mirití Paraná.
En el camino vemos un cachorro de nutria, un lobo de río, arrendajos, una garza garzón, pájaros negros, amarillos y blancos y remolinos de mariposas.
Entre ellas, la mariposa azul del Amazonas. El espíritu de las guerreras Amazonas flotando sobre las aguas. "Las amazonas giran en el éter alrededor del paraíso de los dioses para guardarlo y defender sus fronteras "( 2 ).
Al mediodía arribamos a la casa de Pablo Macuna, no muy distante de la orilla, donde nos ofrecen un exquisito pescado moqueado (ahumado), casabe, fariña y agua. También probamos la piraña, que tiene sabor a arena.
Saludamos a la gente que está en la maloca, descansando, y partimos inmediatamente.
El río Mirití Paraná es una serpiente ondulada que asciende entre la misteriosa selva. Las estrechas curvas del camino permiten contemplar desde varios ángulos el tejido de la selva.
La urdimbre de raíces, troncos y ramas y la trama de hojas, bejucos y lianas, forman desde el agua un interminable tejido de seres que se levantan gigantes a la orilla del agua. Dioses vivos, madres, ánimas, máscaras.
Dos horas después llegamos al atracadero donde tomamos fuerzas para caminar a través de la trocha en la selva. El camino a Providencia es amplio, bordeado por inmensos árboles y quebrado por varios riachuelos de aguas transparentes, donde hacemos algunas paradas para refrescarnos.
Caminamos a buen paso durante una hora hasta una planicie donde se levantan la maloca y varios ranchos.
Llegamos cuando aún la gente está tumbando monte, haciendo una nueva chagra. Damos una vuelta por los alrededores y volvemos a la maloca: ha llegado el Capitán Joaquín Macuna.
Nos sentamos a la mesa y conversamos de nuestro viaje, del Teatro de las Indias. Acordamos presentar "El Huso de La Naciencia" el jueves por la noche. Tomamos tinto y charlamos de la guerra del Medio Oriente. Cigarrillos van y vienen, fumamos; el humo difumina la mente y permite la comunicación. Algunos indios pilan coca y otros queman hojas de yarumo para obtener sus cenizas y mezclarlas con el polvo de la hoja.
Entrada la noche tomamos caldo de pescado, casabe, fariña y tinto. Luego mambeamos. Agotados por el viaje, salimos a dar una vuelta.
El cielo está completamente despejado, se ven las estrellas, la Via Láctea cruzando de norte a sur el universo. La noche es profunda en la selva.
Estiramos los cuerpos y regresamos a la maloca donde aún mambean.
El médico francés que trabaja en la comunidad habla de mecánica, de motores, de hélices, de truquitos, mientras los indios, sentados en media luna mambean, fuman y se distraen en cualquier cosa.
Es una manera de pensar, de decir, el silencio.
Vamos a dormir, guindamos las hamacas al lado de la puerta principal, en el lugar de los huéspedes. Lleno de pensamientos me quedo despierto hasta la madrugada.
La puerta abierta de la maloca me figura una máscara rectangular donde los ojos son dos lejanas estrellas y la naríz un cordel que cuelga en la mitad. Y la boca, la selva que se ve profunda y negra.
De vez en cuando la máscara se ilumina de relámpagos y se escuchan a lo lejos los ecos de su voz de trueno.
Y otra vez viene ese profundo silencio de la selva que deja oír el rumor de la maloca, alguien se levanta y atiza el fuego. La inmensa casa en medio de la noche y de la selva me aparece como el sueño de una sola voluntad durmiente. Como una gigantesca nave que nos transporta a través de un océano verde.
Hasta mí llegan imágenes de tigres, cabezas de tigre, máscaras de tigre. Afuera se escuchan los pajaros, los sapos y los grillos.
Dormimos. A La madrugada llueve. Los niños se levantan, la gente da vueltas en las hamacas, conversa, ríe.
Vamos a bañarnos a la quebrada. Después del desayuno, guiados por unas niñas, bajamos hasta el Apaporis.
El río se arrastra sinuosamente bordeado de intrincados tejidos de lianas, ramas, hojas y raíces que se reflejan en sus inmóviles aguas. Desde el otro lado se escuchan los cantos de los pájaros y los gritos de los micos. Como una larga serpiente Anaconda se desliza lenta y misteriosamente el río...
Las niñas juegan en las barcas, entre mariposas amarillas que revolotean.
Nosotros, en la orilla, repasamos los textos de la obra.
Al regreso recogemos troncos y hojas para la escenografía.
En la maloca nos cuentan que unos indios han cazado una danta. Aparecen con dos provocativas piernas que cortan encima de una lata.

El Capitán reparte la carne entre las familias. Es buen augurio. La danta vino cerca para ser cazada. El indio toma de la selva lo que la selva le dá.
Mientras las mujeres cocinan la danta, miramos el mapa, los límites del resguardo. El Capitán nos cuenta cómo se están organizando ahora que han vuelto a ser los dueños de la tierra.
"Nosotros somos Gente Estrella, Gente de Día. Vivimos en Yaigojé, en Cueva de Tigre", dice el Capitán. Su comunidad, la más grande, reúne 270 personas que viven en varias casas y malocas. Ahora están reclamando la propiedad del subsuelo, para que toda la riqueza de la tierra vuelva a ser de ellos como fue de sus ancestros.
Almorzamos danta. Está deliciosa. En la tarde preparamos las máscaras, los vestuarios y los útiles de a obra.
A las siete hacemos la presentación dentro de la maloca. Iluminamos el centro con el fuego del popay. Se han reunido alrededor de ochenta personas. Utilizamos las dos puertas, la masculina y la femenina, según las entradas y salidas de los personajes.
La presentación resulta insólita, provoca nervios, risas. Espanta y fascina, produce una grata sorpresa. Al final siguen vivas las expectativas, la gente quiere más. El temor se disuelve con la risa.
La mayor parte ha reconocido inmediatamente los personajes de los Abuelos, los brujos ancestrales que despiertan su memoria, han comprendido los símbolos y el sentido de la obra. ¡Increible! La comunicación ha sido viva y directa.
Hablamos con la gente, ordenamos las cosas y salimos a tomar aire. Estamos contentos de su reacción, se han abierto, han comprendido quiénes somos, a qué venimos y nos han aceptado.
El temor indio al blanco es histórico, las atroces experiencias que desde la conquista y la colonia han venido soportando hasta hoy, hacen que de inmediato se alce una barrera impenetrable de desconfianza, de malicia indigena, que guarda la memoria de un remoto dolor.

El teatro les ha gustado y lo han comprendido, los niños juegan a imitarnos haciendo voces y pasos.
Regresamos a la maloca, hay un grupo mambeando y fumando. Conversamos con German el maestro de la escuela, que recién ha llegado. Nos cuenta de la necesidad de incrementar los recursos para la educación de los niños. Hablamos de los problemas de la comunidad: el olvido y el abandono de las instituciones del Amazonas, de las
dificultades extremas para realizar mínimas cosas.
El médico toma la palabra y no deja de hablar como buen francés. Después de su monólogo, el Capitán refiere historias infames: robos, amenazas, machetazos, cuchilladas, venganzas, envenenamientos.
Son palabras que convocan un consenso desaprobatorio confirmando la ley de la maloca. Así nace el consejo, a través de las palabras del narrador, a través de ejemplos dramáticos que muestran las cesuras y los orígenes de la discordia. La narración teje la épica y da origen al drama, que se teje día a día en la trama de los mitos.
Es el consejo el que recuerda la ley de la tribu por consenso, razón de la capitanía, espíritu de la maloca y de la selva.
El indio es un guerrero épico que no disputa el espacio ni el tiempo, que no conoce la Ciudad Estado. La selva es antítesis y alternativa de la Sociedad, de la Ciudad.
En ella el hombre conserva su naturaleza, su sabiduría, su ciencia oculta y su misterio.
PINTA DE TIGRE
La metamorfosis en animal-antepasado al igual que el éxtasis son expresiones diferentes pero homologables, de una misma experiencia: la trascendencia de la condición profana, la recuperación de una existencia paradisíaca perdida con el final del tiempo mítico.
M. Eliade
El viemes a la madrugada llovió intermitentemente. Los niños hacen bulla. Alguien grita: ¡Dejen dormir! Pero no hay caso, amanece...
Vamos a bañarnos a la quebrada y regresamos a desayunar caldo de danta.
Benjamín, el Cantor, ha venido por nosotros como habíamos acordado la noche anterior, después de la obra.
A media mañana, partimos hacia el noroeste por una trocha que cruza la selva y las chagras. Viene con nosotros el capitán Joaquín y un compañero.
En el camino hablamos de los animales: del poder del Tigre.
Las investigaciones antropozoomórficas en diferentes culturas muestran la antigua alianza entre los hombres y los animales. El Diccionario de los Símbolos ( 3 ) lo reseña de múltiples maneras.
El Tigre, en la China, es guardián del universo. En el Budismo es la fuerza de la fe, del esfuerzo espiritual que atraviesa la jungla de los pecados, por eso se le representa
atravesando un bosque de bambú.
En la India, el dios Shiva viste piel de tigre como atributo de guerrero. En Malasia el curandero tiene poder para transformarse en tigre. En todo el sudoeste asiático el
a tigre es visto como iniciante, él conduce a los neófitos por la jungla para iniciarlos, en realidad para matarlos y resucitarlos, es decir para realizar la muerte iniciática.

En Siberia el tigre es un hombre verdadero. En Asia Menor y Grecia antigua, Dionisios se transformaba en tigre para seducir a  las ninfas.

Por otra parte, es conocido que para los Mayas, cuatro jaguares velan los cuatro caminos del mundo. Allí también el jaguar representa a la diosa luna-tierra, y la bruja toma forma de jaguar. Así mismo, las fauces del jaguar simbolizan el cielo. Pero para los mayas, el jaguar es sobre todo una divinidad ctónica, expresión suprema de las fuerzas internas de la tierra.
El Popol Vuh y el Chilam Balam lo refieren en su épica del viaje a los infiernos cuando los héroes son llevados a la Casa de los Jaguares para que éstos, a nombre de los Señores de Xibalbá, sean devorados pero ocurre que ellos nada temen, ya que son de los mismos.

El Tigre es la clave, el vértice del dominio de las fuerzas naturales. A su vez es sicopompo, animal que indica el camino de los muertos y se concibe como Sol Negro. En mitos brasileros indígenas aparece como dador del fuego y del hilado de algodón.
Así mismo en el Amazonas, el indio se trasforma en tigre y establece su alianza como guardian, como guerrero.
Recuerdo que Felipe nos hablaba de los guerreros y su preparación para las guerras que hace tiempo tenían entre tribus vecinas o invasoras.
El baño en el río a las tres de la mañana, el entrenamiento físico, la lucha, los golpes, el látigo para endurecer la piel y la purificación del ají que comen en grandes cantidades por boca y nariz.
Las artes marciales de la India tienen igual relación entre Guerrero-Tigre y Tigre-Actor. Guerrero Tigre, Actor Tigre, Hombre Tigre atributo de la Acción, del Actor, del Performer, Raja Yoga.
Felipe nos contaba cómo una vez un payé en un baile tuvo visión, vió que iban a ser atacados: un comensal estaba saboreando mano de mono cuando de pronto la mano, revivida, le cogió la cara.
Así fue visto por payé como signo del ataque próximo. Entonces, tuvieron tiempo de preparar la defensa de la maloca.
El payé es tigre, es guardián de la tribu y de la maloca, aliado de la selva, donde el tigre es payé.
Recuerdo a Taita Pacho, el curaca del Putumayo hablando de "Los Cuatro Vestidos del Tigre".
—Me pongo el primero— decía— Y puedo matar un perro...
—¡Me pongo el segundo!— exclamaba— ¡Y puedo matar a un hombre..!
—¡Me pongo el tercero!— gritaba soberbio— ¡Y soy el Rey de la SeLva..!
—Y me pongo el cuarto ¡Y me vuelvo mancito como un cordero...!
El poder del Tigre no es para hacer daño—decía. Usted llega al lugar donde están "los vestuarios", bajando por el camino del Yagé. Usted mira los vestidos con pintas
de tigre, allí colgados.

El exterminio y la explotación de los animales proviene de los depredadores de la naturaleza, de sus espirítus maléficos. Los sicólogos deberían reconsiderar la
interpretación que hacen del tigre como una imagen del tabú del padre.

"El hombre es un animal: "el divino animal", "el animal inteligente", "un animal inquisitivo y sensible"( 4 ).
LA VOZ DE LA SELVA
Magia y Canto se expresan frecuentemente con el mismo término
M. Eliade
En la maloca, Benjamín pinta una máscara del baile del Muñeco, fabricada en balso: un Orejón. Sujeta con espinas tiras de palma para separar los espacios horizontales, verticales y diagonales.
El rojo —dice Benjamín—, es extraído del achiote y el carayurú, el negro del carbón de leña o de las pilas viejas que revuelven con leche de juansoco.
Hablamos con el capitán sobre la tribu, sobre su lucha en la defensa de los blancos y de las posibilidades presentes para afirmar su cultura y su arte.
Almorzamos caldo de pollo y la conversación gira sobre el asunto de las guerras indias. En el pasado las hubo entre tribus hasta que llegaron los blancos. El capitán cuenta cómo su abuela vivió un trágico episodio donde fue muerta la mayor parte de la tribu con técnicas de brujería.
En la tarde Benjamín teje un Balay mientras conversamos sobre los bailes y el canto. Nos explica cómo se trasmite de generación en generación por aprendizaje directo. No hay escuelas al estilo blanco. El brujo sabe desde que nacen los niños qué rol van a desempeñar en la tribu: si va a ser capitán, cantor, payé o guerrero. Así su destino se ve encauzado naturalmente por trasmisión directa. Desde niño aprende los pasos, el canto, la utilización del bastón, de la máscara y el vestuario. Desde pequeño comprende el sentido del baile.
Sin embargo la tradición se ha visto interrumpida por factores externos a la voluntad india. La influencia blanca, los espejismos de la sociedad de consumo atrapan a los jóvenes que se ven desinteresados por sus tradiciones. Ahora hay un regreso, una preocupación por conservar y trasmitir sus artes.
Benjamín cuenta cómo él fue elegido payé y cantor al mismo tiempo. Como payé cura y asiste a la comunidad y como cantor participa del baile. El está encargado de curar todos sus elementos.
Nos habla de dos clases de canto: el canto directo y el canto del texto.
EL canto directo es sonido puro, voz inflexionada onomatopéyicamente según el personaje, sus emociones y sentimientos El canto del texto es palabra, significado, nombre y acción del personaje. El primero es canto jeroglífico, el segundo canto poético.
"...los egipcios redujeron todo el tiempo transcurrido hasta ellos en tres edades, que fueron la de los dioses, la de los héroes y la de los hombres."
"...durante todas estas edades se hablaron tres lenguas en orden correspondiente a las tres edades y que fueron: la lengua jeroglífica o sagrada, la lengua simbólica o mediante semejanzas, cual la heroica, y la epistolar o vulgar de los hombres hecha de signos convenidos para comunicar las necesidades corrientes de la vida."( 5 )
Benjamín canta para nosotros varios personajes: la Mariposa, el Tigre, el Pescado, el Orejón. El canto es reiterativo, mántrico, basado en dos o tres tonos contrastados por disonantes.
Todo me recuerda músicas y cantos de Asia, de la India. Los sonidos y su relación simbólica, pero sobre todo el sentido del canto, no como un artificio estético sino como una necesidad espiritual que la voz abre en el cuerpo.
¡La voz de Benjamín es maravillosa! No porque sea barítono o contralto, sino porque en ella florece la emoción y el sentido verdadero de la voz de la selva.
El canto es una especie de lengua secreta y "...esa lengua secreta es en verdad el "lenguaje de los animales" o tiene como origen la imitación de los gritos de los animales". "En América del Sur el neófito tiene que aprender a imitar, durante el período de iniciación, las voces de los animales." "Aprender su lenguaje, imitar su voz, equivale a poder comunicarse con el más allá y con los cielos "( 6 ).
PLAYA MUÑECO
Y entre "lo Inteligible" y el mundo, la naturaleza, la creación, está precisamente la armonía, la vibración, la acústica que es el primer paso, el más sutil y el más maleable, que une lo abstracto a lo concreto
A. Artaud
Hablamos, entre canto y canto, del origen del baile. La cosecha del chontaduro que fluctúa entre enero y abril determina su fecha.
Su origen se remonta a la antiguedad en "Playa Muñeco", sobre el río Apaporis donde Gran Brujo escuchó los cantos, la voz mágica del dios creador, y vio cómo saltaban en el agua los Pescados y cómo salían bailando a la playa. El memorizó todo y  lo trasmitió a la tribu que a su vez lo difundió por el Amazonas.
Recuerdo la versión de Felipe Santiago de Puerto Córdoba que ubica su origen sobre el río Caquetá de la misma forma, para la tribu de los Mirañas. La multiplicación de su origen corresponde a los ejes del mundo de cada tribu, a sus lugares de origen.
Las relaciones entre el Pescado, las Sabaletas que en abundancia saltan en esta época, y el Chontaduro, de propiedades afrodisíacas, son propias de época de cosecha. El Baile celebra el principio reproductor del indio y la naturaleza.
El Baile del Muñeco, también es llamado "La Fiesta del Tori", del "Loco" o de lo "Feo"( 7 ), y tiene un evidente significado sexual en el Tori, que es personaje-pene.
Las relaciones simbólicas entre el Tori y el Loco hacen pensar en el principio masculino como lo imaginaron en su Arcano Cero o Veintidos los Egipcios, principio generador donde rota (o Tarot) la rueda de los Arcanos Mayores. De allí su relación con Arlequines, Bufones, Trovadores, Clowns, Payasos y Comodines que se extendieron en el teatro europeo y pasaron al teatro nuestro en forma de Matachines y Marimondas.
Pene-pez originario del agua, baila sobre la playa y celebra el chontaduro-testíulo fecundo de renacuajos, espermas peces.
El jefe de los personajes, "el dueño del baile" es el Orejón ya que se "oía" primero y se "veía" después. El sonido vino primero y la imagen después. Una voz, un canto "llamó" al payé elegido para que "viera" la danza.
Según Kaj Arhem el lenguaje para los Macuna pertenece al orden original de las cosas. Las palabras nacieron con los hombres y están cargadas con las fuerzas creadoras y destructoras de los seres ancestrales. Las palabras tienen el poder de curar y el poder de matar. El canto shamánico y el canto ritual son la voz de los ancestros y pertenecen al mundo etéreo de los inmortales. A través del canto del shamán, del canto del cantor, el tiempo del origen irrumpe en el presente y favorece la vida de los habitantes de la selva. En el lenguaje de los Macuna la ciencia y el arte no se han separado. El conocimiento, la ética y la historia de la tribu se conservan en innumerables relatos o cuentos que conforman su tradición oral.
"El cuento maravilloso guarda las huellas de numerosos ritos y costumbres" ( 8 ). W. Propp afirma que hay una transposición del rito en el cuento maravilloso. Cuando un ritual entra en decadencia, se transforma en cuento para perpetuarse en la memoria de los hombres. Así como el actor viste su traje de tigre en el baile y se cubre el rostro con su máscara, así cuentan que un hombre mató a un tigre y se puso su piel para adentrarse en la selva, así el shamán viste la piel del tigre y emprende el viaje a los Infiernos. El cuento recuerda ritos desaparecidos y explica ritos vivos. Varios cuentos hablan sobre el Baile del Muñeco y sus elementos.
Playa Muñeco cuenta su origen, el de la unión entre el hombre de tierra y la mujer de agua que trajo la Cultura (el arte de cultivar la tierra), explica su significado y habla de los elementos, relaciona el ritual con los oficios cotidianos.
El cuento da cuenta del ritual. El ritual le da motivos al relato, se convierte en narración y, como tal, viaja en el tiempo y en el espacio. En todo el mundo se cuenta que un héroe vistió la piel del tigre, o del león, para llegar al Reino misterioso donde estaba atrapada su amada.
Ritual y cuento se fundamentan en el mito. Palabra Sagrada, Palabra Revelada, que conserva el Secreto del Origen en antiguos nombres que cantan los muñequeros.
En la China del Tao se dice Trueno y Rayo y no Rayo y Trueno. Primero el sonido y luego la imagen ( 9 ).
En "El Origen de la Tragedia", Nietzche dice que la música es la inspiradora del teatro, como espíritu dionisíaco.
El sonido precede la imagen, recordemos El Génesis del Viejo Testamento donde primero Dios "dijo" y después fue creada la Luz, la visión, la imagen. Así mismo en el Evangelio de San Juan el Verbo es el Hacedor.
"En el principio era la palabra y la palabra ha sido traicionada"( 10 ) dice Ezra Pound. Los indios guardan celosamente la palabra original.
"La palabra eterna, o sonido divino, que es un espíritu, con ocasión del engendramiento del gran misterio se introdujo en las formas creadas lo mismo que en una palabra pronunciada o sonido; e, igual que la alegre música se encuentra en sí mismo en el espíritu del eterno engendramiento, así también el instrumento se encuentra en sí mismo en cuanto forma articulada que la Voz viva guía y pulsa con su propia eterna voluntad espiritual hasta que suena y resuena lo mismo que un órgano de muchas voces es accionado por un soplo único, de tal manera que cada una de esas voces, y hasta cada uno de sus tubos, da su propio tono."
"Entonces el hombre comprende lo que dice la boca del otro y hasta llega a comprender cómo el espíritu...se ha revelado en el sonido por medio de la voz...Pues en la forma externa de todas las criaturas, en sus impulsos y deseos, en el sonido, voz o lenguaje que emiten, se reconoce el espíritu escondido...Cada cosa dispone de su boca para poder revelar. Y en esto consiste el lenguaje de la naturaleza, gracias al cual cada cosa habla a partir de sus propias cualidades y continuamente se revela ella misma "( 11 ).
MASCARAS DEL MUÑECO
La careta proclama manifiestamente la encarnación de un personaje mítico (antepasado, animal mítico, dios)
M. Eliade
El Baile del Muñeco se llama así por "la máscara y la facha" según Felipe. Los muñecos son movidos por los actores. Los personajes son las máscaras, las cáscaras del
ser. Esta misma idea de "muñeco" está en los teatros asiáticos, donde los personajes son comprendidos como muñecos, como marionetas de Dios.
En el baile. el principio de Catarsis y Trance está presente. El espiritu del personaje llega al oficiante en el ritual a través de la máscara, el vestuario y la parafernalia. Todos los elementos son rezados, curados por el payé para limpiarlos en el proceso ritual. Es peligroso que el espíritu del personaje se lleve el alma del actor o le cause desórdenes interiores, si este no tiene canto de atracción sobre sí, si no posee conciencia del trance. El oficiante invoca el espíritu del personaje y lo hace descender sobre sí desde el mundo del pensamiento.
La máscara del Tori es revelación de la cara oculta y "fea" del sexo erecto, nariz-pene. El Tori no es un personaje propiamente animal, sino personaje sexo, sexo-muñeco, jugete de las muchachas para hacer muñecos, niños.
La nariz del Tori tiene la propiedad de oler el primer contacto del apareamiento, oler el sexo. La nariz es el instrumento del olfato del sexo que inhala la emanación empática de la hembra. Oler "la cosa" es inspirar el aliento de la hembra.
El Tori aparece como un totem fálico que me recuerda a Heliogábalo de Artaud: ".., la religión de Elagabalus exaltaba la peligrosa acción del miembro sombrío, del órgano de reproducción ( 12 ).
Las máscaras del Baile del Muñeco tienen la peculiaridad de expresar mundos ocultos donde habitan los Abuelos.
La máscara del Tori podríamos asociarla como principio solar en tanto principio fecundo, que cura, previene y regula las relaciones sexuaLes de la tribu.
Las máscaras son un medio para el "éxtasis inmóvil", para el "cambio místico", son mediadoras entre "el cautivo" y "el capturador", ellas rescatan los Rehenes de la Máscara, los Reos de la Máscara, liberando la conciencia presa por el temor.
Al ocultar la cara, se oculta la metamorfosis por ser ella misteriosa y vergonzosa, secreto de la trasfiguración, como la crisálida se oculta en el capullo para convertirse en mariposa.
Recuerdo el origen de las máscaras, según la mitología India, donde Shiva crea un ser leontocéfalo de cuerpo alargado, expresión de insaciable apetito, que cuando le pide una víctima para devorar, el dios le dice que coma de su propio cuerpo, cosa que el mostruo realiza reduciéndose a su aspecto de máscara ( 13 ).
NOTAS
( 1 ) "Piedra": pág 827 y sigs. Diccionario de los Símbolos. J, Chavalier y A. Gheerbrant. Herder-Barcelona-España 86. (regresar a 1)
( 2 ) "Las amazonas giran en el eter alrededor del paraiso de los dioses para guardarlos y defender sus fronteras": pág. 89. Dicc. Símbolos. Idem. (regresar a 2)
( 3 ) "Tigre": pág. 995. Dicc. Símbolos. Idem. (regresar a 3)
( 4 ) "...un animal inquisitivo y sensible": pág. 72. Opitz, Tsherning y Buchner citados por Benjamín "Origen del Drama Barroco". Idem. (regresar a 4)
( 5 ) "...corrientes de la vida": pág 147. J. B. Vico —Tomo I— "Una Ciencia Nueva sobre la Naturaleza Común de las Naciones". Aguilar. Buenos Aires-Argentina 66. (regresar a 5)
( 6 ) "...con el más allá y con los cielos": págs 68 y 93. M. Eliade en "El Chanianismo y las Tecnicasas Arcacias del Extasis. FCE. México D. F. 82. (regresar a 6)
( 7 ) "La Fiesta del Tori", del "Loco" o de lo "Feo": pág. 129. Pineda-Landaburu- "Literatura de Colombia Aborigen", Biblioteca Básica Colombiana. Colcultura. Bgtá-Colombia 78. (regresar a 7)
( 8 ) "El cuento maravilloso guarda las huellas de numerosos ritos y costumbres": pág 24. V. Propp. "Las Raices Históricas del Cuento". Ed. Fundamentos, Madrid-España 84. (regresar a 8)
( 9 ) "Primero el sonido, luego la imagen": pág 582. I Ching. Edhasa Suramericana. Buenos Aires-Argentina 78. (regresar a 9)
( 10 ) "En el principio era la palabra y la palabra ha sido traicionada": pág 33. Ezra Pound. Colección Visor de Poesía. Madrid España 83. (regresar a 10)
( 11 ) "...y continuamente se revela ella misma": pág 197, Boheme citado por W. Benjamín, en "El Origen del Drama Barroco". Idem. (regresar a 11)
( 12 ) "...del Organo de reproducción": pág 45. "Heliogábalo o el Anarquista Coronado", A. Artaud, E. Fundamentos. Madrid-España 82. (regresar a 12)
( 13 ) "Máscara": pág 695
LA VIDA EN LA MALOCA
EL PECHO DEL TIGRE
Entramos a la selva una mañana despejada, en un pequeño avión. Después de sobrevolar las extensas sabanas de los llanos, penetramos un mar de árboles encrespados atravesado por serpientes ondulantes de aguas rojas y negras.
Llegando a Mitú, la selva se abrió y reconocimos varias chagras; entre la espesura del bosque apareció un claro de arena blanca en forma circular y en medio vimos un gran techo de hojas de palma.
Así se ven desde el aire las malocas, las gigantescas casas de los indígenas de la Amazonía, construídas con material vegetal: altas columnas de madera, vigas y travesaños, unidos con bejucos y lianas hacen el armazón de un altísimo techo de hoja de palma tejida.
La pared o "cerco", de solo 1,50 mts. de altura está formado por listones de madera irregular clavados sucesivamente al suelo, que dejan entrever los rayos del sol intermitentemente.
Dos puertas colocadas frente a frente en la línea este-oeste, cortan la hilera de listones y forman las entradas. La planta es de tierra pisada por los pies descalzos de sus habitantes.
En la región del Mirití Apaporis hay dos tipos de maloca: de planta circular, entre las tribus Yucuna, Tanimuca, Letuama y Matapí. De planta rectangular entre los Macuna.
Las malocas están rodeadas por un corredor o "patio" de tierra bordeado por palmas de chontaduro y otros árboles frutales.
Hace diez años conocí las malocas de los capitanes Pedro Yucuna, Rafael Letuama y la del finado Capitán Federico Tanimuca, en donde viví varios meses. La ausencia de paredes interiores no me permitía reconocer a primera vista la distribución del espacio. Me parecía que las cosas y la gente podían estar en cualquier lugar. Pero, cuando llegaba a una maloca se me advertía que debía entrar por una puerta y no por la otra, que debía sentarme en una de las bancas laterales y no en los bancos de madera labrada que estaban en el centro, que debía guindar mi hamaca en un lugar preciso entre dos columnas o "estantillos". Con el tiempo fuí conociendo la compleja distribución del espacio y disposición de los objetos en su interior. Esta distribución, junto con la organización social y económica de las tribus, ha sido ampliamente tratada por antropólogos como C. y S. Hugh-Jones, M. von Hildebrand, K. Arhem, F. Correa, E. Reichel, W. Torres, etc ( 1 ).
La maloca está construída a imagen y semejanza del cosmos y su espacio está distribuido de acuerdo con las leyes que ordenan y determinan la vida de la naturaleza y de los hombres.
En un sentido horizontal, está dividida en dos mitades, una masculina y ceremonial, otra femenina y doméstica. En la mitad femenina, cuya puerta está orientada hacia la quebrada que provee el agua de uso doméstico y los caminos que conducen a las chagras, se ubican los fogones de los budares o "tiestos" para asar el casabe y tostar las hojas de coca y los fogones para cocinar otros alimentos.
Es este el espacio doméstico, delimitado por la puerta y los estantillos centrales; aquí se desarrollan todas las labores femeninas y están dispuestos los objetos y utensilios que tienen que ver con ellas: ollas, canastos para almacenar el almidón de yuca, vasijas con agua, "mata-fríos", balays y coladores usados para la preparación de los alimentos.
En la mitad masculina, cuya puerta está orientada hacia el puerto en el río y los caminos por donde llegan los visitantes, se ubican objetos masculinos, como el pilón de la coca, y los tambores rituales o "maguarés". Es este el espacio ceremonial, en donde se recibe a los visitantes, se preparan la coca y el tabaco, se fabrican objetos rituales, se reúnen los hombres a mambear.
El centro de la maloca, un cuadrado delimitado por los cuatro estantillos centrales, es considerado el centro del mundo, representa el lugar de origen de la tribu. Los tanimucas lo llaman el "Pecho del Tigre" ( 2 ). Allí, el shamán, sentado en su banco ceremonial, se comunica con los espíritus de los ancestros para obtener sus oráculos, curar a los enfermos, bendecir los alimentos, etc. Allí, los hombres enmascarados danzan y reviven, con el baile, los sucesos que en el Principio dieron vida y forma a la tribu.
Cada objeto tiene su lugar, según su carácter femenino o masculino y su uso. Muchos objetos rituales se colocan en un nivel alto, ya sea colgando del techo o de los estantillos y sobre repisas construídas entre el cerco y el techo. Allí se guardan los objetos más delicados que deben ser protegidos de la energía femenina y que sólo pueden ser manipulados por los hombres mayores, como tocados plumas y bastones ceremoniales.
En un sentido vertical, la maloca representa los diferentes mundos de su cosmogonía: el área comprendida entre el piso y el límite superior del cerco, representa al mundo del medio, habitado por los hombres, animales, árboles, ríos, pescados, etc. Es el mundo tangible, corpóreo, material.
A partir de la unión entre el cerco y el techo y a lo  largo de éste, separados por los travesaños, se suceden los diferentes cielos, habitados por los espíritus de los héroes mitológicos, los ancestros, los dueños de los animales y de otros elementos de la naturaleza. Todos estos seres, inmateriales, etéreos, viven en malocas, visibles sólo a los ojos del shamán, de la misma manera que los hombres en la tierra. En uno de estos cielos, está la maloca de los ancestros de la tribu, desde donde vienen los recién nacidos y a donde regresan los muertos.
El cielo es atemporal, eterno y está en permanente comunicación con el mundo a través del shamán que viaja o invoca a los seres espirituales para obtener su favor y protección.
Durante el ritual, el espacio de la maloca se funde con el espacio de las malocas del cielo. Los hombres y sus creadores se reúnen, se reconocen y renuevan sus vínculos.
Del piso de tierra de la maloca hacia abajo, están las "tierras" que forman el Submundo, asociado con lo femenino, con el calor de la sangre menstrual, perjudicial para energía masculina, etérea y fría. En lo más profundo de la tierra roja está el gran fogón sobre el que se cocina la vida y alrededor reposa la Anaconda ancestral desde día en que finalizó el viaje trayendo a los ancestros de la tribu a su lugar de nacimiento. Los hombres tratan de no perturbar su sueño, porque cada movimiento de ella causa un temblor de tierra. Los muertos son enterrados bajo el piso de la maloca y allí reposan sus restos y sus pertenencias.
Aunque no haya habitaciones o divisiones en el interior, cada uno de sus habitantes tiene un lugar preciso según su sexo, su edad y su parentesco con el dueño. A lo largo del corredor entre el cerco y los estantillos laterales se forman varios compartimentos en donde cada familia dispone sus hamacas formando triángulos con un fogón en el centro.
En la mitad femenina, a uno y otro lado de la puerta, se ubican la familia del dueño de la maloca y las familias de sus hijos o parientes más cercanos. En el triángulo, rodeando el fogón que los protege del intenso frío de la noche, duermen los padres, los hijos menores y las hijas. En el corredor formado por los estantillos laterales y los centrales duermen los jóvenes solteros, más lejos del fuego.
En la mitad masculina, se instalan los visitantes guardando la misma disposición.
Fuera de la maloca, el espacio está distribuido de acuerdo con los mismos principios cosmogónicos.
Las chagras son espacios femeninos. Allí las mujeres dan a luz a sus hijos. Allí trabajan ellas la mayor parte del tiempo, desyerbando y cosechando los frutos y tubérculos. Los hombres se encargan de la tala y la quema del bosque para abrir una nueva chagra y colaboran en la primera siembra. Además se encargan del cuidado y la recolección de la hoja de coca, por ser ésta una planta mágica. Otras plantas cultivadas de uso ceremonial, como el tabaco y las especies que dan los tintes usados durante los rituales, son cuidadas por ellos y por lo general, no se siembran en la chagra.
La selva es un espacio de dominio masculino. En ella se adentran los hombres a "rebuscar".
Esperan a las dantas y los cerdos cerca de sus lugares de alimentación, acechan micos y pájaros entre las ramas de los árboles, sacan a los armadillos de sus cuevas, persiguen el rastro de los venados, alumbran en la noche a las babillas y a los borugos que se acercan a la orilla de la quebrada a beber, atrapan peces y tortugas en los ríos.
La selva está llena de peligros y misterios, allí la gente se encuentra con el tigre, con las serpientes, con el "curupira" y la "madremonte". De ella obtienen alimento y materias primas. De ella provienen también la enfermedad y la muerte como castigo por su mal comportamiento o por la influencia de sus enemigos.
El río es el camino por donde se viaja de un lugar a otro. Es el camino por donde llegaron los ancestros de la tribu navegando en la Anaconda que, en el Principio, partió desde la Puerta del Este y remontó el Río de Leche, adentrándose por sus afluentes hasta arrimar a la orilla en donde escupió a los ancestros que construyeron las primeras malocas. El río es el hilo de la memoria.
Cuenta S. Hugh-Johnes que durante el ritual del Yuruparí de los Barasana, los iniciados son amarrados en posición fetal con un bejuco que tiene pequeñas frutas rojas a lo largo. El bejuco sale de la casa, se extiende hasta el puerto y se sumerge en el río, en dirección al este. Con ello se simboliza la conección de los iniciados con el río-cordón umbilical, que se prolonga en el bejuco, cuyas frutas representan los corazones de los ancestros ( 3 ).
Por el río llegó la cultura a la selva: cuenta Kaj Arhem un mito de los Macuna en donde la hija de Boa del Agua, dueño de los pescados, salió un día de la maloca de su padre en el fondo del río y se encontró en la orilla con Yiba, el dueño de los animales de la selva y se casó con él. Ella trajo a la tierra los alimentos que se cultivan hoy en las chagras, pues Yiba sólo comía frutos silvestres y animales y, en cambio a ella le gustaban los alimentos que cultivaba en el fondo del río. También trajo de la maloca de su padre coca y tabaco porque Yiba sólo mambeaba hojas de árboles silvestres, y le dió el yagé y los tocados ceremoniales. Yiba retribuyó a su suegro con carne ahumada y frutos silvestres. Según Arhem, con este matrimonio, esta alianza entre la selva y el río, la tierra y el agua, dimensiones opuestas del cosmos, se estableció el orden cultural que persiste hoy día( 4 ).
Las mujeres se adentran en la selva para acompañar a sus maridos y para recolectar frutos silvestres y recorrer los caminos que la atraviesan. A veces pescan en ríos y quebradas y persiguen con los perros pequeños animales que matan con garrote. Ellas no manejan cerbatanas, arcos o escopetas porque las armas son objetos masculinos y no resisten el calor de la energía femenina.
Cuando una mujer tenía la menstruación, en la maloca del finado Capitán Federico, debía permanecer afuera hasta que los hombres, adultos, jóvenes y niños, salían con sus armas, sus perros, sus objetos ceremoniales y shamánicos y se sentaban afuera en sus bancos, de espaldas a la puerta masculina, esperando que la mujer entrara por la puerta femenina. Así se evitaba que la energía masculina fuera "dañada" por el calor de la sangre menstrual.
MALOCA, TEMPLO Y ESCENARIO
La maloca de Chapuni es redonda, levantada sobre dieciseis columnas en círculo y cuatro estantillos que forman, en el centro, un cuadrado.
Su arquitectura hace pensar en la cuadratura del círculo. Las malocas rectangulares, como la de los Macuna, contiene el cuadrado y la espiral, de la misma forma paradójica de figurar el espacio que se contiene a sí mismo como microcosmos, indicando las cuatro direcciones del mundo y sus dos sentidos, hacia arriba y hacia abajo.
La maloca, además de ser casa y cementerio es templo del ritual, en ella está contenido el mundo real como principio cubicular, como raíz cuadrada de lo natural, de lo dual. Su particular arquitectura delimitala acción para que los cuerpos tracen movimientos análogos al cosmos, característica propia de los templos donde los oficiantes accionan sus liturgias.
Ordenadas en el Loci- Maloca ( 5 ), el ritual se celebra en el cuadrado que forman los estantillos, en el Pecho del Tigre, cuyo lado mide la distancia entre los pechos del shamán:
"Mire mi pecho dijo, cogió la medida entre sus tetillas y puso la misma medida en el estómago. Mire, así van los cuatro estantillos" ( 6 ).
El centro de la maloca, delimitado por las cuatro columnas, forma el "escenario" donde los espíritus de los ancestros toman forma.
El centro figura la tierra simbólica, el espacio sagrado. Las acciones entran y salen de él ocupando toda la maloca, bordeada de hamacas y bancos donde los "espectadores" presencian los bailes, las pantomimas, los cantos y las escenas.
Es interesante vincular esta concepción del espacio con la iglesia bizantina, donde, según Eliade "la parte de en medio del edificio es la tierra" ( 7 ).
La maloca nos hace reflexionar sobre el espacio escénico. Recordemos el teatro griego donde el foso de la orquesta separa el público del auditorio, reflejo de la separación de lo público y lo privado. Esto mismo encontramos en la evolución de los teatros europeos y occidentales, convertidos en auditorios según el modelo de la "caja italiana", espacio frontal que falseó incluso lo mejor del arte metafísico, del mosaico e ícono de la Edad Media.
La conformación del espacio ocupa en "El Arte de la Memoria" de Yates, el principio mnemónico: "El primer paso es imprimir en la memoria una serie de loci o lugares" ( 8 ).
Las tradiciones del antiguo hermetismo, guardadas en el Palladium, el Teatro de la Memoria o el teatro El Globo, muestran su sentido y arquitectura cosmogónica donde el loci no es cualquier lugar, cualquier sitio. Estos teatros conservaron el entendimiento del espacio a la manera antigua, es decir, como representación del cosmos.
Los teatros asiáticos conservan la tradición sagrada de la representación. El Kathakali, el Topeng o el Noh tienen espacios particulares cuyas arquitecturas simbolizan el cosmos.
La maloca es templo de ritual, centro del mundo, espacio sagrado, imago mundi.
"A propósito de la equiparación Cosmos-Casa-Cuerpo humano, tendremos la ocasión de señalar la profunda significación de esta ‘ruptura del techo’. De momento recordemos que los santuarios más antiguos eran hipétreos o presentaban una abertura en el techo: se trataba del "ojo de la cúpula" que simbolizaba la ruptura de niveles, la comunicación con lo trascendente" ( 9 ).
La cumbrera de a maloca es el vértice de los mundos, la ventana por donde entran los espíritus de los Abuelos a la tierra.
PUNTO DE LUZ
A la madrugada del 14 de Septiembre, el frío levanta a Babilla de su hamaca más temprano que de costumbre y lo obliga a sentarse junto a uno de los fogones de la maloca del Capitán Joaquín Macuna.
Tiritando y soñoliento, Babilla comenta en voz alta su disgusto por haber sido obligado a levantarse de su hamaca aún con sueño... Se oyen comentarios y risas, los jóvenes hablan en voz alta y poco a poco la maloca entera va despertando, recuperándose de una noche fría.
Afuera cae una densa llovizna y el cielo, taponado de nubes, anuncia una mañana húmeda.
También nosotros nos levantamos para calentarnos junto al fogón que atiza Isabel, la mujer del Capitán, dispuesta a preparar el desayuno para su esposo, sus hijos y nosotros, sus huéspedes.
Al rato, el Capitán nos dice que su "pensamiento" —que sabe de los oráculos del Tiempo— le indica que el día no es propicio para trabajar y que, por lo tanto, los hombres no van a salir a "rebuscar" y las mujeres no van a ir a sus chagras a sembrar los esquejes de yuca que habían preparado el día antes.
En la selva, los hombres no viven obsesionados por la carrera contra el tiempo que aflige a los habitantes de las ciudades. Los hombres de la selva no están en contra del tiempo, del tiempo que trazan el día y la noche, el inviemo y el verano, la siembra y la cosecha, la época de abundancia del chontaduro y la del huacuri. No están dominados por la exactitud de las horas, los minutos y los segundos que marcan, implacables, los relojes.
En la maloca del Capitán Federico Tanimuca, el transcurso de las horas estaba marcado por los rayos del sol que entraban por la cumbrera, las ventanas triangulares en la cima del techo, y dibujaban en el suelo un punto de luz que recorría, a partir de las 9 de la mañana, la mitad femenina de la Maloca, desde la puerta hasta el primer estantillo central. En la tarde, a partir de las 3, el punto de luz iluminaba de nuevo el piso de la maloca, ahora en su mitad masculina y la recorría desde el estantillo central hasta salir por la puerta principal y desaparecer al atardecer. En el mediodía, cuando el sol era más intenso, los rayos no penetraban por la cumbrera y toda la maloca se resguardaba del calor, en la sombra. El área central comprendida entre los cuatro estantillos principales nunca era alcanzada por el punto de luz y se conservaba en la penumbra como útero del cosmos.
Los hombres en la ciudad deben levantarse todos los dias a la misma hora, alistarse y salir a la calle, tomar el metro o el bus para llegar a sus puestos de trabajo puntualmente según su reloj de pulso, el de la plaza o el reloj donde marcan su tarjeta de entrada y salida del trabajo. Que, durante el invierno, a las 8a.m., aún sea de noche y la temperatura esté por debajo de los 15ºC, o el hecho de que llueva, treune y relampaguee, no debe importunar la carrera de los segundos del reloj que encadena el tiempo en las grandes ciudades.
Así, mientras los osos duermen en sus cuevas cuando el sol está oculto y el frío invade el bosque de los países del Norte, los hombres, en las ciudades, hacen caso omiso de la oscuridad del cielo y corren, como sonámbulos, al ritmo del tic-tac de los relojes, entre los espejismos de la luz de los bombillos en las calles y las oficinas.
¿Cuál es el tiempo real? ¿El de los relojes o el del pescador que mira al cielo y sabe que es la hora de echar su bote al mar?
El tiempo de los habitantes de la maloca es el tiempo de la naturaleza y el curso de la vida tiene la flexibilidad y amplitud necesarias para no contradecirla, para no imponer otra voluntad que la que se lee en los ciclos climáticos, de cosechas, de abundancia de una u otra especie de la flora y la fauna, de desbordamientos y desecamientos de los ríos, etc. Es por esto que no existen fechas precisas para la realización de los rituales, sino que su ocurrencia está determinada por las épocas de maduración y abundancia de una u otra fruta silvestre o cultivada, que sirve para preparar la chicha.
El Baile de Muñeco, por ejemplo, se realiza en "Tiempo de chontaduro", entre los meses de febrero y abril. En caso de que la cosecha no sea muy abundante, no es propicio realizar el ritual y se espera hasta el otro año. Los indígenas dicen que uno no debe forzar el curso de la naturaleza, porque ella se volverá en contra de los hombres causando enfermedades y otros perjuicios.
El sentido del tiempo es cíclico para los indígenas del Amazonas, el Principio no es algo que se deja atrás como un recuerdo que poco a poco se esfuma de la memoria, sino que regresa al presente evocado por los cantos del shamán y del cantor para propiciar el buen curso de la vida. La historia y el mito se funden durante el ritual en un tiempo original.
LA RUTINA
El día en la maloca empieza muy temprano. A la madrugada, es bueno ir a bañarse en la quebrada para que el frío penetre los cuerpos y despierte su fuerza. Después del desayuno, si los oráculos del shamán anuncian que es un día favorable, la gente sale; de vez en cuando algún anciano, un grupo de niños o un enfermo se quedan.
Los hombres, adultos y jóvenes iniciados, se adentran en la selva con sus armas a rebuscar, o realizan otras actividades como la construcción de una canoa, el arreglo de un camino, etc.
Las rnujeres y los niños pequeños van a la chagra con canastos y machetes para regresar al cabo de unas horas, cargadas de yuca y otros frutos cultivados. Después de bañarse en la quebrada y lavar allí los alimentos y la ropa, entran a la maloca para dedicarse al complejo procesamiento de la yuca "brava" y preparar casabe y fariña, fundamentales en su dieta alimenticia.
Los hombres llegan en la tarde y, ante la espectativa general, muestran el resultado de la cacería. El capitán distribuye la carne entre las familias según sus necesidades y se avivan los fogones para cocinar un sustancioso caldo. La carne restante será ahumada o "moqueada" para consumirla en los próximos días.
Cada familia se reúne en su sitio para comer y las risas y comentarios van de un lado a otro.
Al caer la tarde, después del baño vespertino, la gente se dedica a reposar, en el patio o en sus hamacas. Algún hombre se sienta a fabricar un balay, otros pilan coca y queman hojas de yarumo para preparar el mambe, una mujer está torciendo cumare, unos niños flechan con sus cerbatanas algún pájaro, otros jóvenes tocan sus chiruros y danzan, alguien canta; las voces, las risas, los cuerpos en movimiento crean los espacios.
Poco a poco la penumbra penetra, se encienden los popays o las lámparas y las sombras, las siluetas, los rostros, juegan con los reflejos de la noche. Las mujeres se reúnen a conversar alrededor del fuego mientras esculcan los cuerpos de sus hijos buscando piojos, niguas y garrapatas y los hombres se sientan en sus bancos a mambear, fumar y conversar.
La noche es el momento propicio para intercambiar experiencias, discutir asuntos comunitarios, contar cuentos, enseñar cantos y mitos.
Para nosotros, habitantes de la ciudad, resulta extraña la visión de esta multitud armónica de cuerpos, sombras y voces que llenan la maloca al caer la tarde. Ella nos despierta la nostalgia de un viejo recuerdo que evoca Benjamin en su preocupación porque los hombres de las sociedades modernas están perdiendo la facultad de intercambiar experiencias ( 10 ).
Al interior de la comunidad la experiencia de uno es útil para todos y se transforma en consejo aplicable a la vida comunal. El consejo que dejaron los ancestros, los abuelos, los padres, se conserva en la memoria y se aplica en el presente. La experiencia se convierte en cuento y desde sus hamacas, en el entresueño, los niños escuchan los relatos contados por los mayores y aprenden las leyes que rigen su vida.
Un consejo es más una propuesta para la continuación de una historia que está desarrollándose, que una respuesta a una cuestión, dice W. Benjamín( 11 ). La experiencia comunitaria se alimenta de los consejos dejados por los que ya murieron y los inmortales que habitan en las malocas del cielo; continúa así el transcurso de la historia, perpetuando un sentido, un modo de vida que viene desde el origen y transformando lo que ya no responde a las nuevas condiciones del presente.
La influencia del blanco causó transformaciones radicales en la organización tribal. El finado Capitán Federico contaba que en la maloca de su padre, el Capitán Toboro Tanimuca, vivían más de sesenta personas, pertenecientes a su clan. Las chagras eran trabajadas colectivamente y pertenecían al Capitán, al igual que los frutos del rebusque en la selva. El se encargaba de la distribución de los alimentos entre las familias.
El contacto con los Cabrera, los caucheros que dominaron la región del Minití, no sólo causó el traslado de la tribu al río Guacayá para acercarse a los campamentos en donde los hombres explotaban el caucho, sino que también propició la separación de las familias que se fueron dispersando a lo largo del río. La presencia de herramientas de hierro, como machetes y hachas, permitió la reducción de mano de obra en labores fundamentales para la subsistencia y las familias se alejaron de la maloca, construyendo ranchos o pequeñas malocas y abriendo sus propias chagras.
Hace diez años, en la maloca del Capitán Federico sólo vivían él con su mujer y sus hijas solteras y el hijo mayor, Valerio, actual capitán de la comunidad, con su mujer y sus dos hijos. Sin embargo, la maloca era constantemente visitada por los miembros del clan que realizaban muchas actividades, productivas y ceremoniales.
Durante la preparación de algún baile, los hombres se reunían y hacían expediciones de caza a los salados y otros lugares de alimentación de los animales para conseguir la cantidad de carne necesaria. Las mujeres también se reunían para ayudarle a la esposa del capitán a sacar la yuca y preparar grandes cantidades de casabe. Todos los elementos, como la coca, el tabaco, la chicha, la parafernalia ritual, se preparaban colectivamente y en esos días la maloca se llenaba de agitación y actividad.
Aunque hay una distribución de roles, aunque hay especialistas, todos los miembros de la comunidad participan en la realización de los oficios fundamentales para su subsistencia. El capitán, el shamán, el cantor, no se dedican exclusivamente a sus especialidades, sino que como los demás, salen a cazar, pescar y recolectar frutos silvestres, elaboran canastos y balays, fabrican armas y herramientas, construyen canoas, participan en la preparación y la siembra de las chagras, etc.
Entre las mujeres no hay especializaciones y aunque la esposa del capitán tiene la capacidad de planear y distribuir el trabajo entre las demás mujeres, ella participa en todas las labores femeninas y retribuye con la repartición de los frutos de la chagra, la colaboración que recibe.
La vida en la maloca se basa en el consenso de todos los miembros de la tribu sobre los asuntos comunes. El Capitán no toma decisiones que no haya consultado con los demás hombres, no da órdenes, sino consejos, no acumula para sí, sino para distribuir entre los miembros de su clan.
Tanto el finado Federico Tanimuca, como Joaquín Macuna establecen como atributos del capitán servir y actuar con la aprobación y el consenso de los demás miembros de la tribu. Son cualidades de un capitán, la ausencia de egoísmo, la habilidad y el gusto por el trabajo, el conocimiento y la ecuanimidad para dirimir pleitos. Es a través del buen ejemplo cómo se trasmiten las normas de comportamiento a los jóvenes.
La experiencia compartida, el espacio compartido, el trabajo y sus frutos compartidos son posibles gracias a un principio de reciprocidad que determina las relaciones entre los hombres y de los hombres con la naturaleza.
Cuando llegaba un visitante a la maloca del finado Capitán Federico, era recibido por él en el centro y se le ofrecía casabe y tucupí. Después había un intercambio de coca: el capitán le ofrecía de su mambe y a su vez, el visitante le ofrecía su propia coca. Así mismo, al iniciar un baile entre dos tribus hay una serie de intercambios de bienes y palabras que simbolizan las relaciones de alianza entre los grupos. El matrimonio está visto como medio de reciprocidad entre tribus exogámicas y a través de él se establecen alianzas que favorecerán la colaboración de las tribus en el futuro.
El sentido de pertenencia a un mundo que comulga con los mismos principios traspasa los límites de la sociedad y se extiende a la naturaleza.
Según K. Arhem, la naturaleza está saturada de significaciones culturales, articuladas en los mitos. Las rocas de los chorros de los ríos son lugares de origen y allí están las malocas de los seres ancestrales. En los salados están las malocas de los "Dueños" de los animales.
La naturaleza y los hombres comparten un mismo origen y conservan vínculos de parentesco. De hecho los ancestros de cada tribu son animales totémicos: Los Tanimuca son Gente Tigre, los Macuna son Gente Boa. Los hombres establecen alianzas con la naturaleza y a través de un principio de reciprocidad regulan el aprovechamiento de los recursos naturales.
Se narra en varios cuentos, que los animales son gente y viven en malocas como gente; cuando van a salir al bosque se colocan su "camisa" de danta, venado, tigre, perro, etc. y adquieren el aspecto animal.
El finado Federico me contó que un día estaban las dantas preocupadas porque los hombres habían matado a muchos hermanos dejando demasiados huecos en la pared de la maloca que estaba formada por las camisas que los animales dejaban colgadas mientras permanecían en su interior. El Dueño de las dantas envió a su hija para que advirtiera a los hombres del daño que estaban causando. Ella se acercó a la maloca de los hombres, convertida en gente, y se encontró con un hermano del capitán. El se enamoró de ella y esa noche durmieron juntos. Después, ella le reveló su identidad y el objeto de su viaje y lo invitó a visitar la maloca de su padre. Para llegar a ella, le ordenó cerrar los ojos, le tomó a mano y de un salto lo llevó al misterioso lugar en donde las dantas tienen su maloca. Allí el hombre conoció a su suegro y se dio cuenta del perjuicio que estaban causando de tanto matar danta. El suegro le exigió varios elementos rituales como retribución por los animales muertos y el hombre regresó a su maloca a advertir a los demás del disgusto del dueño de las dantas.
Los animales se convierten en gente y la gente en animal: el finado Federico me contó otro cuento en que un hombre y su mujer habían salido a la selva a recolectar hormigas arrieras. Mientras la mujer metía una varita con leche de juansoco en el hormiguero, el hombre se alejó para buscar unas hojas y repentinamente apareció un tigre que devoró a la mujer. El hombre persiguió al tigre y lo mató en la orilla de río. Entonces le sacó la piel, la "camisa" y se la colocó. Convertido en tigre, el hombre se adentró en la selva y nunca regreso a la maloca.
Dicen los indígenas que si un hombre se encuentra en el camino con un tigre debe reconocer si se trata del "pensamiento" de un shamán y qué intenciones trae. Podría tratarse de un enemigo que lo va a atacar
El shamán se transforma en tigre y así puede "ver" las malocas de los "dueños" de los animales y otros seres que habitan la selva. El está en permanente contacto con ellos y es el mediador en las relaciones de reciprocidad entre los hombres y la naturaleza.
Cada año, durante el Baile de Muñeco, la tribu evoca aquella vez en que el Ancestro Shamán bailó con los animales en la Maloca de Boa, el dueño de los pescados y trasmitió su baile a los hombres.
De esta manera, la naturaleza y los hombres se relacionan dentro de un principio de respeto mutuo. El abuso en el aprovechamiento de los recursos naturales acarrearía inevitablemente perjuicios. En el Baile de Muñeco, los animales son invitados a compartir con los hombres la chicha y la coca, a bailar con ellos y así renuevan sus vínculos.
"Para aquellos que tienen una experiencia religiosa, la Naturaleza en su totalidad es susceptible de revelarse como sacralidad cósmica " ( 12 ).
La maloca es representación del Cosmos, los hombres junto con los animales y las plantas le pertenecen. Los habitantes de la tierra tienen sus "dueños", que son sus creadores, en las malocas del cielo. Lo sagrado esta presente en lo real. La vida cotidiana está mediada por esa presencia.
Antes de salir a una expedición de caza, el shamán se comunica con los "dueños" de los animales, les ofrece coca y tabaco y les muestra la necesidad de la comunidad para obtener su aprobación y propiciar el éxito de la cacería.
Durante la construcción de una maloca, el shamán está en permanente contacto con los "dueños" de la naturaleza y con los espíritus de los ancestros. Los cantores pisan la tierra con su danza de pies descalzos y ofrecen la nueva casa a los espíritus de los ancestros para tener su protección.
Cuando un niño nace, el shamán "lee" su destino para saber cuál será su rol en la comunidad. Si sirve para cantor, el shamán le mete el espíritu del "arrendajo" —un pájaro cantor que arremeda los cantos de otros pájaros— para que el niño tenga la facilidad de grabar en su memoria los cantos que aprenderá con los años.
Desde el comienzo de la vida, el niño pasa por una serie de ritos que conectan lo cotidiano con lo sagrado y evitan la enfermedad y el mal. Cada alimento nuevo que incluye en su dieta, será "curado" por el shamán para que no le haga daño. Cada nueva herramienta o utensilio que maneje, será "curado" por el shamán para que lo use con eficacia. Cada nueva etapa en su crecimiento está acompañada por un ritual que le permite el acceso a su nueva condición.
El ritual es un momento muy delicado porque toda la comunidad entra en contacto con el mundo de los ancestros. El shamán debe "curar" los elementos rituales, los actores, los espacios, los alimentos, etc. para evitar que algún participante quede apresado en el mundo de los espíritus y no regrese al presente.
La vida en la maloca esta mediada por el recuerdo del tiempo del Origen, en donde los ancestros crearon las cosas y establecieron un orden que persiste en el presente. A través de los mitos y de los cuentos, y a través de los rituales, los hombres perpetúan la presencia de las fuerzas creadoras del Principio en el transcurso de su historia.
LOS QUIEBRES DEL PRESENTE
Un viejo indio borracho llora. Por sus amargas lágrimas corren recuerdos del dolor de todo un pueblo maltratado por la altanería del blanco.
Todavía están vivos los recuerdos de la sorpresiva llegada del hombre blanco a la selva, con sus escopetas, con la gripa y el sarampión, con su insaciable manía de apropiarse de todo lo que ve, con la prepotente creencia de ser el mejor, de saberlo todo, con su corrompida moral de usura y mentira, con su Dios, su idioma y sus mercancías.
Al indio le duele el recuerdo de su viejo padre alegrándose porque "siempre fue buen trabajador y por eso nunca le pegaron o lo regañaron..." Le duelen sus años de infancia en el internado donde monjas y sacerdotes le prohibían hablar su lengua y se reían de sus costumbres y sus creencias.
El indio recuerda el nombre de Oliverio Cabrera y el de su hijo, Jácome Cabrera, los caucheros que con el engaño se enriquecieron a costillas de su gente, enredada en las trampas del endeude y en la ilusión de bienestar de las mercancías.
La llegada del blanco a la selva trastocó el orden del cosmos, siglos de conocimiento y experiencia usados para preservar el frágil y complejo ecosistema de la selva se quebraron, fueron destruídos y de ellos quedan hoy sus fragmentos.
A medida que las tribus se acercan a los centros urbanos, empeoran sus condiciones. La calidad de vida se degrada. La suciedad, la desnutrición, la ignorancia penetran las malocas y los ranchos palafíticos. Las grande familias se disuelven, la gente se separa y aparece el individualismo.
El hombre se aleja del bosque, el tigre ya no es el Tigre, Payé, Abuelo, Dueño de la noche y de la Magia. Quizás un día acabe encerrado entre paredes de concreto y luces de neón. Entonces ya no podrá leer en el libro del cielo, no comprenderá los mapas de las estrellas que va señalando el curso del camino que tomaron sus abuelos. Olvidará el camino de regreso y se perderá en la espesura de las pasiones, y sólo querrá vivir borracho...
La vida de las tribus indígenas de la región del Mirití Apaporis sufrió sustanciales transformaciones cuando llegaron los caucheros y establecieron sus campamentos en donde explotaban el trabajo de los hombres a través del conocido "endeude", hace unos setenta años. También Llegaron los misioneros y establecieron los internados en donde los niños eran obligados a vivir mientras cursaban la primaria, lejos de sus familias.
Con esos blancos no funcionaron los principios de reciprocidad y respeto mutuo a los que estaban acostumbrados los indígenas, y entonces conocieron la explotación en el trabajo y el desprecio por la diferencia. Los misioneros prohibían a los niños hablar en su idioma y comer casabe y hacían alarde de la superioridad de su cultura. También censuraban los rituales considerándolos fiestas diabólicas que se debían erradicar y sustituir por los rituales cristianos.
La atracción por el mundo de las mercancías empezó a hacer efecto en los jóvenes y muchos no regresaban del internado a sus malocas, sino que trabajaban para los blancos y emigraban a sus pueblos y ciudades.
Afectados por el desprecio de sus maestros hacia el conocimiento y las creencias de sus padres, los jóvenes empezaron a perder interés por la cultura de sus ancestros y cada vez fueron menos los que se sometían al aprendizaje riguroso para llegar a ser shamanes. La cultura fue cuestionada y lo que siguió hasta hoy día es un proceso de reacomodación a otros mitos, otros conocimientos, otros valores, otros peligros.
Hace diez años, el finado Federico veía con tristeza que su conocimiento de shamán se perdería porque ninguno de sus hijos, ningún joven de su clan estaba dispuesto a convertirse en aprendiz. Incluso él como shamán ya no conservaba los poderes de los antiguos shamanes que volaban sobre la tierra y maravillaban a los hombres con sus prodigios. Con la muerte de cada shamán se fue perdiendo un hito de la memoria de las tribus.
En esta nueva década, cuando los caucheros, otros comerciantes y los misioneros han perdido poder sobre los indígenas, cuando su conocimiento es visto con respeto por los grupos ecologistas, cuando los indígenas tienen la posibilidad de gobernarse a sí mismos y organizar de nuevo su vida al interior de los resguardos recientemente adjudicados por el gobierno, reconocimos otra actitud entre los jóvenes.
En la comunidad del Capitán Abelardo Yucuna en Puerto Córdoba, los jóvenes no sólo están interesados por ser maestros o promotores de salud, sino que están organizando un grupo de aprendices del abuelo Chapuni, un viejo y sabio shamán que aún guarda en su memoria el conocimiento dejado por los ancestros.
El mundo indígena cambió en muchos sentidos. Muchas tribus desaparecieron, de otras quedaron apenas algunos sobrevivientes, las relaciones de alianza y enemistad se transformaron, y se reordenan hoy en día según las nuevas condiciones. La economía cambió y con ella, las relaciones con la naturaleza. Por dinero los indígenas participaron en las tigrilladas, en las cacerías de charapas, de babillas y otros animales, organizadas por los comerciantes blancos para vender sus pieles a los creadores de la moda en las grandes ciudades.
Los indígenas conocieron el abuso y la usura.
La sangre de los animales sacrificados corre por las aguas del río y reposa en las gotas de rocío. El árbol se ahorca con el bejuco que lo adorna, mientras el río baña sus raíces y lo eleva en el aire. Este es un sacrificio muy antiguo que nació con la selva misma. Ahora hay nuevos sacrificios. El bebé cerrillo llora en el deslizador entre las piernas de Yiné y Rubi y, al rato, muere ahorcado por la soga que le han puesto al cuello. La taricaya apresada gime de sed y dolor en la noche, volteada sobre su cascarón, atravesadas sus patas por un palo, agotada, espera su sacrificio... He traído su caparazón conmigo y será entre mis manos instrumento para el canto.
La tortuga ha dejado de ser para el indio de hoy en día la Roca en que los dioses tallaron su destino. Ahora es carne que se vende a $1500 en la Pedrera. Si diez tortugas son suficientes para alimentar a los participantes de una fiesta en la maloca, cambiadas por dinero valen apenas $10.000 que se esfumarán en gasolina, azúcar, sal, anzuelos, galletas, pan, cigarrillos y un traguito.
La penetración de la cultura urbana a la selva es violenta y dolorosa. Está marcada por el demonio de la Ignorancia. Sin embargo, la selva es uno de esos recodos del mundo que se mantiene apartado de la cultura urbana y permanece oculto entre la maraña de hojas que la guarda.
En las malocas se conservan muchas creencias y conocimientos de antiguo. K. Arhem asegura que la sociedad de los Macuna cambió en la forma y la apariencia, pero que conserva su esencia. La vida ritual logró sobrevivir a los constantes ataques de los misioneros y hoy día se siguen celebrando los mismos rituales de antiguo ( 13 ).
La memoria no se ha perdido por completo y ahora los jóvenes emprenden el camino de regreso. Es un momento propicio para que nosotros lo emprendamos con ellos.
Cuando llevamos nuestro teatro a las malocas comprendimos que la comunicación está abierta. Ante nuestra sorpresa, los indígenas se interesaron especialmente por los personajes de los Abuelos. Los reconocieron en las máscaras de barro de doña Otilia, una artesana de la cerámica de Ráquira, y en nuestros cuerpos.
Es como si un deiicado hilo de la memoria, casi invisible, siguiera uniendo nuestros mundos.
NOTAS.
( 1 ) Sugerimos la lectura de:
— Hug-Jones, C.: "From the Milk River" y "The Palm and the Pleiade" Cambridge University 77.
— Torres William: "Bico Ero Toi Ara Cuaragua" — Revista Mopa— Mopa 9O y "Aún no ha bebido del agua la libélula". Idem 91.
— Von Hildebrand: "Notas etnográficas sobre el cosmos Ufaina y su relación con la maloca" en Maguaré #2- 83- 84.
— Arhem K. "Enterin to the Macuna World. Próximo a editarse. (regresar a 1)
( 2 ) "...el pecho del tigre": pág 378. "Origen del Mundo según los Ufaina", en revista Colombiana de Antropología, ICAN, Bogotá-Colombia 75. (regresar a 2)
( 3 ) "...cuyas frutas representan los corazones de los ancestros": pág 215 Hugh Jones. "The Palm and the Pleiade". Idem. (regresar a 3)
( 4 ) "...se estableció el orden cultural que persiste hoy día": Arhem K. Idem. (regresar a 4)
( 5 ) "Loci-Maloca": pág 15. El lugar "maloca" entendido simbólicamente como lugar interior, lugar de ceremonia y ritual, correspondiente al loci de la memoria de "El Arte de la Memoria", de Francis Yates. Editorial Taurus. Madrid-España74. (regresar a 5)
( 6 ) "Mire, así van los cuatro estantillos": pág 332. V. Hildebrand. Idem. (regresar al 6)
( 7 ) "la parte de en medio del edificio es la tierra": pág 58. M. Eliade. "Lo Sagrado y lo Profano". Ed. Labor. Barcelona-España 83. (regresar al 7)
( 8 ) "el primer paso es imprimir en la memoria una serie de loci o lugares": pág 15 F. Yates. Idem. (regresar al 8)
( 9 ) "...la comunicación con lo trascendente": pág 55. M. Eliade. Idem. (regresar al 9)
( 10 ) "...perdiendo la facultad de intercambiar experiencias". Se recomienda la lectura de "El Narrador", de W. Benjamín para el concepto de trasmisión oral. (regresar al 10)
( 11 ) Idem. (regresar al 11)
( 12 ) "...de revelarse como sacralidad cósmica". M. Eliade. Idem. (regresar al 12)
( 13 ) Arhem. Idem. (
CAZADORES DE LAS SOMBRAS
El arte del cazador consiste en la burla que hace el hombre al animal, en la treta por la cual aquel pasa a ser parte de él, a través de una celada.
Todo depende de la trampa tendida para obtener la presa, para que ella se convierta en un eslabón más de la cadena por la cual se trasmite la vida. El animal no debe tener tiempo de "pensar" en su destino; él debe continuar su camino sin sospechar en ningún momento su suerte.
En la cacería, el instinto tiene un lugar y la memoria un sello que gobiernan los movimientos, un espíritu que permite el sacrificio, un dueño que ordena la ley de la sobrevivencia, donde el cazador y la presa se unen en un solo propósito.
Al contrario de la violentación de la vida y del triunfo de la muerte en los métodos de la caza de exterminio, en los rituales de cacería totémica, el reconocimiento del cazador y el cazado, es el círculo de una danza secreta, que se cierra, como en las grandes tragedias, pues aquí también se trata de una gran tragedia.
Todo debe conducir a pensar lo contrario y el animal, en su huída, debe caer en las manos de El Espíritu de la Caza, cumpliendo de esta manera el oráculo.
Igual sucede con El Cazador de Significados. El Texto es la Trampa, la red donde caen los sentidos, donde se apresan las palabras, que siempre huyen como peces sorprendidos.
El Texto como la Trampa, es una red construída donde la presa, tratando de buscar la salida, cae para alimentar al lector o al cazador de significados.
La Trampa es un tejido como el Texto, donde se trama al animal sorprendido, donde se urde su sacrificio. La dificultad de este arte consiste en crear la trama, el tejido necesario donde el animal no tenga otra alternativa.
Desde este punto de vista, podríamos decir que a pesar de la abisal distancia que separa a los primeros cazadores y pescadores con el hombre actual de las ciudades, nada ha cambiado. Quizás la construcción de la trampa sea más sofisticada en las ciudades de hoy, su trama más enredada y su urdimbre más compleja, quizás hayan
cambiado las presas, pero su esencia es la misma.
Somos cazadores y practicamos el arte de la caza aunque ésta haya decaído progresivamente en cacería profana, exterminando a los animales y convirtiendo al cazador en cazado, haciéndole creer lo contrario.
Por eso ahora se habla de como de-construir el Texto o La Trampa, para atrapar los verdaderos significados, para que la presa no caiga en falsas trampas que la despojen de su sangre, sus carnes, sus huesos y su alma.
Poco o nada sabemos de cómo o cuándo las trampas se multiplican en todas las direcciones y tomamos las verdaderas por las falsas.
Así mismo el Texto es una Trampa que ha sido falseada y multiplicada para no dar con la presa, para turbar el corazón y el entendimiento del cazador, que cada mañana renueva su esperanza.
Y así, este hombre pasa por su vida defraudado de su antiguo arte que remplaza por las técnicas del exterminio y finalmente muere enredado en su propio tejido.
Si quisiera comprender debería remontar su rastro, desandar su huella en el camino, mas allá de sí mismo, en la búsqueda de la red donde cayó preso su destino.
En ésto pensaba mientras remontábamos el río Caquetá, sentado al lado de Gentil Bora, que me contaba pormenores del arte de la caza.
Entonces, como por encanto, recordé algo casi olvidado: el cerco no es la trampa. La Trampa es la puerta por donde el animal acosado cree escapar.
Lo mismo sucede con el Texto y su Sentido: las palabras son el cerco y las puertas su significado, el vacío, la boca abierta que alimenta al hambriento.
Así, el Cazador de Palabras debe primero, seguir las huellas del animal y saber de qué se trata: si es pajuil o gallineta, si es hembra o macho.
El cerco debe estar construído así, a la medida de una larga playa donde se abran varias puertas con sus respectivas horquetas. Esto es para cazar animal de piso, cuando los frutos han caído de los árboles y los pájaros andan picoteando.
Desde luego, hay muchas clases de trampas, para animales de pluma, pelo o escama. Trampas para peces, para tigres, para garzas...
Otro ejemplo clásico de trampa es la Trampa del Camino donde se cubre con palmas un hueco a la medida exacta del animal, que habituado a su ruta, cae. Es la Trampa del Camino del Hábito.
De la misma manera ocurre con el Texto. El hábito es su trampa mortal, por eso el Texto, el camino, debe ser recorrido cada vez con extremo cuidado, como si fuera la primera vez, como si fuera totalmente desconocido para no caer bajo un falso piso. Así mismo podemos comprender cómo utilizar este camino para cazar habituados.
Gentil Bora me explica las técnicas de la carnada y ríe, mientras le brillan los ojos de cazador experimentado, con la certeza de estarme contando algo que por conocido, no deja de asombrarnos.
Todo el mundo sabe ésto, sólo que lo ha olvidado por la triste costumbre del hábito.
El cazador y el animal tienen un pacto secreto, el instinto de sobrevivencia. El que lo olvida cae, el que lo recuerda vence.
En eso consiste la alianza entre el hombre y la naturaleza, base del antiguo ritual del canibalismo, donde comer hombre o animal da lo mismo. La simbiosis del cazador y el cazado permite el reconocimiento de esta ley de sobrevivencia.
Las Danzas de Cacería consisten en la transformación del cazador en lo cazado, donde el oficiante, a través de un Trance anímico llega al espíritu de su presa y pacta con ella el sacrificio. De allí el principio mágico de invocar el espíritu a través de las formas.
Nosotros, cazadores de significados, debemos seguir sus huellas, reconocer su naturaleza y construir el texto, la trampa donde atrapemos los espíritus de las palabras.
LA SELVA DE PLÁSTICO
Las técnicas del engaño han servido de lado y lado. Ellas se han desarrollado hasta sofisticarse en forma de Ley, Democracia o Estado y pertenecen al dominio de lo público y lo privado. Han servido para perpetuar los crímenes y las iniquidades de lo humano. Pero también se han cultivado para protegernos.
Aprender a mentir es parte de la educación que la naturaleza y la sociedad imponen ante la injusticia o la fuerza que domina a los débiles, más cuando los poderosos persisten en imponer su propia mentira y su propio engaño.
Una red de mentiras construye la realidad visible, la apariencia. Así se dice que las cosas no son lo que parecen.
El blanco engañó al indio y así el indio engaña al blanco. La desconfianza, sabemos, es cosa natural de los humanos: es una manera de protegerse de tantas cicatrices ha dejado la experiencia. El Karma impone la lucha y la guerra. Sólo el amor rompe esta barrera. Pero aquí no vamos a hablar de ello. Tampoco nos vamos a referir a las relaciones entre cacería y apareamiento.
Estamos hablando de la máscara que cubre nuestros verdaderos rostros, nuestra propia miseria.
Ahora quiero contar, dentro de este espectro, una anécdota de engaño sucedida en la guerra de la hoja de la coca.
N.N. es un indio, que como muchos otros fue presa del blanco. A él le fue arrancada su lengua y desmembrados sus brazos. Quedó sin saber su idioma y trasformado su trabajo. EL misionero le prohibió sus creencias, sus costumbres, su tradición. Le prohibió "la pinta" en su cuerpo y la mambeada de su coca. Y el colono le impuso las condiciones de existencia.
Así fue que N.N. se metió en el narcotráfico, el trabajo mejor remunerado. Vivió la bonanza de la coca en los años en que se extendió por el Caquetá, de la cual refiere cruentas historias de venganzas, persecuciones y chantajes entre el ejército, la guerrilla y el narcotráfico.
Cuenta cómo el precio de la vida de "los sapos" se multiplicaba de parte y parte hasta llegar a sumas increíbles donde el sicario terminaba trabajándole al mejor postor.
Las relaciones entre la coca india y la cocaína moderna parecen ser las de una vieja mentira encubierta que la sociedad actual no soporta sino al precio de la destrucción de la tradición india, y en beneficio de los monopolios que se disputan la Mafia y el Estado.
Allí no hay memoria. Sólo hay "cocinas", "laboratorios" donde se mezcla la coca con los venenos de la química y la sangre de sus víctimas, y se trasmuta la savia indígena en oro blanco.
Esa mentira se hace patética en los diarios que registran la guerra de la cocaína, sólo que muchas verdades se silencian bajo tierra.
Una de ellas, referida por N.N., es la existencia de una pista clandestina de aterrizaje para aviones y avionetas jets último modelo camuflada con gigantescos árboles de plástico que se retiran y se ponen según el caso.
Esta es "La Selva de Plástico", que como un modelo para armar, se levanta artificialmente entre la selva natural.
Así se injerta el dolor de una memoria que regresa cibernética para disimular esa monstruosa mentira que sostienen la Sociedad y el Estado
Por supuesto que el derecho natural aquí se ha trasformado en derecho usurpado donde el Indio recibe las limosnas, mientras la Mafia y el Estado se pelean el derecho millonario y el imperio gringo decide legalizar el negocio con el fin de controlarlo.
Claro que esta selva de plástico no es nada nuevo comparado con las selvas de plástico que cubren las ciudades modernas, haciéndose pasar como el desarrollo natural de las civilizaciones.
El proyecto siempre futurista de la creación del Golem debe considerar esta selva artificial para estar seguro de no caer en la ciencia ficción o en el "realismo mágico".
MAESTRO MONO, MAESTRO SIMIO Y OTRAS HISTORIETAS
La nueva memoria de "El Libro de La Selva" y los progresivos estudios de la Etno-Literatura, deben contemplar casos tan importantes como el de "Tarzán, el Rey de los Monos"; "Las Aventuras de Tin Tin" o el caso de "El Fantasma", para comprender el sueño de los blancos.
La visión de la selva original, podríamos decir, es la de un Arcano Mayor de la Memoria, pues allí surge y se conserva el misterio de la vida. Así lo entendieron, por ejemplo, los antiguos Egipcios que representaron la naturaleza como una Sacerdotisa iniciática de los misterios, con un libro en la mano y un velo que cubre entre las dos columnas del Templo lo inescrutable del Demiurgo Primero. No en vano se dice "Madre Naturaleza" y más aún cuando uno es Huérfano, es decir, cuando la madre está muerta.
Así pasa con "EL Rey de los Monos", "Tintin", "El Fantasma" y otros casos, que como hijos de una sociedad bastarda, matan incesantemente a su madre, en un crímen mitológico, el matricidio, sobre el cual se construyó y se construye incesantemente la sociedad autoritaria de los padres, el despótico patriarcado del Estado.
Decir que la antropología surgió como una necesidad colonial de los imperios Inglés y Francés es cierto, como también lo es su crisis y la superación de ésto en su desarrollo; pero afirmar que fue La Nostalgia de la Madre Muerta puede darnos luces para comprender el viaje de Tarzán a África o de Tintin o el Fantasma a tierras exóticas, así como para entender la raíz mitológica de la deformación que dicha ciencia hace frecuentemente de las etnias.
El complejo de culpa frente al cadáver de la madre hizo desgarrar las vestiduras de ese inglés loco que finalmente fue interpretado por un gringo que aullaba antes de su muerte en el manicomio creyéndose "El Rey de los Monos".
Pero en verdad es "El Rey de los Monos"; no en el sentido de Hanuman, el héroe de la mitología India, inspirador de las letras y las artes y salvador de Sita, la esposa de Rama, sino en el sentido sublunar de místico simiesco.
Podríamos decir "El Mono Loco", que en verdad ni es hombre ni es mono. Así se descubre el Tarzán enloquecido que no comprende cómo ni cuándo fue que mató a su madre.
La Nostalgia inventó esa historia inspirada en un sello de la memoria mitológica, como una manera de mitigar el dolor de la civilización occidental, que viéndose sola quiso volver como el hijo pródigo a su hogar. Sólo que esta vez volvió a una madre putativa, prestada. Digamos mejor, violada, vuelta colonia, vuelta sirvienta.
Y sin proponérselo, esta historia tuvo doble anagnórisis, pues aquel que interpretaba la ficción, terminó loco creyendo verdaderamente ser "El Rey de los Monos".
Así pues, la antropología colonial tiene de Tarzán, la ficción del héroe blanco civilizador de los monos, es decir de los indios; de Tintin la nostalgia de la Francia Imperial del   "Beau Geste" y de El Fantasma, la máscara que cubre sus dudosas intenciones.
Sólo que estas ficciones producen monstruos: el hombre colonial impuso sus leyes sentado sobre el derecho que le otorgó la ambición y la fuerza, el abuso y el desprecio por "los salvajes" soñando hipócritamente en la comunión del hombre y la naturaleza.
Y sobre el cuerpo de la madre muerta aún se trenzan en lucha soberbia sus hijos malditos, reclamando para sí su herencia, enloquecidos en disputas verbales sobre qué es la selva y su gente, esgrimiendo con orgullo sus falsas ciencias.
Sobre ello, el Popol Vuh y el  Chilam Balam, las Antiguas Historias del Quiche de los indios Mayas nos cuentan cómo por orgullo los hermanos mayores fueron convertidos en monos: Maestro Mono y Maestro Simio.
Ellos también eran hábiles artífices de falsas ciencias que quisieron alcanzar el cielo subiendo a la copa de los árboles, a la copa de la ciencia, donde fueron convertidos en monos, con cola y todo. Y aún así permanecieron como los nietos preferidos de la Abuela hasta que Hunnapú e Ixbalanque, Maestro Mago y Brujito, sus hermanos menores, demostraron que ellos eran los verdaderos herederos de la ciencia de su padre quien había muerto en Xibalbá, hasta donde descendieron para rescatar su cabeza, su memoria.
Así pasa también con una especie extendida por el Amazonas. Una clase de Maestros Monos que a nombre de la ciencia hacen y deshacen con la Abuela y con la Selva.
EL HECHIZO DE AGUA NEGRA
Antigua maldición hubo en Agua Negra. La gente dice que es lugar sagrado, que nadie puede vivir allí.
Agua Negra es un río que desemboca en el Mirití Paraná. Es llamado de esta manera ya que sus aguas contienen grandes cantidades de hierro que las hacen ver negras. Así mismo, el óxido rojo se forma en sus riberas. Son aguas claras donde abunda la pesca.
No muy lejos de la desembocadura, vive el capitán Fausto Tanimuca con su familia, en una maloca redonda que se levanta al filo del barranco, sobre una explanada donde crecen las palmas y los árboles frutales.
Llegamos entrada la noche, después de un largo viaje desde la Pedrera. El capitán nos recibe en la playa y nos invita a maloquear.
Nos sentamos en los bancos, recostados en los estantillos. Fumamos. El capitán mambea coca. Le explicamos el motivo de nuestra visita y le proponemos presentar la obra "Flor de Sangre", inspirada en los textos Mayas del Popol Vuh y el Chilam Balam. Acepta. Acordamos hacerlo el viernes en la noche.
El capitán refiere la desconfianza que tiene de los forasteros que vienen a prometer cosas y no cumplen nada, de los saqueadores de la cultura india. Aclaramos nuestra posición sobre el asunto y le contamos de nuestras experiencias con otras culturas, de la investigación y del intercambio.
El capitán parece comprender nuestras razones. El ha tenido experiencias de intercambio como representante indígena en congresos internacionales y es un buen observador del conflicto étnico y cultural. La conversación gira alrededor de los preparativos de su próximo viaje a La Pedrera para llevar una remesa de fruta y pescado.
Poco a poco la noche se cuela entre el humo de los cigarrillos y las bocanadas del silencio, como esperando un signo, una señal.
Entonces, súbitamente el capitán, como apareciendo de una sombra, habla del misterio de ese lugar y un viento frío recorre la maloca. Su mujer voltea los ojos, que se ven temblando, blancos y abiertos.
Cuando llegaron del Guacayá, hace unos quince años, ocurrieron cosas extrañas: el río se crecía intempestivamente. Se veía venir el agua, de pronto, después de escuchar un largo silbido en la playa. Se veían aparecer bugeos borboteando. Se escuchaban voces y lamentos venidos de selva adentro.
La gente tuvo miedo. Las mujeres dijeron que querían irse, que allí no se podía vivir porque era un lugar secreto y entonces, decidieron esperar tres días.
Los hombres se internaron en la selva siguiendo los rastros de las voces y encontraron huellas de antiguos indios, caminos. Al cabo del tercer día toparon un lugar bajo, donde encontraron un pilón de tierra cubierto por el monte. Entonces escucharon un extraño silencio, como un vacío cómplice.
Llenos de temor escarbaron la tierra. Abrieron un hueco profundo y encontraron... ¡un corazón de palo, brujeado!
Era el corazón de un antiguo payé enterrado, hechizado para que nadie pudiera habitar esa tierra. Y quien lo intentara, sería perseguido por los animales y la selva.
Todo eso se confirmó, cuando a la otra noche, al regresar los hombres, escucharon el lamento de un tigre cerca a la maloca. Salieron y vieron postrado encima de un tronco, a un viejo tigre agónico.
Le abrieron la boca. Allí estaba el signo: le faltaban los colmillos.
Diente de tigre, poder de payé. Por varias noches el Capitán estuvo brujeando, hasta que el círculo del hechizo se cerró. El espíritu del payé muerto fue liberado. Desde entonces, cuentan, todo volvió a la calma. El mundo volvió a estar en orden.
Y para conservarlo, concluyó el capitán, se hacen los bailes, para que el pescado sea abundante, para que la chagra sea buena, para que haya frutos en lo árboles, para que la gente viva contenta...  
CARTA AL CAPITAN
Capitán Abelardo Yucuna
Comunidad Puerto Córdoba.
Estimado Capitán:
No es fácil franquear las distancias que las culturas nos imponen a pesar de la buena voluntad que nos mueve.
Una, quizás la primera, raíz y tronco, sea el mismo idioma que a veces nos juega tretas insalvables y nos confunde con sus formas. Creemos que traduciendo las palabras, traducimos el sentido y entonces cambiamos sin saberlo, una cosa por otra.
Pero si hablamos con el corazón y no con el idioma, entendemos mejor nuestras razones, ya que los pensamientos suelen tejer redes de ideas que nos confunden, más cuando de por medio hay montañas de palabras ambiguas e inciertas.
Y en eso nadie tiene la culpa. Sólo la ignorancia, que empecinada como una araña ciega, teje la tela que impide ver más allá de la apariencia.
Miles de discursos sobre el indio se amontonan en las bibliotecas; teorías, hipótesis, inventarios, etc, que con letras muertas petrifican a los indios como momias.
Muchas de ellas justifican a los blancos, otras idealizan a los indios, algunas diseccionan a las tribus con métodos y estructuras que como edificios imaginarios tratan de explicar lo inexplicable, demostrar lo indemostrable encadenando la Magia India a dudosos razonomientos.
Esa es la labor de muchos de los intelectuales que se devanan los sesos intentando comprender al indígena de una manera "objetiva", olvidando que no hay ciencia sin hombre.
Sólo unos pocos no tienen el temor de hablar desde sí mismos, de hablar del dolor y del amor indio.
Capitán, ahora le escribo esta carta para decirle que frecuentemente confundimos lo imaginario con lo real.
Quiero decirle que cuando veíamos jugar a la pelota, esa tarde de sol en la cancha de basket de Puerto Córdoba, tuve por un momento la certeza de estar viviendo un sueño común que nos reunía en un sólo espíritu.
Usted escribía a máquina las cartas que siempre piden a los poderosos un poco de ayuda, un poco de limosna para el indio, mientras miraba de tanto en tanto por encima de sus anteojos, el juego de pelota.
Entonces pensé en todo lo que Ud. en silencio hace para lograr, por ejemplo, que todos nosotros, ese día pudiéramos estar disfrutando el juego.
La gente nos había recibido con esa especie de alegría entrañable que une a los amigos.
En ese momento recordé las palabras de otro amigo indio de la India, cuando hablaba de la sorpresa que se llevaban los europeos y los gringos al no comprender cómo esa gente siendo tan pobre, vive tan feliz.
Así es también en nuestra Amazonas, donde el indio vive contento a pesar de las extremas condiciones que muchas veces impone el medio. En la selva no existe ese falso valor del dinero.
Así es que confundimos las cosas.
También quería contarle que al otro día, cuando regresábamos de La Pedrera remolcados por una lancha, ya que la nuestra se había varado, vi en sus ojos ese largo camino de sangre y sufrimientos que el indio ha soportado.
Entonces un clamor, como salido de lo más profundo de la selva, llegó hasta mí en voces de río, en voces de árboles, en voces de animales gimiendo y gritando el dolor mismo que produce la vida.
Así somos los humanos, seres que soportamos la existencia, seamos quienes seamos.
Y por último quería contarle que después de la presentación en la maloca, fuimos a bañarnos a la quebrada. Era de noche y estaba lleno de impresiones contradictorias por la experiencia que acababamos de tener con la obra.
Entonces, mientras dejaba caer el agua con la cuya en mi cabeza, comprendí como por encanto, que todo ese cuento de las razas, de las etnias, toda esa diferencia que separa a los humanos, ¡no era cierta..!
Recordé que todas esas fronteras, los países, las lenguas, las culturas y las creencias son sólo parte de las trampas que nos tiende la vida y que si no sabemos sortearlas seguiremos engendrando la envidia y la discordia.
No importa que los poderosos propaguen el odio con el cual quieren igualarnos, si entendemos que somos uno solo.
Todo esto quería contarle, Capitán, porque también entre los indios es usual un sentimiento de venganza producido por el dolor que sembraron y siembran los blancos.
Pero hay que ir más allá de eso y abrir el corazón para comprender la ignorancia y superarla. Nada importa si somos indios, amarillos, negros o blancos. No vamos a crear un nuevo racismo. El hombre es uno sólo en la tierra y el trabajo largo, profundo y tenaz es romper esos muros, derribar esas fronteras.
Quiero que reciba estas palabras como un viento fresco que planea sobre la tierra.
LAS DANZAS DE LA SERPIENTE
No acabábamos de hablar de la guerra del Perú y del terror de la época del caucho, con Chapuni, el viejo indio papá de Abelardo, donde el nativo sufrió una vez más la imposición del blanco y tuvo que soportar indefenso todo su desprecio, cuando bajábamos hasta la cancha de los juegos de pelota.
De pronto, nos topamos en una esquina a un indio que venía arrastrando atado a un bejuco, el cuerpo inerte de una Boa.
Al punto se cerraron un par de círculos mágicos que se unían en esa esquina, en ese cruce... ¡Ese era el signo!
¡Me sentí como dando una vuelta al infinito!
— Boa de tierra... —dice el indio — Así se llama.
— Hay Boa de Tierra y Boa de Agua.
— Estaba brava, andaba molestando a un perro.
— ¿cómo la mataron?
— A garrote..!
Su poder ha pasado al perro, pienso. Es curioso, el indio venía del camino noroeste y caía la tarde.
Lo vi como regresando de un largo viaje, no sé si por las cicatrices de su cuerpo o por lo premonitorio del encuentro.
Como si ya lo hubiera visto, estaba allí parado, en el cruce de esos mismos cuatro caminos, el signo final de un largo viaje que había comenzado hacía muchísimos años, tantos, como los de los Antiguos Indios y que se seguía repitiendo de ciclo en ciclo como un sello del Teatro de las Indias, en El Teatro de la Memoria.
La serpiente daba la vuelta en ocho y regresaba sobre su propia huella. Así figura su danza en los antiguos manuscritos del Sankirtana, inspirados en el arte marcial del Tangta y trasmitidos por generaciones en el noreste de la India. Las Danzas inspiradas en los movimientos y en la ciencia de la Serpiente pasaron de ser danzas de cacería y de guerra a ser danzas de éxtasis.
Así mismo veía completar en el Amazonas una de las figuras de las Danzas de la Serpiente.
Boa Rombo de Tierra, camino de Xibalbá, recordé el Popol Vuh y el Chilam Balam, el principio de una historia que se anudaba en esa esquina del laberinto de la Memoria.
El Indio traía como una Perla al Dragón, traía a Apofis y a Tifón, a Isis y a Deméter, a Pitia y a Atúm, a Kukulkán y a Quetzatcóatl, a Boa y a Anaconda, a Styx y a Nun, a Midgardom y a Ouroboros, el Indio traía a Ananta.
Y allí, como sacerdotes de las tinieblas, como cazadores de las sombras, nos encontrábamos después de un temerario y largo viaje por los invisibles caminos de la memoria.
Y si no habíamos muerto, era sólo porque los animales no estuvieron de acuerdo con ellos, como dicen los Magos Mayas. Hasta allí habíamos ido y vuelto para recuperar la memoria, para recordar en ese instante que eramos los mismos. Los mismos Vagabundos del Dharma, los mismos Mendigos Mayas, los mismos Indios, danzando para gente Tigre, para gente Boa en las selvas del Amazonas.
Entonces le pedí al indio la piel de la serpiente y él me la dio como el signo que encadenaba esta memoria, como la ofrenda que completaba nuestro viaje.
EL BAILE DEL MUÑECO
EL TIEMPO DEL CHONTADURO
La naturaleza ha producido los bailadores en el círculo de la misma forma que produce el maíz en su círculo y los signos en el bosque.
A. Artaud
A través de la niebla y de la lluvia remontamos nuevamente el río Caquetá en la pequeña barca de Felipe. Un aguacero tras otro cae torrencialmente mientras subimos vadeando los bajos de arena.
En verdad nada había sido fácil hasta ahora, menos remontar el río una lluviosa tarde de un viernes de abril. Teníamos suerte, recién llegados a la Pedrera nos enteramos que el baile de los Macuna estaba próximo a realizarse.
Habíamos pasado una semana en casa de Felipe, en Puerto Córdoba. La casa lucía nuevo techo de palma. Pasamos los días haciendo planes y preparando las cosas del viaje. Realizamos dos talleres de teatro en la escuela, con los pequeños y los grandes.
Felipe hizo unas máscaras para nosotros. Colgaban en fila de un travesaño de la casa. Allí estaban los Nucuriyas, los Osos Hormigueros, el Tigre y los Toris.
La presencia de las máscaras empezó a inquietarme de una extraña manera. Algo, más allá de mi entendimiento, comenzaba a abrirse.
Y trataba de descifrarlo mientras luchábamos contra la lluvia y las corrientes del agua. El viaje fue lento, a media marcha, así que decidimos pasar la noche en Agua Negra, donde Fausto Tanimuca.
Llegamos completamente empapados a la maloca, al atardecer, nos cambiamos las ropas y nos calentamos al fuego. Comimos casabe y pescado moqueado. Tomamos tinto y nos sentamos en los bancos a conversar con Felipe y el capitán mientras las mujeres y los niños se calentaban alrededor del fuego.
EL tema fue "EL Muñeco". Fausto hizo el baile en Marzo. Cuentan que fue muy bien preparado y estuvo muy concurrido. Asistieron importantes cantores. Es sonada la tradición de Fausto como hacedor de bailes.
—La dificultad es manejar el vestuario, la máscara y el mazo. El principiante cree que es cualquier cosa— dice Felipe.
—¿Cómo golpear el piso sin lastimarse el pie?— pregunta el capitán.
Inmediatamente recuerdo las técnicas orientales, los golpes de pie del teatro Kathakali, del Kabuki, del Topeng. Un golpe en el piso despierta un espíritu. El pie del danzante golpea a las puertas del corazón de la tierra y su cuerpo vuela. El paso es como un golpe del tambor, lleva el pulso, el ritmo.
En algunas tradiciones de la India el actor pide permiso a los dioses para poder pisar, danzar sobre la tierra.
—"El Muñeco" no tiene hora —dice Fausto. —Debe empezar de repente, por sorpresa. En el Tiempo del Chontaduro, claro, un día... Pero la hora de la entrada a la maloca es una sorpresa.
—El Tori debe aparecer sin que nadie lo sepa —afirma Felipe.
—La fecha depende del Tiempo del Chontaduro. Para eso se brujea —anota Fausto.
Hacedor de almanaques, pienso. Las fiestas tienen un orden. La primera del año es la celebración de la cosecha del Chontaduro, la que abre el ciclo de los bailes que se celebran en el año.
—El baile se hace —concluye Fausto—, para cuando. por ejemplo, hay problemas. Se hace para ordenar el mundo.
A la mañana siguiente, muy temprano, iniciamos el viaje por el Mirití Paraná, que ha crecido entre lluvias intermitentes. A las once llegamos al varadero y de ahí, a pie por la trocha hora y media. Tomamos un baño en una trasparente quebrada y llegamos a Centro Providencia pasado el mediodía.
Isabel nos recibe con un abrazo. Joaquín se muestra muy complacido de que hayamos llegado justo para el baile. Se les ve contentos y animados en plenos preparativos.
Noticias van y vienen. Saludamos a la tribu, que hace de prisa mil cosas. Cambian algunas palmas del techo, preparan el chontaduro, pilan coca...
El baile comenzará el jueves. Los cantores vendrán del Apaporis. El miércoles habrá "Visita" en la noche y de allí se prolongará hasta el sábado.
Al otro día, a la madrugada, vamos al Apaporis con Fernando, el hijo del capitán. Mientras él pesca río abajo, quedo hipnotizado por la quietud de las aguas...
Ladra un perro y resuena a lo lejos en un profundo y misterioso eco que el río hace en la inmensidad de la selva. Los pájaros silban y su canto penetra agudamente cortando la niebla. Cae un tronco y muchas veces repite el sordo golpe la voz de la selva...
Fernando pesca con pepitas rojas que saca de la ribera. Salta un pez y pienso en la mujer del río, la Anaconda. Y en los reflejos del agua, veo un árbol y un rostro que pasa a otro rostro en desfiles infinitos de máscaras.
La mañana aparece como el espíritu de la música flotando sobre el ámbar de las aguas del Apaporis. Premoniciones de la danza, el grito y el teatro...
Pasamos la tarde guindados en las hamacas, hablando de la Acción y del Canto y hasta mí retorna el profundo silencio del Apaporis con su inmovilidad al límite del descanso.
Las tradiciones indias crecen como gigantescos árboles. El origen del Tori, como el de los grandes mitos, aparece oscuro y misterioso. En algo me recuerda los troncos caídos que se ocultan en las orillas de los ríos.
Un sólo Tori es acompañado por treinta danzantes, dos si hay más, según los Macuna. Cuando bajo a la quebrada advierto que abren un camino por donde entrarán los muñequeros.
EL TRABAJO PARA LA FIESTA
Para realizar el Baile de Muñeco es necesario mucho trabajo. Si la cosecha de chontaduro es abundante, el dueño de maloca consulta con su familia las posibilidades de hacer baile ese año y en el caso de que decidan realizarlo, empezarán los preparativos apenas el chontaduro esté maduro y listo para rayarlo y enterrar la masa bajo tierra, en el patio o en el interior de la maloca.
Mientras la masa se fermenta, un mes antes de la fecha fijada, los hombres de la comunidad empiezan a hacer expediciones de caza y pesca a los lugares propicios en busca de dantas, puercos y otros animales. La cantidad de carne que se debe ir acumulando es grande, si se tiene en cuenta que se deberá alimentar unas 200 personas por dos días y tres noches.
Para el baile del capitán Joaquín Macuna, se mataron tres dantas, seis puercos y mucho pescado. Los animales fueron cortados en trozos y dispuestos sobre grandes paseras donde se moquearon a fuego lentísimo en espera de la iniciación del baile.
Las mujeres, mientras tanto se dedicaron a sacar la yuca de sus chagras y a rayarla para almacenar el almidón que servirá para preparar el casabe necesario.
Unos quince días antes del baile, el dueño de la maloca viaja a la maloca de la tribu que pretende invitar y, ante su dueño y el cantor, expresa formalmente la invitación para que la tribu vaya a bailar Muñeco en una fecha muy precisa. En la maloca aceptarán la fecha o la pospondrán según el tiempo requerido para elaborar los vestuarios y máscaras que usarán los muñequeros. Por lo general, los vestuarios se renuevan cada año y un juego puede ser utilizado en varias ocasiones, si se reciben otras invitaciones a bailar.
La invitación se le debe hacer a un dueño de maloca, porque dentro de las relaciones de reciprocidad social, se espera que el invitado prepare igualmente un baile e invite a su anfitrión.
Mientras en su maloca, los muñequeros preparan sus vestuarios, haciendo uso de su amplio conocimiento sobre los recursos del medio y su utilización en la creación artística -fibras, materiales, colores, formas-, los anfitriones se dedican a realizar los últimos preparativos.
A la semana, la actividad en la maloca se intensifica. El trabajo se realiza colectivamente. En las mañanas, los hombres se reúnen y salen a recoger grandes cantidades de hoja de coca y de yarumo, para la preparación del mambe y de tabaco, para la preparación de los cigarros y el rapé. La dueña de la maloca, en colaboración de otras mujeres, se dedica al arreglo del interior de la maloca.
La mañana en que Benjamín Macuna, el cantor de la comunidad, había destapado los fosos donde estaba enterrada la masa de chontaduro y los hombres habían construido los enormes catarijanos, como de dos metros de altura, para apilar la masa de chontaduro y la masa de almidón de yuca, Isabel, la Capitana -una encarnación de Ursula, la de Macondo- se dispuso a hacer una limpieza profunda a su casa. Días antes, sus hijos habían restaurado el techo con nuevas hojas de palma tejida y el frente. Ella había limpiado de malezas el patio asistida por sus nueras y familiares. Con ellas, empezó a rellenar los huecos de la masa, a barrer por todos los rincones, a levantar bancos, troncos, ollas en busca de cucarachas y otras alimañas3.
...—Juru! Juru!— llamaba a sus pájaros para que se acercaran a comerse los bichos que iba encontrando en los rincones.
Después, raspó el timbo de la coca, se echó un buen mambe a la boca, le ofreció otro a la abuela de su nieto menor, su consuegra, recibiéndole el pequeño para hacerle cariñitos y sonrisas, y se dispuso a golpear con el dorso del machete el suelo de tierra en el centro.
Las mujeres levantaron la tierra y esparcieron agua por toda el área y luego danzaron con sus pies descalzos, como si estuvieran amasando el barro para preparar las ollas. Durante un buen rato, amansaron la tierra, mientras conversaban de una u otra cosa, prepararon el escenario sobre el que vendrían a bailar los Abuelos dentro de pocos días.
También en la selva, como en todo el mundo, la mujer es la dueña del conocimiento para trabajar el barro, y ella fabrica los tiestos del casabe y las ollas para guardar la pinta y el tucupí.
Al mediodía, los hombres regresaron con los canastos cargados de hojas de coca y las regaron en un gran círculo verde brillante sobre la tierra negra, aún húmeda, y el proceso de preparación del mambe y del tabaco se prolongó hasta altas horas de la noche, acompañado por la acción shamánica del capitán Joaquín en diversos momentos.
Durante el baile, los dueños de la maloca trabajan intensamente con la ayuda de un grupo de hombres y mujeres. Los hombres, el cantor, los hijos del capitán, los muñequeros más conocidos, con los cuerpos maquillados, atienden a los actores y, dentro de un procedimiento muy preciso, realizan los ofrecimientos de coca, tabaco y comida, manejan la iluminación con popay y breo, riegan el incienso, entregan y recogen las cuyas con chicha, en las entradas y salidas de los personajes, etc.
Las mujeres traen agua, hacen tortas de casabe, cuelan la chicha, barren la maloca y riegan constantemente el suelo para que la danza no levante el polvo en demasía. Entre labor y labor, salen a bailar con sus compañeras, conversan, ríen y celebran la ocurrencia del baile. Los hombres lanzan al aire voces de alegría,
—¡Ooohh..! Se escucha en un punto de la maloca...
—¡Ooohh!, contestan desde otro rincón.
LA VISITA
"¡Abuelo, ¿de dónde usté viene..!? ¿¡A qué viene por aquí...!? ¿¡Quién lo llamó...!?
¿¡Abuelo, de dónde usté viene, de allá detrás de esa loma y ese río..!?
¿A qué viene por aquí, Abuelo, que lo invitaron a un baile? ¿¡Y quién lo invitó, el dueño de esta maloca..!?
¡El hijo de Gente Estrella, él lo invitó a bailar, a tomar chicha, a mambear y a oler tabaco, a comer danta y casabe..! ¿¡Dígame, Abuelo, cómo se vino, caminando desde tan lejos y en canoa por el Apaporis..!?
¿¡Y cuántos años tiene, Abuelo...!? ¿¡Muchos.., ya no se acuerda..!? ¿¡Y cuantas esposas y cuántos hijos tiene..!?
¿¡Tantos..!? ¡Jijijiiiiiii...!
¡Bienvenido, Abuelo a esta maloca..!
¡Le ofrezco mi chicha y mi coca, mi tabaco y el casabe de mi esposa..!"
El capitán saluda a los Nucuriya que han llegado a la maloca, al caer la tarde, a cerciorarse de que todo esté listo y bien dispuesto para celebrar el baile que iniciará a la mañana siguiente. Los abuelos han entrado sorpresivamente en la maloca y han danzado anunciando el advenimiento de una nueva celebración.
El dueño de la maloca, sus hijos, sus primos y hermanos reciben animosos la visita y empieza un alegre diálogo lleno de carcajadas y gritos de alegría. Los Abuelos responden a las preguntas de los hombres con silencio sus gestos, y los hombres, con sus comentarios y risotadas retan a los actores a no romper el sello del silencio. Los Abuelos ríen en silencio, doblando los cuerpos mientras responden a las preguntas capciosas de los anfitriones. Pablo, el viejo cantor, asoma su rostro de la capucha de corteza que sostiene la máscara del Abuelo, para oler tabaco y mambear la coca que su viejo amigo Jaoquín, el dueño de maloca le ofrece con cálidas palabras de bienvenida.
Su lenguaje es preciso y recuerda el principio de los Mudras y los Rasas. Aquí no hay desarrollo géstico a nivel de la creación de un lenguaje simbólico, como lo hay en oriente, en la India principalmente, pero son las manos y la cara los que hablan.
Los personajes alineados, responden uno a uno las preguntas del capitán, combinándolas con golpes del pie y del bastón en el piso, con giros del tronco indicando las direcciones, con inclinaciones para afirmar y contoneos para negar...
Los Nucuriya son máscaras-espíritus de forma elíptica que contienen las cuatro direcciones y los dos mundos en círculos concéntricos que se juntan arriba y se separan abajo.
El intercambio ha iniciado. Benjamín Tanimuca y sus "muñequeros" y Jorge Macuna con los suyos, entrarán a la maloca del capitán Joaquín Macuna, al mediodía de mañana y bailarán. Bailarán sin descanso por dos días, poseídos por el espíritu de los animales y de los Abuelos del Cielo recordando un encuentro originario entre hombre de tierra y mujer de agua, selva y río, tigre y anaconda.
Anaconda, la gran nave, dueño de los frutos cultivados, la coca y el tabaco, el Ka:phí y el chontaduro, entregó su hija al hombre de tierra, hermano del tigre y del venado que, antes de este encuentro vivía comiendo carnes y pepas y mambeaba la hoja de cualquier árbol.
Anaconda, Boa, es el dueño de la maloca de Playa Muñeco, en donde el antiguo shamán escuchó por primera vez los cantos de los Abuelos y vió sus danzas. Boa invitó al antiguo shamán a aprender el baile para que lo celebraran los hombres en la tierra, en tiempo de cosecha de chontaduro, iniciando el año ritual con una fiesta alegre, con abundancia de comida, de coca, chicha y tabaco, con pocas restricciones y peligros, propiciando el encuentro y el intercambio entre las tribus.
Pablo Macuna, el viejo cantor, baila con los muñequeros, ataviados con largas sayas, camisas y máscaras de materiales vegetales, al ritmo marcado por las guayas en el pie derecho, portando una larga vara en el hombro. Los Abuelos cantan en un idioma milenario sus nombres y danzan alineados a lo ancho del espacio ritual entre los estantillos principales de Este a Oeste. Las mujeres y los niños bailan a los extremos del grupo de muñequeros.
Benjamín Tanimuca, capitán de la comunidad que vive en las orillas del Apaporis a tres días de canoa a remo, río arriba, shamán de su tribu, que conoce las palabras sagradas y el orden de la curación de los elementos del baile, se sienta en la esquina Noroeste de la maloca de su anfitrión, el capitán Joaquín, en la zona donde tradicionalmente se ubica el dueño del baile con el colador de la chicha, los catarijanos con carne y los elementos rituales. El capitán Joaquín y Benjamín Macuna -cantor de la maloca y su principal asistente- le van pasando los elementos que serán utilizados, para que éste los cure. El shamán va diciendo palabras sagradas y soplando sobre las cuyas con coca, con masa de chontaduro, con masa de almidón de yuca, con trozos de carne moqueada, sobre un poco de tabaco, sobre la pinta negra y roja de los maquillajes y así va contrarrestando el peligro que conlleva la presencia de los Abuelos en el baile. De esta manera evita el contagio de enfermedades entre los participantes del baile y el susto que puede enloquecer a los niños.
A partir de esa noche, los miembros de la comunidad anfitriona se concentran en la maloca, guindando sus hamacas a lo largo del corredor periférico, a lado y lado del área central, que se ha convertido en escenario y está despejada de objetos o bancos. Allí danzan con los Abuelos y auguran el éxito del baile que iniciará al otro día, hasta que el shamán haya curado todos los elementos.
EL BAILE DE CHIRURO
Recuperar la percepción del Infinito
A. Artaud
Por tres noches la maloca se sumerge en otro tiempo, en el Sintiempo. Para ello es necesario romper un sello. Sus habitantes se prenden de la Serpiente que canta con el Chiruro y recorren, en sentido contrario, el camino que lleva a la Puerta del Origen, a la puerta que hay entre el Cielo y la Tierra.
El Baile de Chiruro se inicia en la mañana del primer día del Baile de Muñeco. El dueño de la maloca reparte chicha, casabe y carne a sus parientes, compadres y amigos que han venido a festejar con él.
"¡Eh! Babilla, ¡venga por su chicha, traiga una olla! ¡Salud!"
Una y otra vez los hombres, las mujeres y los niños brindan porque es tiempo de celebrar. Cada padre de familia se acerca con una olla al sitio del dueño que la llena de chicha y le ofrece una torta de casabe y una porción de carne o pescado para su consumo y para ofrecerle a los Abuelos cuando entren a la maloca. Durante la repartición, los hombres van colocando en el centro sus ollas de chicha y le ofrecen un brindis a los demás hombres invitándolos a que se acerquen y beban un sorbo de cada olla. Luego le ofrecen a las mujeres, que beben chicha de la misma manera.
Después de la repartición de comida, una hilera de hombres enlazados por los hombros con la mano derecha, empieza a tocar en el patio de la maloca, al frente de la puerta del este, los chiruros (flautas de pan) y se dispone a entrar siguiendo el paso del cantor, marcando un ritmo al golpe de la guaya amarrada en el pie derecho.
La guaya polpea el piso y el otro pie se desliza, como acariciando la tierra mientras avanza y se desarrolla una danza que evoca la imagen de una gran serpiente que canta con la voz de viento de los chiruros y con la voz del cantor. A medida que la danza progresa, algunas mujeres se van prendiendo del hombro izquierdo de los hombres y bailan a su lado.
El chiruro canta los nombres del Chontaduro, cuenta su nacimiento y celebra la presencia de sus flores. La serpiente de bailadores, pintados con el rojo del achiote con carayurú y el negro de la pinta We:ea, recorre el camino de regreso al Origen, siguiendo las huellas dejadas por los Abuelos en el mapa de la maloca. La serpiente gira alrededor de los centros del mundo y los conecta con su sibilante estela de viento levantado por el ritmo dulce y enérgico de los bailadores.
Las guayas marcan el pulso de ese andar serpentíneo por el camino de regreso, girando alrededor de las cuatro columnas, conectando las cuatro direcciones, trazando rectángulos entre dos estantillos, círculos en el centro o alrededor de cada columna, entrando y saliendo de la maloca.
Afuera en el patio, la serpiente de hombres se detiene para reiniciar un nuevo ciclo en su camino, que se prolonga toda la mañana dibujando constelaciones y mapas misteriosos para romper el sello de la Puerta del Origen.
LA DANZA DEL TORI
Es apasionante constatar que cuanto más antiguo es un culto, tanto más terrible es la idea que se hace de los dioses y que sólamente podemos comprender a los dioses en su aspecto terrible
A. Artaud
Al mediodía, cuando el sol ha alcanzado el cenit, entran sorpresivamente varios Toris, cabalgando sobre sus penes de madera erecta y embisten al dueño de la maloca y otros hombres amenazándolos, puyándolos, asaltando a sus mujeres, como enloquecidos.
La maloca se llena de excitación. Los Toris, con sus rostros monstruosos de grandes narices y fauces amenazantes, entran como cabalgando sobre los rayos del sol que se asoman apenas por la puerta del Este y encienden los fuegos internos. Los hombres gritan de alegría y resisten el ataque de las vergas amenazantes agarrándolas y garroteándolas con un palo hasta que se aplaquen y el Tori caiga a tierra vencido. ¡El control de la energía creadora del sol..!
Llamado "EL Feo", "El Loco" o "EL Arrollador del Agua" ( 1 ), el Tori es el personaje central de "El Baile del Muñeco". Es en verdad, el Muñeco mismo.
El Tori entra al mediodía, en el cenit del sol, el Tori es el Sol. "El padre sol es el falo primigenio" ( 2 ). "El miembro eréctil es el sol, el cono de la reproducción sobre la tierra, como Elagábalus, el sol de la tierra, es el cono de la reproducción en el cielo" ( 3 ).
Sol negro, piedra negra que ilumina la existencia, el Tori también es visto desde su lado negativo: Sol de tierra, función tanática y mortal. La celebración del Muñeco rige las leyes sexuales de las tribus.
Su máscara viene del Horror, del Miedo Metafísico que causa la ignota presencia del dios de la procreación. Es máscara o cara oculta del cuerpo, su doble. Por eso es vista como algo "feo", como algo incomprensible, "loco", arrollador que aparece de la oscuridad y causa miedo.
"Traían colocado en el pubis un palo de balso negro con punta roja, que semejaba un pene erecto. Los falos mugiendo agredían las hembras; éstas hacían grandes esfuerzos por espantarlos. Los pequeños, con ojos grandes, sollozando, buscaban sus madres. Los hombres con sonrisa socarrona, presenciaban el acto. Alguna mujer lograba golpear al Tori; el pene perdía erección; y su dueño se revolcaba quejumbroso por el suelo. Mientras tanto la algarabía y el bullicio aumentaban" ( 4 ).
"Ese -el tigre del agua- hizo el Tori. Tenía un palito en la mano con el cual garroteaba a los pescados.
Lo llevaba en posición púbica, simulando un falo. Esto es lo que se representa en el día del baile. El tigre del agua hacia eso. Y el compañero era el bugeo. Así se hizo el Tori." ( 5 ).
"La primera pareja que se presentó fue la del tan comentado Tori, o, en términos andoques, la de Don Placer, el incestuoso " ( 6 ).
El palito en la mano jugando con los pescados es la imagen de la pene-tración que el mago hace en la matriz del agua. El palito mágico, pene, muñeco, Tori. Como "arrollador del agua" puede llegar a ser incestuoso.
"Había un hombre, continuó el capitán, que estaba haciendo un baile. Mientras tanto, para escándalo de los huéspedes, su mujer se acostaba nada menos que con su propio hermano de ella: Don Placer. Durante el rito, aquel hombre los atraviesa con un chuzo, mientras estaban apareados. Y los bota hacia el río, los hermanos se convierten en bujeos. Hasta aquí es" ( 7 ).
Las mujeres y los niños ríen, se escabullen ante la amenaza de los Toris y la maloca se llena de comentarios y chistes sobre la virilidad de los personajes y la habilidad necesaria para aplacarla. Los hombres observan los penes erectos, los acarician, los golpean, les hacen insinuaciones eróticas ante las carcajadas de todos.
Simultáneamente, una ráfaga de viento fresco entra, enredada entra la manada de Micos Maiceros que invade la maloca mientras los Toris juegan con los hombres. Los Micos tienen el rostro dibujado en las capuchas de marimá, las guayas extendidas entre las manos que sacuden ramas de hojas verdes y avanzan en círculo alrededor de los cuatro estantillos, con un pasito corto y apurado, murmurando el canto del maicero -¡Uh uh uh uh uh!-
Su canto se escucha como cuando desde lejos pasan las bandadas de micos y se ven entre las ramas sus cuerpos descolgados.
Unos treinta Micos, de todos los tamaños, danzan en círculo mientras los Toris, arrodillados, reciben el ofrecimiento de chicha, coca y tabaco y se reúnen en el centro para danzar y cantar sus nombres.
El Tori Mayor recibe de manos del capitán "La Verga de La Danta" como un trofeo, como un premio que se guinda sobre el pecho, como el símbolo de la fecundidad, que moqueado y erecto, es proverbial del largo miembro de tan apetecido animal.
Su pene de madera erecto impulsa el cuerpo, al ritmo del golpe de la vara de donde cuelga la guaya y recorre el espacio, de Este a Oeste y viceversa, cantando sus nombres y su origen. A su alrededor los micos bailan entrando y saliendo de la maloca.
El dueño del baile y sus colaboradores -sus hijos, el cantor y otros hombres de la comunidad- colocan varias ollas con chicha, un canasto con carne y casabe para el grupo de bailadores invitados y sus familias, que se instalan en el patio, frente a la puerta masculina. Los Toris sacan el ofrecimiento y lo entregan a las mujeres que, afuera, organizan el campamento.
Varias estacas se clavan para sostener las hamacas y las sayas extendidas como paredes, debajo de la capa de plástico que protegerá a los visitantes de la lluvia. Los niños más pequeños y las mujeres se acomodan en las hamacas, se encienden algunos fogones, se reparte la comida entre las familias de los muñequeros, que se sientan a lo largo de un gran banco en espera de su turno para danzar.
Los bailadores y sus familias entrarán a la maloca sólo para bailar y nunca se sentarán a conversar con sus anfitriones durante el baile. Aunque llueva, permanecerán en el campamento frente a la puerta del Este y allí descansarán.
Luego se escucha el oscilante aletear de las Abejas que mecen las hojas de los árboles, una y otra vez, en ciclos de pasos que entran y salen.
Los ciclos del tiempo se multiplican y crecen los ritmos hasta el trance. Entre danza y danza se hacen pausas donde se come y se bebe, se fuma y se habla.
Y nuevamente los Nucuriyas abren el baile con una danza que progresa en oleadas.
LA DANZA DE LOS NUCURIYA
El Performer con mayúscula, es el hombre de acción. No es el hombre que hace la parte de otro. Es el danzante, el sacerdote, el guerrero: está fuera de los géneros estéticos. El ritual es performance, una acción cumplida, un acto. El ritual degenerado es espectáculo. No quiero descubrir algo nuevo, sino algo olvidado. Algo tan viejo que todas las distinciones entre géneros estéticos ya no son válidas.
J. Grotowsky

El baile transcurre por actos, entendidos como unidades de acción formadas por cantos, danzas y teatro, marcados por la aparición de un tipo de personajes, identificados por un canto y una partitura de acciones específica. Los personajes entran, en grupo o en pareja, repiten una secuencia de acciones acompañadas por el canto y salen de la maloca, para volver a entrar y repetir la misma secuencia de acciones, mientras el canto progresa.
Esta serie de repeticiones se mantiene durante un tiempo que varía según el personaje y conforma la unidad de cada acto. Después de un intermedio se inicia otro acto determinado por la aparición de otros personajes, identificados por otra máscara, otro canto y otra secuencia de acciones, que conservan la misma estructura de entradas y salidas y de la repetición de la partitura.
Dentro de esa secuencia, hay dos instancias: Algunos actos constituyen espacios de danza colectiva donde los demás participantes del baile se unen a la danza de los muñequeros, que, en esta ocasión hacen su entrada en grupos numerosos -de diez o veinte bailadores-.
Los Abuelos cantan sus nombres y bailan acompañados por los hombres, que se agarran de las filas de bailadores, y las mujeres y los niños, que bailan agarrados entre ellos, a los extremos del grupo, o frente a ellos en el centro, o agarrados de sus hombros, según el tipo de danza y de personaje.
Así es la danza de los Nucuriya, los pescados, que entran en la maloca y se alínean entrelazados por los brazos para atravesar el espacio central, dirigiéndose hacia el Oeste y girando sobre sí mismos para dirigirse al Este y regresar y repetir la misma secuencia seis o siete veces hasta que salen y vuelven a entrar para iniciar de nuevo la misma secuencia, mientras el canto avanza dentro de la misma melodía con una sensible aceleración del ritmo.
Los hombres, las mujeres y los niños acompañan a sus Abuelos Nucuriya en su ir y venir por el centro de la maloca y se desprenden de ellos cuando salen, para volverse a agarrar cuando atraviesan de nuevo la puerta del Este.
Es una danza mántrica. La partitura se repite a medida que avanza el canto y va creciendo en intensidad. A cada entrada, el cantor inicia el canto y es coreado por los muñequeros, el ritmo se acelera progresivamente y se incrementan el golpe de la guaya contra el suelo y el pulso de los pasos.
Es una danza colectiva. Los Abuelos bailan con la gente llevándola hacia un estado de "trance", de tránsito entre los dos mundos o las dos dimensiones del cosmos. En esos actos, que se prolongan durante horas, la comunidad avanza progresivamente hacia un estado de ruptura con el tiempo y el espacio cotidianos a medida que avanza la noche y se vencen las resistencias del sueño.
La actitud de las mujeres al bailar evoca este sentido de trance en la danza colectiva. Con la columna erguida, las mujeres bailan agarradas entre ellas, en grupos de dos o tres, en silencio, con la mirada fija en el horizonte como contemplando una visión a lo lejos, su rostro inexpresivo, libre de emociones, como transportado por aquella visión. La postura del cuerpo, de rodillas inclinadas, columna recta y frente en alto, revela cierta solemnidad en las figuras que golpean con dulzura y firmeza el suelo. Las niñas y las más jóvenes ríen entre ellas, coquetean y observan a los espectadores que las miran bailar, pero las casadas bailan en silencio, quizás con un menor en la cintura, absorbidas, como transportadas por los Abuelos.
Las mujeres no portan guayas, ni vestuarios, ni máscaras. Visten sus mejores trajes y dibujan sus rostros y sus cuerpos de rojo y negro.
Los pies, las rodillas y las manos de todos los participantes del baile están pintados de negro, evocando una "muerte" simbólica ( 8 ) que permitirá el contacto con el mundo de los Abuelos.
Los jóvenes que no usan máscara dibujan en sus rostros la pinta del Tigre. Rojas líneas rectas afilan la nariz y aguzan la mirada, líneas, ángulos y puntos imprimen las marcas de la piel del tigre en las mejillas, la frente y la quijada. Sobre el negro maquillaje, los hombres se "amarran" un bejuco blanco en los tobillos, las rodillas y las muñecas, algunos se lo amarran en la frente.
Las mujeres decoran sus pantorrillas y brazos imprimiendo, con un sello de madera, una trama de líneas negras, evocandome la imagen de las bailarinas de la India que decoran sus manos y pies con el rojo de la Henna.
Es sorprendente el conocimiento de los indios sobre tintes vegetales. El negro, por ejemplo lo consiguen de diversas fuentes: para teñir las sayas provocan la reacción química de la corteza sumergiéndola en el lodo de los pozos del camino, donde los sapos ponen sus huevos. El negro del maquillaje corporal se toma de la hoja machacada de la mata de We:ea -asociada con el Tigre y conservada con esmero- y se mezcla con el jugo de otra hoja para que fije. Para teñir de negro las ollas de barro, éstas se bañan en el jugo de otra hoja y se ponen sobre el humo del fogón.
En la danza hay una manifiesta reiteración que evoluciona con el canto. "Bailan al son de una música pueril y refinada que ningún oído europeo puede concebir; parece que estemos escuchando siempre el mismo son, escandido siempre con el mismo ritmo; pero, con el tiempo, esos sonidos siempre idénticos y ese ritmo despiertan en nosotros como el recuerdo de un gran mito; evocan el sentimiento de una historia misteriosa y complicada" ( 9 ).
En los ritos de origen las artes no se han separado, ellas están fundidas en un sólo y múltiple significado.
"El baile es una forma de comunicación, de igual naturaleza que la lengua, los petroglifos y la escritura. Todos son sofa, código ( 10 ). "El canto y el movimiento corporal del rito forman para la gente del hacha una unidad. No se concibe el canto sin la danza, y la danza sin el canto" ( 11 ).
NOTAS
( 1 ) "El Arrollador del agua": pág 138. Pineda-Landaburo. Idem. (regresar a 1)
( 2 ) "El padre sol es el falo primigenio": pág 72. "Desana". U. Andes 68. (regresar a 2)
( 3 ) "...es el cono de la reproducción en el cielo": pág 86. "Heliogábalo..." A. Artaud. Idem. (regresar a 3)
( 4 ) "...y el bullicio aumentaban": pág 138. Pineda y Landaburo. Idem. (regresar a 4)
( 5) "...Así se hizo el Tori": pág 124. Idem. (regresar a 5)
( 6 ) "...el incestuoso": pág 132. Idem. (regresar a 6)
( 7 ) "...Hasta aquí es": pág. 137. (regresar a 7)      
( 8 ) "...muerte simbólica": pág. 77. Hugh Jones. Idem. (regresar a 8)
( 9 ) "...evocan el sentimiento de una historia misteriosa y complicada": pág 92. "Heliogábalo..." A. Artaud. Idem. (regresar a 9)
( 10 ) "Todos son sofá, código": pág 115. Pineda-Landaburo. Idem. (regresar a 10)
( 11 ) "...y la danza sin el canto": pág 121. Idem. (regresar a 11)      
BUSCA RANAS
Hago Mi Aparición, Yo, el Sapo, Emerjo de Mi Matorral
Issa
En medio de la noche, iluminados con largas varas de popay, dos cazadores de ranas esperan a la orilla del agua. Con las teas iluminan las trampas. Miran y retiran el fuego y esperan... Cantan en agudas y largas notas que penetran la niebla en las noches de la selva.
En el limo de la orilla del agua, buscan ranas, y quietos, con los ojos bien abiertos, auscultan muy atentos durante largos tiempos...
Es una escena estática, o mejor extática, donde la acción es mínima y la atención máxima. Los largos tiempos de espera son interrumpidos por la luz de las teas. Podríamos decir "acción minimal", "mántrica", sustancia del acto detenido, teatro.
La acción se multiplica en el tiempo como si ese momento fuera único, como si se repitiera en nuestra memoria: "El niño que busca ranas a la orilla del agua".
LOS JUEGOS
La poesía solo puede salvarse de la enfermedad occidental convirtiéndose en teatro
J. Derrida
Pasada la medianoche se rompen las resistencias, los Nucuriyas nuevamente danzan en ciclos reiterados que ha trasmutado las barreras físicas y síquicas, la percepción y el ánimo hasta el umbral del trance...
De pronto, entran los Chimbes, los murciélagos, que perseguidos por el fuego huyen con su vuelo desparpajado, chillando en medio de la oscuridad.
Llegan a medianoche como "precursores de los espíritus de la selva". "Simbolizan la vagina" ( 12 ). La vagina en su aspecto terrible, como vampiro insaciable del apetito de la boca del sexo.
"Esta es la base de la representación del amor en Giotto como demonio de la lascivia dotado de alas de murciélago y garras" ( 13 ).
Así comienzan "Los Juegos" escenas mismas, acciones claves que muestran situaciones y personajes, en una especie de "cuadros" que conservan la escencia narrativa a través de la reiteración de las acciones. Se suceden progresivamente hasta convertirse en un maravilloso acto simultáneo.
Los Cazadores de Chimbes entran en pareja, asistidos por dos hombres de la maloca que, agarrados al hombro de cada actor, sostienen una vara de popay con la que los personajes alumbran y buscan a su presa. Cada personaje se instala entre los estantillos centrales, enfrentando al otro y, súbitamente, emprenden carrera a lo largo del corredor central, cruzándose en el centro de la maloca, con un bellísimo paso que va adelante y hacia atrás.
Después entran a la maloca una larga fila de Comejenes, recorriendo en silencio, con las manos atrás y en humilde actitud, los corredores laterales. Son como mendigos que vienen a pedir comida, chicha y tabaco. Con su lenguaje gestual se dirigen a los participantes que están sentados a lo largo de las bancas, mientras avanzan poco a poco y se reúnen en el puesto del dueño de la maloca para pedirle alimento.
Inicia, así una nueva etapa de repartición de casabe y carne para los muñequeros y sus familias. La chicha, la coca y el tabaco, han sido ofrecidos continuamente, de acuerdo con procedimientos específicos, a lo largo del baile pues se consideran el alimento de los Abuelos.
Mientras el dueño y sus colaboradores ofrecen chicha, tabaco, coca y casabe con carne a cada Comején, hacen su aparición simultáneamente, diversos personajes que cantan, bailan y actúan ante los participantes, convertidos ahora en espectadores.
Entra el Tigre, rugiendo amenazante, escondiéndose detrás de los cuatro estantillos mientras acecha al dueño de maloca y espera el momento para recibir el alimento.
Entran los Osos Hormigueros que se colocan en el centro de la maloca, y con sus largas varas forman una pirámide invertida que rota al vaivén del canto. Figurando sus largas trompas, los Osos realizan una danza simbólica, una figura geométrica.
El Tigre ruge corre, salta y se esconde detrás de los estantillos. Acecha a un lado y a otro y, sigilosamente, se acerca por comida.
La utilización de las varas en muchos de los personajes resulta fascinante. Sirven como bastones de mando, como golpeadoras del piso, como picos, como trompas, en ellas se cuelgan las guayas, con ellas se caza, se rema, se lucha, se golpea la pared de la maloca en algunas entradas.
Entran los Espantos a la orilla del río que contemplan lo que se lleva la corriente y cantan cómo el agua arrastra una canoa del puerto. Apostados, frente a frente, al lado de los estantillos centrales muestran con sus movimientos el curso del río que pasa por el corredor que une las puertas de la maloca.

Mientras tanto, inicia una nueva etapa de danza colectiva en donde hombres y mujeres se reúnen para dirigirse entrelazados hacia las cuatro direcciones del cosmos y el canto retumba de verdadera emoción. El sentimiento de pertenencia a un todo, a una gran comunidad aflora en la intensidad de las voces y en el abrazo de los cuerpos.

Viene la Libélula y danza en círculos. Se escuchan a lo lejos los Espantos, los Guardianes de las corrientes del río, que animosamente saludan el agua cuando vienen y tristes se lamentan cuando parte...

Las hormigas Curcunchas andan por todas partes, la gente sacude las mangas de las camisas de los muñequeros por donde se han trepado.

Aparecen los Pericos, una bandada de micos que vienen cojeando porque les duele el pie: se cayeron de la alta rama de un árbol...
Las escenas se multiplican en todas partes, el grupo de Comejenes sigue sentado esperando la comida, a él se han unido la mayor parte de los personajes. Otra vez los Espantos se escuchan cantar desde allá abajo, a las orillas de río.
Llegan los Copi, los Gusanos que se pegan de espaldas y reptan en las columnas. Todos los personajes se mueven de un lado a otro, en diferentes ritmos y nuevamente comienza el baile colectivo que gira en círculos que se agrandan y se achican en medio de los cantos y los gritos.
Las figuras de la danza se transforman, crecen y nuevamente salen de la maloca. Quedan cantando a las orillas del agua los Espantos...
Cantan lento, como las quietas ondas del río, meciendo los brazos a uno y otro lado.
El canto y la danza retumban en la maloca y se escuchan a lo lejos los ecos, profundos en la selva.
Y así continúa el baile, entre ciclos de juegos y danzas que como olas suben y bajan. Se unen los grupos de todos los danzantes en una danza de varas con guaya que entra en fila y forma un círculo en el centro donde los bastones son los radios de una circunferencia que rota y se detiene. Regresa y vuelve a rodar.
Súbitamente aparecen las Mariposas alumbradas por el fuego. A los Grillos se les ve saltar y cantar. Una Perdiz aletea en el matorral y en el río salta un pez.
El Bureru olfatea un rastro y las Mariposas pasan revoloteando...
Sigilosamente han llegado dos Cazadores y colocan sus trampas. Se esconden detrás de los estantillos, vigilantes...
Pasan los Pescadores que, con un simple gesto de la mano, llevan del agua al balay los pescados. Pasan también los Abejones y los Armadillos, unos zumbando y otros clavados en el piso.
Aparece el Pájaro Carpintero, que vuela y se para con un pie agarrado al estantillo. Y con la vara como pico golpea toc-toc-toc.. Y se desprende en una maravillosa danza, en un vuelo que va y viene.
Antes de picotear el palo se detiene por un instante, con un sólo pie en el piso y golpea el estantillo, se detiene y se desprende aleteando en giros sorpresivos.
Los Pescadores salen cargados de pescado. Y sin notarlo nadie, han llegado los Arremedadores por ambos lados. Se acurrucan al frente de la gente, en grupos, a imitar, como espejos, todo lo que las personas hacen. Siguen al paso las acciones como reflejos, lo cual provoca nervios y risa y se forman juegos inesperados.
Así evoluciona el baile. La danza lleva los ciclos del ritmo progresivamente hasta el amanecer, entre pausas, donde se turnan los muñequeros.
Los hombres, las mujeres y los niños se aferran a los Abuelos para danzar con ellos y combatir el sueño. Algunos caen vencidos en las hamacas. Los rostros y los cuerpos están trasformados por la chicha, la coca y el tabaco y por el éxtasis de la danza. Incansables, los personajes siguen entrando y saliendo por la puerta del Este.
Los espectadores contemplan la aparición de sus Abuelos y se dirigen a ellos con gracia, riendo de sus acciones, comentando la belleza de su aspecto, haciendo referencia a los actores que están debajo de los trajes y las máscaras.
El baile transcurre entre escenas teatrales y danzas colectivas cada vez más intensas.
La mayoría de los personajes son animales de la selva y del río y su representación tiene varios niveles de re-creación simbólica. Algunas máscaras y movimientos responden a la imitación directa de los animales, como el Tigre, otros, sólo en los movimientos como el Pájaro Carpintero, con su golpeteo a los estantillos. La máscara de la Sanguijuela, en cambio es totalmente simbólica. El animal es representado por un rombo de líneas concéntricas blancas y amarillas sobre el fondo negro del breo, como evocando a imagen de una boca que chupa.
La variedad de animales representados en el baile es grande. Micos, Abejas y Abejorros, Sanguijuelas, Comejenes, Mariposas, Libélulas, Tigres, Osos, Venados, varias especies de pájaros y peces son representados a través de movimientos y gestos simbólicos establecidos por los Abuelos mismos, revelados por ellos al antiguo shamán y conservados a través de las generaciones por la celebración periódica del baile.
Otros personajes representan espíritus de la selva, seres más etéreos, misteriosos que se conocen por los mitos y los cuentos, como los Ofirecoa, cuya máscara no tiene ojos, los WereWere Phia:cá, los Bureru representados por máscaras cilíndricas de balso decorado en blanco, rojo, negro y amarillo, con grandes orejas a los lados y los rostros dibujados en el centro.
Otros personajes representan acciones cotidianas y utilizan alguna utilería que las identifican, como la acción de pescar con red o poner trampa. Los personajes entran con un canasto en forma de trampa en una mano y la colocan al lado de un estantillo para que los anfitriones metan un trozo de carne mientras ellos cantan, luego recogen su trampa y salen de la maloca.
La gran variedad de personajes no corresponde a la variedad de máscaras y una sola máscara puede ser utilizada para representar diversos personajes definidos por el canto y la partitura de acciones.
El ritual es un momento de gran intensidad. Intensidad provocada. La vida se vuelve entonces rítmica.
Grotowsky
El día ha clareado y a medida que avanza la mañana, crece la expectativa por el momento de la culminación del baile, al mediodía, cuando los Toris invaden de nuevo la maloca y embisten al dueño y a otros hombres con sus penes erectos. Inicia una nueva etapa de ofrecimiento de comida, mientras los Toris son garroteados de nuevo y llevados al centro para ofrecerles coca y tabaco, antes de que realicen su última danza con la que se llevan el ofrecimiento de comida al campamento.
Para finalizar el baile, entran todos los muñequeros y bailan en fila alrededor de los cuatro estantillos. A su danza se van uniendo todos los participantes, hombres, mujeres y niños, encabezados por el dueño de la maloca que va soplando el humo del incienso por el espacio. Inicia una danza de purificación colectiva. La larga fila de bailadores sale de la maloca por la puerta del Este y la rodea esparciendo el incienso por el patio, para entrar de nuevo por la misma puerta.
El baile ha terminado. Los muñequeros se despojan de sus vestuarios y se van a bañar a la quebrada, para regresar al campamento a comer y a descansar. Los anfitriones salen de la maloca y conversan con los actores. Aún no es tiempo de dormir. Dentro de unas horas, al caer la tarde, todos entrarán a la maloca a bailar el "Dormilón" durante la noche. A la madrugada siguiente el baile habrá terminado. Los visitantes descansarán un día y después emprenderán el camino de regreso a sus malocas. La vida volverá a tomar su curso habitual, renovada por el encuentro con los Abuelos.
EL ARTE DEL ACTOR
Los tarahumara se van haciendo filósofos de la misma manera que un niño se va haciendo hombre.
A. Artaud
Entre los indígenas, los niños van haciéndose actores de la misma manera como van aprendiendo el arte de la caza y las ciencias de la naturaleza. Desde pequeños salen a la selva con sus padres en busca de un buen árbol de Marimá para sacarle un trozo de corteza y luego ir a la quebrada para lavar y golpear la fibra con el dorso del machete y confeccionar una camisa y una capucha en donde fijan la máscara de balso y breo y la cabellera echada hacia atrás.
Después sacan de otro árbol la fibra para la "saya", una gran falda de flecos largos y peinados, teñidos de negro en su mitad inferior. Los niños ayudan a sus padres a sacar la fibra, tejer la falda y a llevarla a los barriales del camino para sumergirla y teñirla de negro.
Felipe Santiago le confeccionó un vestuario completo a sus dos hijos, Rubi, de 7 años y Dani, de apenas un año. Al lado de su padre, Rubi fabricó una máscara de Tori, tallando el balso, aplicándole una gran nariz, cubriendo de breo el rostro y decorando las facciones del personaje con la tierra blanca y la tierra amarilla que se mezclan con leche de juansoco para elaborar los colores.
Rubi aprendió de su padre a definir los rasgos característicos de los personajes del Baile de Muñeco según como ellos mismos se los revelaron al ancestro shamán y con los años, los conservará en su memoria para trasmitirlos, posiblemente, a sus hijos.
Después, los Yucunas fueron a bailar Muñeco a la maloca de Fausto Tanimuca y Rubi se colocó su traje y la máscara de Nucuriya que su padre le había hecho y bailó con los muñequeros, detrás de otro actor un poco más alto que él. Bailó casi toda la noche, imitando los pasos y las voces de sus mayores, hasta que cayó, vencido por el sueño y la borrachera de la chicha, la coca y el tabaco.
Así se van haciendo actores los niños. No es necesario dedicar un tiempo especial para la eseñanza de los pasos, acciones y cantos de los personajes, sino que este conocimiento se trasmite, año tras año, durante el mismo baile, en la práctica. Las actividades cotidianas en la selva se encargan de preparar físicamente los cuerpos. Los indios realizan muchas actividades que le dan agilidad, destreza y fortaleza a sus cuerpos. Desde pequeños, mantienen contacto directo de la piel con el entorno y manejan los resortes y reflejos con gran agilidad.
Los personajes, la utilidad de cada baile, los tiempos propicios, las restricciones y el conocimiento más profundo sobre el baile penetra por muchas vías, a medida que se aprenden otras cosas.
El orden de la fila está determinado por edades, de mayores a menores. En la cola, los niños iniciados, aprendices de muñequero, imitan el paso y la voz de los mayores y se acomodan por primera vez a los vestuarios y las máscaras. En un momento preciso, antes de salir de la maloca, los personajes reciben una cuya de chicha, ofrecida por los anfitriones y salen con ella para entregarla a su familia y, al entrar, devuelven la cuya vacía a los hombres que los esperan en la puerta. Este ofrecimiento se repite varias veces.
Los cuentos y los mitos describen a los Abuelos, explican la necesidad y los peligros del contacto, establecen los procedimientos necesarios para mantener relaciones armoniosas con ellos. Las artes de la caza, la pesca y la recolección ofrecen todo el conocimiento acerca de los animales y la naturaleza, indicando los medios para aprovechar al máximo sus recursos. La aplicación de la magia del Shamán en la vida cotidiana da los conocimientos sobre las restricciones y peligros inherentes al contacto con los ancestros.
La relación entre el arte del actor y la vida cotidiana es común al teatro tradicional balinés, que también está directamente vinculado con los rituales.
"El ritual también genera un estado de alerta en la persona, una gran atención necesaria en la vida y en las artes. En Bali, esta atención, es reforzada por las creencias; su significado se alimenta de la naturaleza; y su continuidad es asegurada por la repetición y el proceso de entrenamiento" ( 14 ).
Por otra parte la relación entre el actor y el personaje está sustentada por la certeza de la presencia del personaje en el actor. Es un acto de fe que no necesita comprobación.
LA RELACION CON LOS ABUELOS
Aunque los Tarahumara no saben trabajar los metales, aunque todavía utilizan las picas y las flechas, aunque duermen sobre la tierra completamente vestidos, tienen la más alta idea del movimiento de la Naturaleza.
A.Artaud
"¡Eh! ¡Abuelo! ¡No busque más ranas, que usté ya comió mucho, mire cómo está de gordo!" le dice un hombre al personaje que alumbra ranas y todos en la maloca ríen mientras los Abuelos bailan en pareja, dirigiéndose hacia cada punto cardinal, el uno mirando hacia adentro y el otro hacia afuera y alumbran con popay el suelo, en semicírculos cortos, mientras el uno corea los cantos del otro y viceversa.
La maloca se sumerge en el vacío de la noche y sus habitantes se encuentran con los ancestros y les hablan como si siempre estuvieran allí. La actitud de la gente frente a los Abuelos, muestra la confianza y el aprecio que despiertan los lazos de consanguinidad, los vínculos familiares que los relacionan y que se conservan en los mitos.
Es la familiaridad que provoca la certeza de su presencia, de su influjo en la vida cotidiana. Los Abuelos son viejos sabios que vienen a danzar y conversar, a alegrarse con sus nietos. Se acercan a hombres, mujeres y niños, les muestran sus rostros y cantan en un lenguaje misterioso, sus nombres y su escencia. La gente los recibe como a viejos conocidos, a sus muy amados Abuelos que han venido a festejar con ellos y a compartir los frutos de su trabajo.
En efecto, todos los personajes reciben el ofrecimiento de chicha, coca y tabaco, -alimentos favoritos de los Abuelos- en algún momento del baile y de acuerdo a procedimientos diversos establecidos desde tiempos remotos. En algunas ocasiones, reciben el ofrecimiento personal de los hombres a los que se dirigen. En otras, los personajes reciben una cuya de chicha antes de salir de la maloca por parte del grupo de colaboradores del dueño. Ellos salen con la cuya para vaciarla en las ollas de las mujeres o para beberla y la regresan a los anfitriones que esperan con un gran balay a la entrada.
En una de las escenas, una gran fila de personajes recibía una cuya con chicha al salir de la maloca y la iba vaciando en una hilera de ollas vacías dispuesta al frente de la puerta, en el patio. Al entrar, cada personaje entregaba la cuya que era llenada nuevamente por el grupo de colaboradores y la volvía a recibir, llena, a la salida, después de realizar su danza. Esta escena se prolongaba durante horas en la madrugada antes de finalizar el baile, hasta que se llenaban las ollas con la chicha que cada personaje iba vaciando en ellas.
Uno de los objetivos principales del baile es el de agasajar a los espíritus de los ancestros con el ofrecimiento de los elementos rituales y, de una u otra forma, los anfitriones están trabajando en este sentido. Los elementos que más se ofrecen son la chicha, la coca y el tabaco de soplar. Estos se brindan continuamente a los personajes, sin distinción de la edad o la resistencia de los actores que los representan, no sólo por parte del grupo de colaboradores del dueño sino por todos los hombres adultos de la comunidad, que, además intercambian continuamente coca y tabaco entre ellos.

Otros elementos, como la carne y el casabe, son repartidos exclusivamente por el dueño de la maloca a todos los participantes del baile. Nadie se trae sus propias tortas de casabe para consumir durante el baile, sino que espera recibir su parte del dueño que lo ha invitado.

Los personajes son tratados con confianza y familiaridad y respeto, que le permite a la gente reírse de ellos, así como se ríen de cualquier otro visitante. Nos contaban los
Yucunas del Caquetá que, en sus bailes, este respeto se ha perdido y que a los jóvenes les gusta gastarle bromas pesadas a los actores mientras bailan. De hecho, el rito entrará en decadencia cuando la gente deje de creer que aquellos personajes representados por los actores son una encarnación de los ancestros, de los creadores-ordenadores de la tribu. El Baile, perderá su escencia y se transformará.
El arte del actor nace y se desarrolla en el ritual y tiene carácter sagrado. Al recibir al Abuelo que representan su vestuario, su máscara y su canto, el actor está permitiendo la realización de ofrendas por parte de la comunidad a los ancestros. Por otro lado, está permitiendo que la presencia de los Abuelos en la maloca refuerze, conserve y anime la conciencia de la comunidad frente a lo sagrado.
El contacto con los Abuelos implica peligro si no se respetan ciertas normas y si no se realizan las purificaciones y oraciones shamánicas que, en el caso del Baile de Muñeco, son mínimas. Los niños más pequeños son los más propensos a verse afectados por la presencia de los Abuelos, pues ellos no han cortado del todo los lazos con el mundo etéreo de donde provienen y podrían ser transportados a él, provocando la enfermedad e incluso, la muerte. También podrían enloquecer por el "susto" provocado por la visión de algún Abuelo.
Los actores corren peligro de enfermar o quedar atrapados en el mundo de los ancestros debido a su estrecho contacto con ellos. De no ser por la protección brindada por el shamán que "cura" los elementos rituales, el actor podría ser arrastrado a la maloca de los ancestros por el personaje que representó y su cuerpo quedaría inerme hasta morir.
MASCARAS, ESFINGES
Entero, el cuerpo humano no puede entrar a formar parte de un icono simbólico. Pero una parte del cuerpo se presta a la constitucion de dicho icono.
W. Benjamín
Si pensamos el arte y el teatro como la representación de la trama secreta del mundo veremos en ella revelados los jeroglíficos, los dibujos, los signos escritos por los demiurgos primeros, sobre un tejido de imágenes sensibles, que como esfinges nos interrogan.
El fatum enmascarado revela en emanaciones fácticas, en vibraciones sonoras y visuales y en puertas que abren todos los sentidos, los nombres de los orígenes en lenguaje antiguo. Sus destinos, sus cesuras, sus gestos, sus poemas y sus gritos.
El Teatro de la Memoria es un arte que teje hilos invisibles, olvidados bajo el polvo de los años, proscritos por cruentas historias o escondidos como grandes secretos, lejos de la ignorancia y la confusión de los depredadores. Teje hilos en medio de la jungla de nuestros pensamientos para recordar que allí, en el Amazonas, viven hoy día los Abuelos.
Los enigmas poéticos velados en el misterio de las artes aparecen en forma de animales mitológicos donde la parte animal corresponde a la segunda vista, a la visión misma.
En estos jeroglíficos viene la Fuerza revelada en Símbolos, partes del cuerpo animal. La esfinge egipcia con cabeza de mujer y cuerpo de león es guardián de los umbrales prohibidos. O las griegas, que como fatídicos oráculos simbolizan los enigmas mismos del hombre y su existencia.
Así son los personajes del baile de Muñeco, esfinges formadas de una mezcla de hombre y animales, cuyas partes se complementan en una sola y simbólica naturaleza, en una realidad mágica donde el actor se convierte en el personaje y en un tiempo mitológico que recuerda el origen cuando todavía no existía la separación entre hombre y animal.
El rostro de las máscaras está colocado encima de la cabeza del actor, en el mundo superior, en el Atman, en el cuerpo etéreo y cósmico donde viven los personajes. Desde allí, el espíritu "ve" y encarna, re-presenta el "pensamiento", la idea original, revelada en signo-máscara. Así se re-crea el mito que infunde "conocimiento de antiguo" a la tribu, como la savia que alimenta y renueva la alianza del hombre con el cosmos.
El medio, o el medium, es el animal. Propiamente el cuerpo ontológico de la vida en la tierra. El hombre-animal, no el irracional del fascismo, sino el cuerpo de la memoria, el bios que anima y comparten todos los seres de la tierra.
Lo que la antigua sicología llamó el "Sensorio", el "Anima" de las cosas, del hombre, la energía viva que los positivistas no podían localizar en la anatomía de los cuerpos, y que llamaron posteriormente "Libido", puede ser comprendida como la primera memoria anímica "la memoria reptil". La memoria que hace crecer las plantas y los animales y que elevó al hombre a esa dudosa categoría de "Homo Sapiens".
Los Abuelos danzan como altivos árboles, muy rectos, se siembran en la tierra y se elevan al cielo. Desde allí miran a sus nietos. Sus trajes de corteza evocan la presencia del árbol, el Árbol del Mundo, donde encarnan y habitan los animales, el Totem.
Las máscaras del Tori con su rostros espectrales e infrahumanos, con sus grandes bocas surcadas de afilados dientes y sus largas narices, son la cara oculta de la fuerza reproductora, en su origen, en su Caos. Así mismo, sus largos penes de palo con las puntas rojas, que en los juegos son tomados por los espectadores y sometidos a golpes hasta el piso, donde exhaustos son ofrecidos con regalos, son la prueba del necesario equilibrio que armonice su ímpetu.
El Temor, el horror, ese miedo metafísico que invade la maloca se ha convertido en risa, en fiesta, en ánimo que invoca y celebra la fecundidad y la abundancia. La Catarsis, del Horror se pasa a la Piedad, a través de horas y horas de éxtasis, en trances anímicos, en transformaciones mágicas, procedimientos empáticos donde la energía se trasmuta liberando las escorias y afirmando las cadenas de memoria.
El Teatro de las Indias se fundamenta en el animismo de las culturas shamánicas que se extiende por las Indias de oriente y occidente.
Este animismo se originó en la fase de los cazadores y recolectores que poblaron América hace unos cuarenta mil años
El animismo, raíz de las religiones naturales y base de la organización totémica tomó forma a través de rituales, que a su vez son la matriz y la fuente de las artes.
El Teatro de las lndias se inspira en el conocimiento shamánico de piedras, plantas, elementos y animales. Sus imágenes nacen de allí. Este conocimiento encarna en los personajes.
Los "eslabones perdidos" entre el rito y las artes deben buscarse en las fuentes originales para allí rescatar las visiones del mundo, el sentido que otorga verdad a las artes.
( 12 ) "Simbolizan la vagina": pág 75. Reichal Dolmatoff. Idem. (regresar a 12)
( 13 ) "...dotado de alas de murciélago y garras": pág 223. W. Benjamín. Idem. (regresar a 13)
( 14 ) "...y el proceso de entrenamiento": pág 120.1 Wayan Lendra. ldem. (regresar a 14)
EL BAILE DEL MUÑECO
Lavinia Fiori

Juan Monsalve
CONTENIDO
PRIMERA PARTE
El teatro de la memoria
Sueño del teatro de la memoria
Imágenes
La idea del teatro
El teatro de las sombras
El arte de la memoria
La ciencia poética
El Theyyam y el Kathakali
Del Rito al Teatro
La fiesta de las diosas madres
Mito y dramaturgia
El arte del actor
Las fuentes del Kathakali
Teatro y sociedad
SEGUNDA PARTE

Tramas de madre selva
En casa de los abuelos
Brujo ciego
Payé sabe cosas
Gente estrella
Pinta de tigre
La voz de la selva
Playa muñeco
Máscaras del muñeco
La vida en la maloca
EL pecho del tigre
Maloca, templo y escenario
Punto de luz
La rutina
El intercambio
Los quiebres del presente
Cazadores de las sombras
La trampa
La selva de plástico
Maestro mono, maestro simio y otras historietas
EL hechizo de agua negra
Carta al capitán
Las danzas de la serpiente
El baile del muñeco
Tiempo del chontaduro
El trabajo para la fiesta
La visita
El baile del chiruro
La danza del tori
La danza de los Nucuriya
Los busca ranas
Los juegos
Danza de despedida
El arte del actor
La relación con los abuelos
Máscaras, esfinges

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